JUVENTUD Y POLÍTICA

¿Estamos los jóvenes informados sobre qué hacer con nuestro voto?

Actualmente vemos a diario, cómo la juventud que se inicia en esta experiencia (la de votar), no sabe qué hacer ante esta situación debido a la falta de información. Hemos presenciado un sinfín de “yo voto en blanco… no me importa votar…”; reflejando así un notable desinterés ante el privilegio de ejercer nuestro derecho al voto.

Algunos jóvenes afrontan este hecho preguntando a sus mayores a quién votar. La tradición familiar queda aquí reflejada como un patrón a seguir; sin pararse a pensar la procedencia del ideal y no teniendo en cuenta que la historia hay que creérsela según quién te la cuente.

Con una mirada atrás, en los orígenes de los partidos políticos que hoy en día intentan representarnos, vemos cómo ninguno de éstos manifiestan dichos pensamientos, es decir, sean del origen ideológico que sean, cuando llegan al poder se olvidan del camino que han recorrido hasta conseguirlo. Además, muchos de estos pensamientos están anclados en los desastres de una guerra civil, la cual es utilizada en muchas ocasiones para defender las distintas posturas, porque en una guerra, ¿quiénes son los buenos y los malos?... Una cuestión cuestionable, valga la redundancia.

Por otro lado, se tiende a asociar la derecha con el fascismo y la izquierda con el republicanismo siendo ambas ideas más complejas y no encasilladas en estos dos puntos; no obstante, los extremismos no son nada fructíferos, sino que tener la agilidad de tomar lo bueno de cada postura sería el equilibrio para alcanzar la virtud.

Los dirigentes políticos de hoy en día son verdaderos comerciantes de sus productos, todos adoptan diferentes formas para concluir diciendo lo mismo, con el fin de defender sus intereses económicos sin escuchar otras opiniones y apegados a una actitud déspota independientemente del ideal propuesto.

Por esto, la población no debe dejarse influenciar de lo que se vende, sino que piense detalladamente lo que quiere comprar a base de razón, porque con ésta debemos votar, no con prejuicios superficiales.


Mónica Ríos Aragón.
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ERROR TERRORÍFICO, DAÑO FORMIDABLE

Error terrorífico, daño formidable

"Esta chica es formidable" fue la frase que escuché el viernes a uno de mis amigos hablando de una de mis amigas y pensé: el mundo está bien, la vida mejor y las personas son una fuente inagotable de aprendizaje y de reconciliación conmigo misma.
Hoy escucho en Radio Nacional de España a un importante periodista, hablando de un dictador popular, emitir el siguiente juicio de valor: "está haciendo un daño formidable"... Y estoy de acuerdo a medias. Me explico: daño sí considero que está haciendo, pero formidable... Me queda la sensación, al escucharlo, de que es estupendo que esté haciendo daño y entonces he entrado en lo que los psicólogos denominan disonancia cognitiva (lo que me ha provocado la necesidad de escribir este artículo de opinión).

He buscado también el significado de la palabra terrorífico: que produce terror y he encontrado, en mi memoria a corto plazo, la emoción que me produjo la muerte de un bebé, en un hospital materno infantil, por un error humano. Y no fue terror, fue desesperanza lo que sentí y honda pena y una empatía enorme (sí enorme) hacia el padre y su familia y hacia la novel y joven enfermera que lo cometió.
Lo que me produce un terror formidable es que hombres influyentes, con una amplia formación y una dilatada experiencia profesional, cometan errores de bulto a la hora de expresarse en público a través de los medios de comunicación de masas (a veces sin fermentar, de ahí el miedo tan grande) y no me produce ni terror ni formidable el desgraciado error de una chica que, seguro, se cuidará mucho antes de cometer otro, si es que la dejan reconstruirse del destrozo que provoca en las seres humanas el sentimiento de culpa.

Juana Godoy Aguilera
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MACHISMO

ATRAPADAS POR EL MACHISMO
¿Qué es el machismo?
No lo sé.
¿Y cómo puedo averiguarlo?
Expresando por escrito lo que no es:
No es una corriente filosófica.
No es el antónimo de feminismo.
No es un camino de crecimiento personal.

Tampoco es un camino para el entendimiento entre las personas.
No es una forma de pensar exclusiva de clases sociales desfavorecidas y sin carrera universitaria.
No es un acontecimiento que merezca un día mundial, ni internacional, ni nacional, ni autonómico, ni local, ni un día…
No es una tradición milenaria que favorezca la transmisión oral de la cultura de los pueblos (en este punto el machismo obliga a sus atrapados a escribir: “y de las pueblas”).
¿Puede ser entonces una negación continua al deseo ancestral del ser humano de comunicarse y volar?
Es posible
¿Y qué les ocurre a las personas disidentes del machismo?
Son sometidas al intento de amputación de los miembros que más valora: el cerebro, las alas, la lengua, el corazón… Las personas que tienen la fortaleza de soportarlo y evitan la amputación, son insultadas con palabras como mariquita, marimacho, calzonazos, loca, bohemio, bohemia…
Juana Godoy
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DESHUMANIZACIÓN ANTE LA MUERTE. DAVID CUEVAS GÓNGORA

LA DESHUMANIZACIÓN ANTE LA MUERTE: LOS CONQUISTADORES ANTROPÓFAGOS.
En este artículo, abordaremos el uso de la muerte o en este caso del cuerpo del difunto como medio de supervivencia de otros. Nos estamos refiriendo a la antropofagia, que no sólo fue practicada por los pueblos indígenas de América, como comunión con sus dioses o ceremonia ritual para hacerse con la fuerza del enemigo derrotado. Sino también por los propios españoles que llegaron a ese Nuevo Mundo, estos conquistadores antropófagos de rodela y espada, que recurrieron al más primitivo de los instintos del ser humano, la supervivencia; aunque ello supusiera el comerse a otro miembro de la misma especie.

