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LA CHICA DE LOS PEZONES VIOLETA. JUANA GODOY AGUILERA

LA CHICA DE LOS PEZONES VIOLETA


Desde hace diez meses recibo masajes de Alejandro Alea, masajes que han mejorado sensiblemente mi salud. Quizá porque, con el paso de los días, el masaje va unido a intercambio de inquietudes intelectuales. Ayer mismo, Alea me ha preguntado que si había visto la película Trainspotting.

PASATIEMPO. JUANA GODOY AGUILERA

Fue al sur de Granada cuando empezamos a frecuentar lugares comunes y, aún sabiendo que el amor perjudica seriamente la salud, quedé enamorada del hombre tranquilo. Vivimos días de vino y rosas. Nos quisimos como los amantes del Círculo Polar, sabiendo como sabíamos que el amor es eterno mientras dura...

Pero ahora que he dejado de vivir mi vida sin mí, debo aprender a vivirla sin él. Por eso, en este momento en el que nos sentimos como extraños en un tren, me acompañan, a tiempo alterno, dioses y monstruos que me elevan a la gloria y me hacen descender a los infiernos en 27 horas. Amén.



EL TALENTO AJENO. JUANA GODOY AGUILERA

EL MIEDO Y OTRAS REFLEXIONES

A quién molesta las demostraciones de talento? Quizá a las personas que se piensan inferiores y que la expresión del talento ajeno (por no propio) provoca malestar en lugar de disfrute como es lo natural. Pero creo firmemente que estas personas ignoran que cada persona posee un talento que la hace distinta y distinguida de las demás personas. Cuando vencemos el miedo a ser distinguidas, a ser distintas, raras (y, por ende, valiosas, que no desquiciadas) damos el primer paso para cumplir con la obligación de utilizar el talento que poseemos para beneficio propio y de las demás personas que nos rodean.

CON LOS DE UNA MANO. JUANA GODOY AGUILERA

¿QUÉ HACER CON LOS DEDOS DE UNA MANO?
Con los dedos de una mano se pueden contar a los amigos. En mi trayectoria vital de los últimos años, he experimentado en carne propia lo que debieron sentir otras personas que propiciaron la existencia de esta frase hecha.

El desamor es doloroso, pero la ruptura de una amistad es tanto o más dolorosa. Y cuando vives al mismo tiempo el desamor y la "desamistad", el sentimiento de tristeza y la soledad se hacen difícilmente soportables.

TRAGEDIAS ARTIFICIALES. JUANA GODOY AGUILERA

TOMATE VERDES FRITOS


En la peli TOMATES VERDES FRITOS, uno de los personajes pierde un brazo al ser arrollado por un tren. Sus amistades y su familia se reúnen en el entierro de la extremidad y acto seguido organizan una merienda para celebrar que la persona sigue viva (EL TRUCO del entorno DEL MANCO).

Narciso se avergüenza de su cuerpo. No le gusta su metro ochenta de estatura, ni sus músculos fibrosos, ni el color dorado de su piel, ni sus ojos almendrados y negros (preferiría tenerlos azules), ni sus guedejas rubias. Ha declinado la invitación a una merienda, de su amiga Violeta, para celebrar que ha cumplido un año más de vida. Prefiere quedarse en su casa viendo la peli MUERTE EN VENECIA.

CIENCIAS Y LETRAS. JUANA GODOY AGUILERA

...Pues yo soy de Ciencias y de Letras.


En el año 1980 yo era, entre otras cosas, alumna del Instituto De Bachillerato Vicente Espinel, denominado Gaona (por estar en esta calle) de la ciudad de Málaga. Realizaba por entonces el Curso de Orientación Universitaria (COU) de Ciencias Puras. En febrero ya había decidido abandonar la asignatura de Física a la que el señor Vizcaíno le daba un valor añadido (no en vano este profesor presumía de que el tribunal de selectividad le felicitaba todos los años porque las niñas de Gaona eran las mejor preparadas en la asignatura de Física).

DESCUBRIENDO LAS PALOMAS. JUANA GODOY

Descubriendo las Palomas

Carnaval 2011. Plaza de la Constitución. Privilegio de una balconada. De rojo. No más de tres años.De pie, sobre la representación en metal de una de las hojas de periódico, donde se anuncia el triunfo de la constitución española, después de casi medio siglo de oscuridad. Sorpresa ante el aleteo de alas. Celebración del movimiento de libertad que supone el batir de alas y la elevación en el aire de seres tan diminutos (comparados con su estatura de niño de aproximadamente tres años).