Las crónicas y documentos de Indias, están llenos de estos episodios “caníbales”. Si bien, el conquistador se enfrentaba a una doble mentalidad; por un lado su religiosidad cristiana y civilizada, patente en el rechazo a las prácticas caníbales de los indígenas antillanos, caribes, aztecas o carios del Brasil, que los propios cristianos veían con horror. Por otro, la supervivencia, el instinto de conservar la propia vida, de burlar a la muerte más ignominiosa. En estos casos de escasez extrema, la parte civilizada y cristiana, dejaba paso al hecho de mantenerse vivo aún a costa de los propios muertos.
¿Qué llevó a estos conquistadores a cometer tales actos?, tal vez un miedo ante la ausencia de encontrar comida, a no ser rescatados de tierra extraña e inhóspita; miedo a morir en la soledad y espesura de las selvas y los lugares desolados; que te devoran primero la mente, luego el cuerpo y por último el alma. En estos casos, la antropofagia era un producto de la propia moral de la conquista y por supuesto del conquistador.
Los episodios que a continuación vamos a narrar se hayan repartidos por la amplitud de la geografía que ofrece ese lugar de ensueño y riquezas, pero también de peligros y soledades que era el Nuevo Mundo. Nos moveremos desde la Florida a Costa Rica (Veragua), desde las pequeñas islas del litoral colombiano, pasando por Venezuela hasta la primitiva Buenos Aires. No obstante, hubo muchos más episodios, pero su disertación sería ardua y larga de exponer. Por ello he elegido los más representativos.
Vayamos pues a la “Terra Florida” , donde se dirigió la expedición de Pánfilo de Narváez, que con 300 hombres se adentró en territorio desconocido; soportando escaramuzas y penalidades. Llevando a los supervivientes a construir barcas con las que llegar a tierra de cristianos. Sin embargo, un temporal empuja a los españoles a las costas del actual Estado de Tejas.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca, sobreviviente del naufragio junto con otros compañeros, relató que ante la situación de extrema hambruna y desolación de los náufragos decía al respecto: “Començose a morir la gente y cinco cristianos que estaban en rancho en la costa llegaron a tal extremo que se comieron los unos a los otros, hasta que quedó solo uno que por ser solo no hubo quién se lo comiese…” Cabeza de Vaca, prosaico en sus descripciones, nos pone de manifiesto cual sería la penuria de esos pobres infelices, que ante tal situación, y manteniendo las esperanzas en vivir, no dudaron pese a su mentalidad cristiana, comerse a sus propios compañeros que morían.
Sin embargo, no fue este el único episodio antropofágico que registró Cabeza de Vaca; pues un capitán de nombre Pantoja, el cual hacía malos tratamientos a los conquistadores fue muerto de un garrotazo por un tal Sotomayor. Entonces los que morían, los otros los hacían tasajos, y el último que murió fue Sotomayor, y Esquivel (un conquistador de Badajoz) lo hizo tasajos y se mantuvo con su carne, hasta que fue muerto por los indios.
El psicólogo Sigmund Freud, en su obra “Tótem y Tabú”, dice que el motivo principal por el que se comía carne humana era para castigar al enemigo por su venganza, o por motivos ceremoniales o mágicos; esta afirmación sería válida para alguno de los pueblos precolombinos que practicaban este “canibalismo ritual”. Pero para el caso de los conquistadores españoles, gentes civilizadas y cristianas, era distinto; de ahí que debamos recurrir a la idea de la antropofagia entre los españoles como un método de supervivencia.
Nos trasladamos hacia el Sur, a la zona denominada Veragua (actual Costa Rica), donde en 1535 llegó una expedición de 400 conquistadores al mando del madrileño Felipe Gutiérrez. Dicha expedición fue un total fracaso, donde la hambruna hizo estragos en los expedicionarios hasta tal punto que como dice el cronista López de Gómara, que tras comerse perros y caballos, decidieron comerse a sus compañeros, con el pensamiento de que “aquello que ha de ser pasto de los gusanos, mejor lo comen los cristianos”. Y siguiendo dicha premisa, un Diego Gómez y un Juan de Ampodia de Ajofrín, se comieron a un indio de los que mataron; luego éstos se juntaron con otros conquistadores hambrientos y mataron a Hernán Darias sevillano, que venía enfermo. Otro día mataron a un Alonso González, natural de Ronda, y se lo comieron. Posteriormente quisieron hacer otro tanto a un soldado, pero éste se percató del intento y delató a sus compañeros, los cuales fueron castigados por esta inhumanidad y pecado.
En este ejemplo, debemos decir que una cosa era alimentarse de los muertos y otra muy distinta, cazarlos y darles muerte para saciar el hambre. Para cualquier religioso estos actos eran un atentado contra la vida y muerte del prójimo, por ello los infractores debían ser ajusticiados como medida de escarmiento.
Siguiendo el litoral costero llegamos a la zona de Colombia, concretamente a una isla denominada la Serrana. Donde tuvo lugar en 1528 el naufragio de un navío que hacía el tránsito entre las islas del Caribe y Tierra Firme. Sobrevivieron al naufragio seis personas, entre ellas el maestre Juan, que relató en un escrito conservado en el Archivo de Indias, el viaje y penurias que pasó hasta que fue rescatado.
Llegados a la isla antes mencionada, estos náufragos solo pudieron salvar lo puesto y algunas armas. Durante días se alimentaron de lo poco que daba la isla; lobos marinos, cuervos y a falta de agua no dudaron en beber sangre. Meses después, y tras construir una barcaza con los maderos que el oleaje arrastró a la orilla, se embarcaron tres de los seis supervivientes para ir en busca de ayuda. Quedando en la isla, el susodicho maestre Juan, un joven y un Moreno de Málaga. Cuál sería la desesperación de éste último, que ante la ausencia de alimentos, un más que improbable rescate y una muerte segura en el más desolador de los infiernos. Llevó a su enloquecimiento, y dicho malagueño comenzó a comerse por los brazos, y de los bocados que se dio murió rabiando de dolor.
Continuamos nuestra andadura por la costa de Tierra Firme, hasta llegar a la provincia de Venezuela, territorio que el emperador Carlos V, cedió a los banqueros Welser para que lo explotaran y conquistaran. En una de las entradas a esta provincia, un grupo de expedicionarios formado por 25 españoles y algunos indios de servicio se pierden en una zona montañosa llena de anegadizos y ciénagas. Viéndose faltos de víveres y perdidos en la espesura de la selva. Los españoles deciden matar uno a uno a los indios que les quedaban para comérselos. Acabados los indios, los españoles recelan de sí mismos, ante una probable caza de hombres entre ellos, de esta forma deciden dividirse en dos grupos; uno de ellos será engullido por la selva venezolana. El otro, reducido a cuatro supervivientes entre ellos Francisco Martín , ven su salvación al divisar una canoa de indios, los cuales les entregan comida a los famélicos españoles, pero éstos no buscan solo eso, sino que pretenden capturar a los indígenas para comérselos, solo consiguen coger a uno. Finalmente tres españoles mueren, y Francisco Martín consigue llegar a un poblado indígena, donde vivirá hasta ser encontrado años después por sus compatriotas.
El último lugar al que haremos referencia sobre la imagen de los conquistadores antropófagos, será en la primitiva Buenos Aires, ciudad fundada por Don Pedro de Mendoza en 1536. Nuestros testigos, uno de oídas y dos de vista nos relatarán en sus escritos los casos “caníbales” que acaecieron a los españoles en tierras del Río de la Plata.
Ulrico Schmidl cuenta que la hambruna comenzó a asolar el asentamiento de Buenos Aires, pues la gente no tenía que comer y se moría de hambre. Ante la miseria que padecían, tres españoles hurtaron un caballo para comérselo a escondidas, pero fueron descubiertos y sentenciados a la horca. Luego al caer la noche, otros españoles se acercaron al patíbulo y cortaron los muslos y otros pedazos del cuerpo de los ajusticiados, llevándose sus pedazos para sus casas donde los consumieron (Ruy Díaz y Francisco de Villalta, confirman este hecho). Pero la necesidad fue tan grande que hasta un español se comió a su propio hermano que había muerto .
Por otro lado, Francisco de Villalta, decía que era tanta la necesidad y hambre que pasaban los españoles, que muchos tenían a su compañero muerto tres y hasta cuatro días, para así tomar la ración que le correspondía al difunto.
Estos hechos llegaron a oídos de la Corte de Carlos V, que en un socorro que envió a los desesperados de Buenos Aires, mandó una cédula por la que perdonaba a los conquistadores de los delitos de antropofagia, ante la situación que tuvieron que soportar.
Pero veamos la justificación de la antropofagia desde el punto de vista teológico y antropológico o natural, y que expone un fraile de la orden de Santo Domingo, cuyo nombre era el de Francisco de Vitoria, en cuya obra “De la Templanza”, ahonda en la justificación sobre la licitud e ilicitud de la antropofagia a través de dos ámbitos, el de la ley natural y el de la ley divina.
Si bien, debemos entender como derecho natural al conjunto de leyes naturales, que avala todo aquello que sea necesario para que el hombre logre mantenerse vivo, siendo una de ellas el derecho a alimentarse y el deber de hacerlo. Así pues, si una persona se ve en la extrema necesidad de alimentarse de un prójimo para poder sobrevivir, parece que el derecho natural lo justifica.
En cuanto a la ley divina, y que para cualquier cristiano está materializada en la Biblia, parece ser que no se prohíbe de manera directa el consumo de carne humana, sino indirectamente como lo apuntó el propio Vitoria a través de algunos ejemplos que están en la Biblia y él los interpreta, como los siguientes:
“Os servirá de comida todo lo que se mueve y vive…” (Capitulo 9 del Génesis). Entonces, el hombre que también vive y se mueve, entraría dentro de la dieta del propio hombre según la ley divina. Pero, si seguimos leyendo dicho pasaje de la Biblia se lee: “Pediré cuenta de la sangre de vuestras almas a todos los animales, y pediré cuenta del alma del hombre al hombre, al varón y a su hermano. Si alguno derrama la sangre de otro hombre, que sea derramada también la suya”. Sin embargo, tal vez el precepto de no matar al prójimo que recoge la ley divina, sea el más claro ejemplo de la prohibición de la antropofagia.
Pero además, el hecho mismo de la antropofagia o de comer carne humana es abominable en naciones civilizadas y humanas. Vitoria, dice que el mejor antecedente es la propia historia, ya que todos los historiadores y poetas cuentan esta costumbre como una fiereza o inhumanidad. Y si todos recogen esta concepción negativa de la antropofagia, entonces para todos los hombres es una costumbre mala y perversa. Con lo cual esta conducta del ser humano es castigada y penada por la propia humanidad, tanto en el sentido natural como religioso.
En conclusión, a lo largo de estos ejemplos de “caribes hispanos”, la causa que llevó a estas prácticas fue la falta de comida, debido a que los conquistadores llevaban las vituallas para sobrevivir unos meses o un año, esperando la generosidad de los indios o la facilidad de encontrar alimentos en tierra que al decir de viajeros y exploradores tenía todo tipo de frutos y alimentos, una especie de jardín del edén.
Las cosas no eran como las pintaban, el hambre perseguía al conquistador, que rehuyendo de morir de inanición, no dudó en dejar de lado sus hábitos socioculturales en cuanto a la vida y la muerte, y por salvarse no dudó en utilizar la antropofagia, aunque su mentalidad europea y cristiana condenara esas prácticas “caníbales” de los indígenas. Había que conservar la propia vida, he ahí un ejemplo claro de la mentalidad moral o inmoral del proceso de conquista y por supuesto del conquistador.
David Cuevas Góngora
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EDITORIAL LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Existe todavía en la actualidad un amplio debate sobre la Guerra Civil Española. La Ley de la Memoria Histórica, las fosas del franquismo o las últimas decisiones judiciales del juez Baltasar Garzón han reabierto de nuevo una confrontación en la que intervienen medios de comuncación, políticos, etc. En la revista Utopía hemos querido realizar un especial sobre la Guerra Civil española alejado de toda confrontación política. Por ello hemos entrevistado a varios profesores de universidades españolas para que nos cuenten la historia de la guerra civil española. Les damos las gracias a ellos por su participación y esperamos que esta publicación os guste. Un saludo
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LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