Un padre satisfecho comunicando por teléfono el descubrimiento de su hijo. De rojo. Un señor haciendo fotos al vacío y haciendo ojos ciegos al milagro de la consciencia. Tres jóvenes bucaneras acercan al infante el loro multicolor y sin vida para que sea acariciado por la mano del inocente. Placidez de una tarde sin prisa. Calidez de un frío saludable. Y la ciudad más viva de lo acostumbrado. Bullir de dos actrices de teatro.La más alta manipulando a Sabina, la marioneta de inmensos ojos profundos. Con movimientos estudiados, simula la falta de vida. Muñeca de cabello inquieto y belleza sin límite. Maquillaje blanco para ocultar la fuente de la vida... y de la suerte... y de la eternidad. En un segundo, espectadora del resto de un segundo. Y gozar... Y celebrar estar viva después de la muerte más sentida. La más placentera muerte vivida, rodeada de los suyos... Y de las suyas.

Y al caer la noche, un fumador de pipa y de amarillo se pasea por la plaza y despliega un panfleto en el suelo. Velas encendidas (rememorando la coexistencia pacífica de las tres culturas) sobre el cartel que exige a Europa: Basta ya de apoyar a los dictadores árabes. Y un señor que lee atentamente el pasquín que entrega a la ciudadanía, un chico con melenas...

A Nati Aguilera Escobar, in memoriam.
JUANA AGUILERA

TALENTOS DORMIDOS. JUANA GODOY AGUILERA

VALORES EN CRISIS, TALENTOS DORMIDOS.
Mi nombre es Juana, tengo cuarenta y ocho años y quinientos euros en el bolsillo. En mil novecientos sesenta y ocho tenía cinco años y, no lo recuerdo pero, me han contado que en aquella prodigiosa década las personas se movilizaban si alguna circunstancia injusta, ilegal, denunciable de verdad golpeaba sus sentidos. Fue en mayo de ese año cuando se difundió una consigna entre los estudiantes universitarios parisinos: “debajo de los adoquines está la playa”.

En 1968 aún no existían los teléfonos móviles, pero bastó esa consigna para que al día siguiente decenas de miles de habitantes de París (más de nueve millones de personas según wikipedia) se lanzaran a la calle a arrancar los adoquines del suelo para arrojarlos a la policía represora. Había un motivo que justificaba tamaño acto vandálico… Aún hoy, algún político español presume de haber participado activamente en el mayo francés.

Una década después, muerto el general Franco, presencié como espectadora la movilización de una multitud de personas celebrando, como pocos habitantes del planeta saben hacerlo, la legalización del partido comunista. Quedó en mi retina una imagen: Un hombre conduciendo una mobilette y, de paquete, una mujer que alzaba con sus manos, sobre su cabeza La Hoz y el Martillo al tiempo que gritaba: “¡Viva el partido comunista!”. Hace tiempo que no veo estos símbolos exhibidos con tanto orgullo como aquella mujer los exhibía.

Y una década después de ésta, en los ochenta, asistí al estreno de la película de Pedro Almodóvar: La ley del Deseo. La proyectaron en el América multicines de la estación de trenes de Málaga y escuché con estupor como un hombre se levantaba de su butaca y se iba de la sala gritándole a Antonio Banderas: “maricón”.

Ya en los años noventa noté cierta crisis de valores y el adormecimiento de valiosos talentos. Empezaba el adocenamiento con la tele a todas horas, más cadenas de las que podíamos desear(¡cómo echo de menos la UHF!) y el regusto por la difamación y la aplicación más ruín y mezquina de la frase: “Es mejor pedir perdón que permiso”.

En la década última comprendida entre la hecatombe digital del año dos mil y el crítico año dos mil diez, he empezado a sentir alarma cuando en mi trabajo como orientadora he dado rienda suelta a mi creatividad y algún director me ha llamado a capítulo por mis rarezas…

Y ahora, en el inicio del año dos mil once, estoy asustada porque varios de mis compañeros y compañeras de instituto me han diagnosticado desequilibrio emocional que es una eufemística manera de llamarme loca, como hicieron en otras épocas de penumbra histórica con un par de mujeres singulares de homónimo nombre. ¿Tendré yo la suficiente categoría como para ser encerrada en el castillo medieval de Tordesillas o quemada en la hoguera por orden de la Santa Inquisición ?