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Prof. Leandro Álvarez Rey. Universidad de Sevilla



LEANDRO ÁLVAREZ REY es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla. Ha publicado cuarenta libros y capítulos de libros y más de un centenar de artículos en revistas y actas de Congresos científicos, casi todos relacionados con la historia política de España y Andalucía en el siglo XX. Desde 2006 representa a la Universidad de Sevilla en el comité de coordinación sobre Memoria Histórica constituido en la Comunidad Autónoma andaluza

Podría resumir brevemente qué fue para usted la Guerra Civil española
Sin duda el principal acontecimiento de la Historia de España en el siglo XX, y el que marca un antes y un después entre lo que ha sido y lo que podría haber sido el pasado reciente de nuestro país; e incluso nuestro propio presente.

¿Por qué fracasó la II República?
Porque los extremos –por la derecha y por la izquierda– se empeñaron en hacerla fracasar. Aparte de un cuadro general no excesivamente propicio para la consolidación y estabilidad de un régimen democrático aún en fase adolescente: repercusiones de la depresión económica mundial; auge de las ideologías totalitarias; ausencia –en general– de una auténtica cultura política democrática; sangrantes desigualdades en la distribución de la riqueza; sublimación de la violencia como instrumento de la acción política; deficiente enfoque desde el Estado del problema del orden público; excesivo poder e influencia de las “burocracias nacionales”, la Iglesia Católica y el Ejército; falta de una instrucción elemental en gran parte de la sociedad española; un sistema electoral de carácter mayoritario absolutamente inadecuado, etc., etc.

La Ley de la Memoria Histórica ha provocado un amplio debate, ¿qué opinión le merece dicha ley?
Es lo mínimo que setenta años después de la Guerra Civil y treinta desde la desaparición de la dictadura de Franco un Estado democrático puede ofrecer a quien reclama justicia para sus víctimas. Víctimas que no son sólo los fusilados o encarcelados, sino también los exiliados, los depurados, los procesados por organismos como las comisiones de incautación de bienes o los Tribunales de Responsabilidades Políticas –unos 60.000, sólo en Andalucía–; las 80.000 personas encausadas por el “delito” de haber pertenecido a una institución como la Masonería, respetada en cualquier país civilizado; o los tres millones de españoles cuyas fichas se conservan en el Archivo de Salamanca (actual Centro Documental de la Memoria Histórica) catalogados como “rojos y enemigos del Estado” a los que había que perseguir, etc., etc. Ninguna Ley de Memoria Histórica puede nunca ni comprender ni compensar el dolor de las víctimas, sean éstas del bando que sean; pero un Estado y una sociedad auténticamente democráticas, basada en los principios de igualdad, libertad, justicia, solidaridad, pluralismo y defensa de los derechos humanos, tiene el deber de conocer su verdadera historia, y de intentar reparar las injusticias que hayan podido cometerse en el pasado.

¿Es posible hacer historia de la Guerra Civil sin hacer al mismo tiempo política?
Los historiadores de verdad –no los que tienen a la historia como un hobby, ni los vividores de la misma– no sólo pueden, sino que deben.

Ante la Guerra Civil, ¿Es posible posicionarse activamente sin caer en el maniqueísmo?
¿A qué llamamos “posicionarse activamente”, como historiador? ¿A ser un historiador con la etiqueta de “comprometido”?... Mi opinión es que un historiador de verdad ante lo que debe posicionarse activamente es ante el objeto o el hecho histórico que pretende analizar y explicar, sin apriorismos y con una metodología depurada y científica. Los historiadores de verdad no juzgan, no adjetivan: intentan comprender y explicar. Los juicios y los adjetivos quedan para la inteligencia del lector. Por ello lo que no se debe hacer es incurrir en los yerros y errores del pasado: en fabricar, a partir de la recuperación de la memoria de una parte de los españoles, de los vencidos en la Guerra Civil, una especie de “historia oficial” similar a la que construyó el franquismo sobre sí mismo; una historia simple y maniquea, basada sólo en las vivencias, la ideología, los valores y los recuerdos de los vencedores. Naturalmente, es ilógico e impensable pedirle a los descendientes de las víctimas que procuren ser imparciales: bastante hacen ya sacando a la luz esa memoria de dolor y sufrimiento y reivindicando para sus padres y abuelos esa dignificación a la que sin ningún género de dudas tienen derecho. Pero la obligación de todo historiador digno de tal nombre sí es procurar ser al menos imparcial, a partir del conocimiento lo más exacto posible de los hechos, de la interpretación desapasionada que elabore sobre esos hechos y de la comprensión de los problemas y situaciones que constituyen nuestro pasado

Sin embargo, sigo sin entender ¿por qué ese empeño en querer mantener en el olvido las fosas de la guerra civil?
Como en el caso de por qué fracasó la República, el número de respuestas a enumerar podría ser inagotable. Ahí van algunas: falta de sensibilidad de quienes gobiernan (no sólo en Madrid, también en muchos Ayuntamientos) y de una gran parte de la sociedad española; miedo a lo que algunos llaman “reabrir viejas heridas” (?); o el nulo interés de la inmensa mayoría de los españoles y españolas por conocer su pasado, en comparación con el que demuestran por estar al día de las historias de belenes y campanarios. En fin, estamos en el siglo XXI y es lo que hay. Sin embargo, creo que nadie discutiría hoy que es necesario seguir empleando todos los medios necesarios para intentar encontrar el cadáver de una niña asesinada en Sevilla, y que sigue sin aparecer. Cuando seamos capaces de comprender que el dolor por no saber donde está enterrado tu abuelo, tu padre, tu hijo, no es menor al que está sufriendo esa pobre familia, aunque hayan transcurrido setenta años, nadie se empeñará en administrar recetas contra el dolor basadas en el olvido.

Historiográficamente ¿Existen tendencias irreconciliables a la hora de abordar la guerra civil?
Entre historiadores de verdad creo que no existen tendencias “irreconciliables”, ni sobre la Guerra Civil ni –pongo el caso– sobre la Guerra de la Independencia, la Revolución Francesa o el reinado de Isabel II. Existen diferencias de enfoque, de interpretación o de valoración. Diferencias que pueden tener su origen en conclusiones diferentes obtenidas a partir de fuentes o metodologías diferentes. Confrontando esos diversos enfoques, interpretaciones, valoraciones, fuentes y metodologías es como avanza la Historia, como disciplina.

¿Dónde situamos los libros de Pío Moa y César Vidal que tanto gustan entre algunos medios de comunicación?
Dentro creo de la mejor tradición de lo que podríamos denominar la “historia oficial” que el franquismo construyó sobre la Guerra Civil y sobre sus propios orígenes, y que en síntesis describo en la respuesta a la pregunta 5. De todas formas, siempre es preferible leer a los clásicos de donde beben los Moas y Vidales (Joaqu¬in Arrar¬¬as, Comin Colomer, Ricardo de la Cierva, etc.), a los que ignoro por qué motivo la SGAE no protege sus derechos de autor. En cualquier caso, creo que es un error darle a esto m¬¬as importancia de la que tiene, salvo como un ejemplo de la mercantilización de la historia en una sociedad de consumo: no olvidemos que todavía existen decenas o cientos de miles de personas en España dispuestas a gastarse 20 euros para que le cuenten la historia que les gusta y que siempre les ha gustado leer, la de la cruzada salvadora y demás, no la que cuentan los “rojos y masones”… Existía pues una demanda que el mercado tenía que cubrir, y un buen negocio en potencia. Los autores citados y otros parecidos fueron, pues, la oferta.

Hagamos un ejercicio de imaginación ¿Qué hubiera ocurrido si la República hubiera vencido en la GC? ¿Se habría consolidado la democracia? ¿Cómo sería hoy España? ¿Responsabilidad colectiva o más acusada en unos que en otros?
Yo intento ser un historiador (serio), no tengo dotes de adivino. Únicamente puedo dar mi opinión sobre el último interrogante: por supuesto que en las causas y los orígenes de la Guerra Civil no todos fueron igual de responsables, ni tuvieron el mismo grado de responsabilidad. Los que cometían atentados y asesinaban a sus adversarios y enemigos políticos (llámense falangistas, comunistas o anarquistas) fueron mucho más responsables que, por ejemplo, los republicanos de centro. Los jóvenes socialistas de Largo Caballero que recibieron a tiros a su correligionario Indalecio Prieto en la Plaza de Toros de Écija, en mayo de 1936, fueron mucho más responsables de la quiebra de la convivencia democrática que la inmensa mayoría de los votantes de Unión Republicana o de la CEDA. La actuación pública y los discursos de personajes como José Antonio Primo de Rivera, José Díaz, Durruti, Dolores Ibarruri, Jos¬é María Gil Robles, Sanjurjo, Calvo Sotelo o Manuel Fal Conde –por citar algunos ejemplos– contribuyó menos a serenar los ánimos y a buscar la concordia y el entendimiento que la de personajes como Diego Martínez Barrio, Niceto Alcalá-Zamora o Manuel Giménez Fernandez. La tesis de la responsabilidad colectiva vino muy bien en la reciente Transición Democrática, para no “reabrir viejas heridas” (¿cuándo se cerraron?), pero no deja de ser un lugar común inventado por los hispanistas y la historiografía anglosajona de los años sesenta sobre los orígenes de la Guerra Civil española.

¿En qué se diferencia nuestra democracia de la que inició su andadura en 1931? Y nuestros líderes actuales ¿cuál es su opinión? ¿A qué responsable del periodo republicano le gustaría ver hoy en el parlamento?
La pregunta me gusta y seguramente daría para un buen ensayo, pero no estoy capacitado para responderla. Contestándole a la gallega: ¿en que se parece el mundo, la Europa y la España de los años treinta a las de comienzos del siglo XXI? ¿Es posible comparar una experiencia histórica que duró cinco años, en la época de entreguerras –con personajes como Mussolini, Hitler y Stalin en su apogeo–, con un régimen político que comenzó su andadura en 1978 y que tiene a sus espaldas tres décadas ya de historia?
Para mí todos nuestros líderes actuales son respetables porque han sido elegidos democráticamente por los ciudadanos y ciudadanas, en el libre ejercicio de su derecho. Y creo que todos, con independencia de su ideología y de sus posicionamientos, intentan ejercer y desempeñar sus funciones lo mejor que saben hacerlo.
Me gustaría ver en el actual Parlamento a don Diego Martínez Barrio. Sevillano, hijo de un albañil y el único español que ha sido, en un r¬égimen democrático, Presidente del Gobierno, de las Cortes y Jefe del Estado. Un político a quien un historiador a quien admiro –Javier Tusell– describió, muchos años antes de que se hubiera inventado el término Memoria Histórica, con las siguientes palabras: “don Diego tenía sin duda altura ética… Moderado y ajeno a todo rencor, despecho o deseo de venganza, Martínez Barrio llegó a ser, durante la Segunda República, la expresión misma del centro político…”
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Prof. José Antonio Pérez. Universidad País Vasco


José Antonio Pérez Pérez es Doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco. Actualmente es profesor de las Aulas de la Experiencia de esta Universidad, en los campus de Vizcaya y Álava. Es especialista en el mundo laboral bajo el franquismo. Durante los últimos años ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas y es autor y coautor de varios libros.
Podría resumir brevemente qué fue para usted la Guerra Civil española.
Como historiador dedicado al estudio de la Historia Contemporánea de España constituye el acontecimiento más dramático y trascendental de los últimos cien años. Fue el resultado del fracaso de un golpe de estado contra la legalidad republicana y tuvo unas consecuencias funestas para la sociedad española, marcando la vida de cientos de miles de personas y de varias generaciones.