Juana Godoy Aguilera

VIOLENCIA DE GÉNERO. JUANA GODOY

DENUNCIA AL MALTRATO
Anteayer, por vez primera, he denunciado a un maltratador. Las trece treinta y tres, domingo, sol. Una mañana de invierno que invita a pasear sin prisa... En un parque de columpios, veo como un chico de unos trece años empuja a su hermana de tres años aproximadamente, y cuando ella está en el suelo, él empieza a propinarle patadas en el costado izquierdo. Cuando me acerco a detenerlo, me levanta el puño y, mirándome con ira, me amenaza con descargarlo en mi cara. Llamo al 016 y una voz de hombre me conmina a llamar inmediatamente al 091. Otro señor me atiende y me pide una descripción del agresor y la calle donde se está cometiendo la agresión. Al escuchar la conversación, el chico agresor agarra a su hermana agredida y salen corriendo. Les sigo. La poli tarda tres minutos en llegar. Les indico la calle por la que han desaparecido. Lo buscan hasta que dan con él.

Cuando veo que se lo llevan, respiro hondo y le pido un cigarrillo a alguien que observaba. Tomo asiento en un escalón. Cuando llevo medio cigarro fumado, y a pesar del aturdimiento de la carrera, del sufrimiento emocional y de llevar treinta años sin fumar, pienso: "Es posible que ahora alguien me esté denunciando por fumar en el escalón de entrada a la Delegación de Educación y Ciencia" Y pienso también: "A lo mejor en domingo "hacen la vista gorda"".

Y también: "Puestos a denunciar, prefiero a las personas que denuncian una agresión (sea del tipo que sea e independientemente de la persona agresora) por encima de las personas que denuncian a un fumador.

Y aún me da tiempo a pensar: "Es sintomático de una sociedad en vías de desarrollo moral y emocional que un ciudadano mire para otro lado cuando su vecino agrede a su vecina, a pesar de que la ley integral lo convierte en cómplice de la agresión, y denuncie inmediatamente a cualquier persona que vea fumando en lugares donde no debe hacerlo.

Y por último, y gracias a las acciones de pararme, fumar y pensar; he decidido escribir y publicar, en la revista digital UTOPÍA, este artículo de opinión.

JUANA GODOY

HOY ESCRIBO CON TINTA ROJA. JUANA GODOY

Hoy escribo con tinta roja...

Cuando el sábado me desayuné la con la desesperanzadora noticia de que van catorce (14) mujeres más, muertas a manos de indeseables que nada tienen que ver con los hombres de bien que conozco, desconocía que el domingo lloraría lágrimas de sangre con la noticia de la muerte de otra mujer (la número 71 de este año del siglo XXI) asesinada por su pareja macho al que había denunciado por malos tratos y que había sido absuelto por el juez de turno...¿Qué estamos haciendo mal para que el rizo se rice de esta abominable manera?

ERROR TERRORÍFICO, DAÑO FORMIDABLE. JUANA GODOY AGUILERA

Error terrorífico, daño formidable

"Esta chica es formidable" fue la frase que escuché el viernes a uno de mis amigos hablando de una de mis amigas y pensé: el mundo está bien, la vida mejor y las personas son una fuente inagotable de aprendizaje y de reconciliación conmigo misma.

Hoy escucho en Radio Nacional de España a un importante periodista, hablando de un dictador popular, emitir el siguiente juicio de valor: "está haciendo un daño formidable"... Y estoy de acuerdo a medias. Me explico: daño sí considero que está haciendo, pero formidable... Me queda la sensación, al escucharlo, de que es estupendo que esté haciendo daño y entonces he entrado en lo que los psicólogos denominan disonancia cognitiva (lo que me ha provocado la necesidad de escribir este artículo de opinión).

MACHISMO. JUANA GODOY AGUILERA

ATRAPADAS POR EL MACHISMO
¿Qué es el machismo?
No lo sé.
¿Y cómo puedo averiguarlo?
Expresando por escrito lo que no es:
No es una corriente filosófica.
No es el antónimo de feminismo.
No es un camino de crecimiento personal.