¿Por qué fracasó la II República?.
La falta de cultura democrática, la existencia de enormes diferencias sociales, el enorme protagonismo del ejército, el de la iglesia… Hablamos de una época donde había dos sociedades con dos culturas políticas y dos proyectos totalmente diferentes. Para los sectores más inmovilistas la II República significó una agresión y la vivieron como tal. Un régimen político que atentaba contra lo que ellos entendían como “el orden natural de las cosas”. Las interpretaciones que achacan a los republicanos el propio fracaso de la República son interesadas. Evidentemente se cometieron muchos errores, algunos de ellos pueriles, y hubo sectores extremistas que contribuyeron a su hundimiento. La II República no supo atraerse a ciertos sectores estratégicos que hubieran facilitado s consolidación. En cualquier caso, la mayor parte de los líderes que impulsaron su proclamación creían en ella. Se aprobaron leyes trascendentales, se reconoció el voto a la mujer, los derechos de los trabajadores, se reconocieron derechos elementales, se impulsó una extensión de la cultura y la educación. Todo eso se quebró. En realidad comenzó a quebrarse desde la victoria de las derechas en 1933. Si a ello le unimos el terrible contexto europeo en que se desenvolvió la República, con el ascenso de los totalitarismos, la situación fue tremendamente difícil.

La Ley de la Memoria Histórica ha provocado un amplio debate, ¿qué opinión le merece dicha ley?.
En algunos aspectos constituye un avance en el reconocimiento de las víctimas del franquismo. Sin embargo al gobierno le ha faltado valor para acometer en profundidad una labor que debería encaminarse al reconocimiento de aquellos cientos de miles de personas que fueron asesinados en defensa de la legalidad republicana. Como digo, hay aspectos positivos, pero a sido enormemente complicada su elaboración porque el ruido ha impedido una discusión sosegada. El contexto en que se desenvolvió la anterior legislatura con un acoso al gobierno complicó enormemente un debate tranquilo sobre una cuestión delicada.

¿Es posible hacer historia de la Guerra Civil sin hacer al mismo tiempo política?
No solo es posible sino necesario y pienso que la mayor parte de la historiografía académica que existe sobre la Guerra Civil es seria y rigurosa. Insisto en el término académico. No es que piense que fuera de las instituciones académicas no se puede hacer historia seria y rigurosa, pero lo cierto es que los estudios realizados dentro de este ámbito constituyen, en líneas generales, un aval frente a visiones sectarias. Sin embargo desde determinados sectores mediáticos y políticos se ha alentado un tipo de historia de combate, tanto en uno como en otro sentido, que ha resultado muy perjudicial y que ha extendido la idea de una historia parcial políticamente. También ha habido una historia militante realizada por ciertos colectivos vinculados a la izquierda que ha perjudicado la visión que se tiene de la historia rigurosa. Creo que esta faceta constituye solo una parte de la realidad en las investigaciones. La historia no se puede utilizar como un arma política arrojadiza. No se puede hacer historia desde planteamientos preconcebidos con el único objeto de justificar determinados proyectos políticos.

Ante la guerra civil, ¿Es posible posicionarse activamente sin caer en el maniqueísmo?.
Por supuesto. Uno puede posicionarse como demócrata y como defensor de la legalidad republicana, por ejemplo, e investigar la República y la Guerra Civil desapasionadamente, con rigor, analizando las fuentes de una forma crítica, analizando las causas que provocaron su caída, sus errores, sus excesos… sin caer en maniqueísmo.

Sin embargo, sigo sin entender ¿por qué ese empeño en querer mantener en el olvido las fosas de la guerra civil?.
Sigue existiendo una mala conciencia en muchos sectores de la sociedad española. Para la mayor parte de los investigadores resulta incomprensible que no se quiera saber lo que pasó. De todos modos los problemas de una sociedad para enfrentarse con su pasado no son exclusivos de la sociedad española. La sociedad alemana, por ejemplo, sigue teniendo problemas para hacerlo y la francesa y todas aquellas que pasaron por traumas similares y donde una parte significativa de su población apoyó regímenes totalitarios, porque nos enfrenta ante nuestro propia imagen, ante nuestra responsabilidad o la de nuestros antepasados y eso es muy duro.

Historiográficamente ¿Existen tendencias irreconciliables a la hora de abordar la guerra civil?.
En absoluto. Porque la pugna no está enfrentando a dos escuelas historiográficas. Los revisionistas o peudorrevisionistas, están enfrentados con la academia, a la que consideran pervertida por ideas disolutas desde los años setenta, una academia a la que denigran sin argumentos, solo con descalificaciones. Durante los últimos años se han celebrado innumerables encuentros y congresos sobre la guerra civil y el franquismo. Podemos tener nuestra diferencias sobre enfoques, interpretaciones, perspectivas, metodologías de investigación o fuentes utilizadas pero eso es positivo, porque la discusión se desenvuelve dentro de unos términos y de un consenso donde la mayor parte nos reconocemos, a pesar de nuestras diferencias. El debate, la confrontación de interpretaciones, basadas en investigaciones rigurosas es la base de la evolución historiográfica.

¿Dónde situamos los libros de Pío Moa y César Vidal que tanto gustan entre algunos medios de comunicación?
Los casos de Pío Moa o César Vidal son los más conocidos pero el fenómeno es más amplio. Sus trabajos están plagados de juicios de valor, de lecturas interesadas y presentistas y de un manejo selectivo de determinadas fuentes de documentación. Por lo demás, son muy poco originales, porque reproducen los mismos esquemas interpretativos que difundió el franquismo y su historiografía militante para legitimar al nuevo régimen. En mi opinión la clave del éxito de estos trabajos radica en que han sabido conectar con un sector de la sociedad española que estaba deseando volver a leer y escuchar esos argumentos para descargar su conciencia. Si a ello le añadimos una redacción aseada y el apoyo de un importante sector de los medios de comunicación y de potentes grupos editoriales, el éxito parece inevitable. Por lo demás, como mucha gente imaginará, se trata de trabajos, especialmente en el caso de César Vidal, realizados por un equipo de redactores. Cualquier que haya desarrollado un trabajo de investigación o incluso de divulgación, sabe que es imposible publicar una docena de libros al año donde se aborda desde el estudio de los cátaros hasta la guerra civil, presentar un programa de radio y dedicar las noches del fin de semana al country.


Hagamos un ejercicio de imaginación ¿Qué hubiera ocurrido si la República hubiera vencido en la GC? ¿Se habría consolidado la democracia? ¿Cómo sería hoy España?¿Responsabilidad colectiva o más acusada en unos que en otros?.
Como ciudadano puedo especular, pero como historiador me resulta imposible. No puedo hacerlo. Algunos, sobre todo los pseudorevisionistas lo han hecho y han afirmado que España se hubiera convertido en una dictadura socialista controlada por Stalin en el caso de que la República hubiera ganado la guerra. Hace un par de años se hizo un documental donde se reconstruía precisamente lo que hubiera ocurrido en caso de ganar la República. Personalmente, aunque contó con el asesoramiento y la participación de reputados historiadores, no me gustó.

¿En qué se diferencia nuestra democracia de la que inició su andadura en 1931? Y nuestros líderes actuales ¿cuál es su opinión? ¿A qué responsable del periodo republicano le gustaría ver hoy en el parlamento?.
Es una democracia mucho más asentada y aunque al comienzo de la transición carecíamos de cultura democrática como entonces, la situación, a pesar de verse sacudida por intentos de golpes de estado, por un terrorismo sangriento y por una crisis como la que nos tocó vivir a finales de la década de los años setenta, logró remontarse. Las tremendas desigualdades sociales que existían en los años treinta del siglo XX se habían reducido ostensiblemente a comienzos de la democracia y sobre todo hubo un empeño, tanto en las élites políticas como en la mayor parte de la sociedad española, por superar la situación y fortalecer un sistema democrático. Creo que líderes como Azaña o Prieto formaron parte de una generación de políticos admirable, pero tampoco la generación que hizo la transición española fue mala. Aunque yo no comparta una interpretación sobre el periodo que presentan a la transición española como el resultado de una obra de ingeniería política liderada únicamente por unas determinadas élites muy concretas (el Rey Juan Carlos, Adolfo Suárez o Santiago Carrillo, por ejemplo), considero que hicieron un enorme esfuerzo por asentar el sistema democrático.
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Pra. Lucía Prieto Universidad de Málaga

Lucía Prieto Borrego es profesora de Historia en la Universidad de Málaga. Ha publicado una docena de libros además de artículos y contribuciones a congresos científicos. Se ha especializado en trabajos sobre la Guerra Civil y el Franquismo y en estudios de género.


Podría resumir brevemente qué fue para usted la Guerra Civil española
Es el acontecimiento más importante y de mayor trascendencia del siglo XX español.

¿Por qué fracasó la II República?
Quizá no hubo tiempo suficiente para interiorizar y desarrollar las reformas tanto por un movimiento obrero radicalizado como por parte de un sector más que conservador reaccionario.


La Ley de la Memoria Histórica ha provocado un amplio debate, ¿qué opinión le merece dicha ley?
Era necesaria pero quiza ha sido tardía.

¿Es posible hacer historia de la Guerra Civil sin hacer al mismo tiempo política?.
Si cuando se aborda desde el método historiográfico

Ante la guerra civil, ¿Es posible posicionarse activamente sin caer en el maniqueísmo?
Naturalmente, lo contrario sería admitir que os factores emocionales o personales priman sobre los intelectuales

Sin embargo, sigo sin entender ¿por qué ese empeño en querer mantener en el olvido las fosas de la guerra civil?.
Quienes no están admitiendo la localización de las fosas ni el desarrollo de la Ley de Memoria
Histórica lo que temen es que las interpretaciones subsiguientes incluso a nivel del entorno más cercano deriven en responsabilidades conocidas y no me refiero a los agentes de la represión sino a los beneficiarios de la victoria, lo que asusta es que sepa lo que el franquismo supuso para un sector de los vencedores a nivel material y de representación social.

Historiográficamente ¿Existen tendencias irreconciliables a la hora de abordar la guerra civil?
Si pero en este caso si son irreconciliables habría que dudar de su base ciéntifica y teórica porque un fenómeno de esa complejidad admite muchas interpretaciones, si hay una interpretación cerrada e indicutible será un dogma y por tanto sérá más aceptable por la creencia que por el razonamiento.



¿Dónde situamos los libros de Pío Moa y César Vidal que tanto gustan entre algunos medios de comunicación?
En la periferia del discurso historiográfico y en el oportunismo mediático

Hagamos un ejercicio de imaginación ¿Qué hubiera ocurrido si la República hubiera vencido en la GC? ¿Se habría consolidado la democracia? ¿Cómo sería hoy España?¿Responsabilidad colectiva o más acusada en unos que en otros?
Los historiadores debemos interpretar lo que ocurrió no lo que pudo ocurrir.

¿En qué se diferencia nuestra democracia de la que inició su andadura en 1931? Y nuestros líderes actuales ¿cuál es su opinión? ¿A qué responsable del periodo republicano le gustaría ver hoy en el parlamento?
No lo compararía a excepción de la herencia democrática. A Fernando de los Rios.
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Prof. Dr. D. Emilio Grandío Seoane. Universidad Santiago de Compostela


EMILIO GRANDÍO es profesor Titular del Departamento de Historia Contemporánea y de América de la Universidad de Santiago de Compostela. Es autor de varios libros y artículos sobre la II República, la Guerra Civil y el Franquismo.

Podría resumir brevemente qué fue para usted la Guerra Civil española

La guerra civil española fue consecuencia y efecto de muchas circunstancias. No hay una sola que permita analizarla convenientemente sino la combinación de varios elementos de conflicto que estalla tras encender una chispa: un golpe militar de carácter conservador reaccionario que fracasa, y que ante la incapacidad del estado republicano de establecer medidas coercitivas suficientes provoca un enfrentamiento armado que dura finalmente cerca de tres años.

¿Por qué fracasó la II República?

Tampoco es fácil responder brevemente a esto, incluso poniendo en cuestión el mismo término de 'fracaso'. Si hubiera que elegir alguna entre varias es la existencia de pocos republicanos convencidos. Todos los sectores, desde la derecha a la izquierda obrera, tenían su modelo
de república. La falta de consenso sobre ello fue un elemento fundamental para que el proyecto republicano no cuajara.

La Ley de la Memoria Histórica ha provocado un amplio debate, ¿qué opinión le merece dicha ley?

Desde la perspectiva de historiador resulta muy complicado aceptar una ley que dictamine el pasado. Este es de todos y de ninguno. Lo que también es cierto es que sigue sin existir un consenso sobre este pasado, e incluso los debates son resultado de que existen sectores
muy importantes dentro de la sociedad española que no quieren que los historiadores haganos nuestro trabajo y cumplamos con nuestra profesión. La Ley de la Memoria ayuda en este sentido a acometer las posibilidades de un pasado común.

¿Es posible hacer historia de la Guerra Civil sin hacer al mismo tiempo política?
Si, por supuesto. Lo que pasa es que el tema sigue sin estar cerrado. Volviendo a la idea anterior no hay un consenso sobre ese pasado e incluso sobre la necesidad del pasado-, debido a que es el tema nuclear del historia de España del siglo XX, y por ello el debate histórico se lleva de manera muy presentista. Hay que dejar que los historiadores arreglen los problemas de la historia.

Ante la guerra civil, ¿Es posible posicionarse activamente sin caer en el maniqueísmo?
Si claro. Los debates maniqueos que generalmente salen en la prensa y medios de comunicación son resultado del propio carácter interno de la información en estos tiempos: rápido e irreflexivo, tres ideas reiteradas fáciles de digerir. El trabajo del historiador es lento,
pausado y sobre todo reflexivo. Todo lo contrario del tiempo de los medios de hoy en día. De hecho, sigue sin difundirse lo suficiente las zonas grises del conflicto, es decir, los hechos y personajes dificilmente clasificables dentro de este maniqueismo que nos devuelve a las trincheras en donde había que aceptar por la gravedad del conflicto uno u otro bando.

Sin embargo, sigo sin entender ¿por qué ese empeño en querer
mantener en el olvido las fosas de la guerra civil?
El olvido no se manifiesta sólo en las fosas, aunque de un tiempo a esta parte es lo más visible. El olvido se manifiesta en la ausencia de la presencia de historiadores rigurosos en los debates sobre el tema, en la incapacidad de acometer de manera firme y decidida la resolución de ese espíritu de consenso. Precisamente por que este, el fundacional de nuestro sistema del 78, se genera sobre el silencio y el olvido. De tabula rasa sobre el pasado. Pero el pasado vuelve,
siempre.

Historiográficamente ¿Existen tendencias irreconciliables a la
hora de abordar la guerra civil?

No, la inmensa mayoría, por no decir la totalidad de los historiadores tenemos unos parámetros bastante similares en nuestros análisis. Aquí si que hay consenso aunque puede haber, y es necesario que lo haya, posturas divergentes sobre determinados aspectos. Eso no empobrece, enriquece, siempre que se haga con un fin constructivo.

¿Dónde situamos los libros de Pío Moa y César Vidal que tanto
gustan entre algunos medios de comunicación?

Estos libros están realizados con un objetivo concreto y definido, que se aleja bastante del fin objetivo de los historiadores digamos profesinales. Este objetivo no es tanto la búsqueda del pasado sino la utilización de ciertos elementos del pasado, con fuentes no actuales criticadas por excesivamente partidistas, la totalidad de ellas-, pero para incidir en el presente. El objetivo no es saber que pasó en el pretérito sino influir con estas obras en el presente político.

Hagamos un ejercicio de imaginación ¿Qué hubiera ocurrido si la República hubiera vencido en la GC? ¿Se habría consolidado la democracia? ¿Cómo sería hoy España?¿Responsabilidad colectiva o más acusada en unos que en otros?

No me gusta hacer ejercicios de historia ficción porque ni soy vidente y además seguro que me equivocaría, pero realmente y en una situación de conflicto bélico generalizado como son los años 36 al 39 posiblemete hubiera tenido el mismo destino que Francia -con la aceptación de una Francia de Vichy- o de algunos países de la Europa Oriental, con aceptación de gobiernos títeres. La proximidad a Portugal y su condición estratégica -tanto física como por localización de materiales como el wolfram- provocarían su acercamiento, voluntario o no, al Eje victorioso hasta el año 42.

¿En qué se diferencia nuestra democracia de la que inició su andadura en 1931? Y nuestros líderes actuales ¿cuál es su opinión? ¿A qué responsable del periodo republicano le gustaría ver hoy en el parlamento?

En muchas cuestiones. pero fundamentalmente el contexto: aquella era un sistema democrático parlamentario de los convulsos años treinta, que nacía vieja para una sociedad que ya demandaba en grandes dosis medidas superadoras de las repúblicas burguesas tradicionales. También una diferencia sustancial era la ausencia en los años treinta y la presencia en la actualidad de una enorme clase media que taponara y frene las tentativas más radicalizadas, y modera el discurso político.

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GRIPE “A”: ÚLTIMA MANIFESTACIÓN DE LOCURA HUMANA. EMILIO RUIZ


¿Cuánto hemos gastado (y vamos a seguir gastando) en vacunas para prevenir una posible epidemia de gripe A en nuestro entorno?.

¿Cuánto hemos gastado en vacunas para prevenir o combatir la malaria, la enfermedad del sueño, la enfermedad del chagas... en zonas ajenas a nuestro particular paraíso terrenal?. ¿Cuánto hemos gastado en combatir la hambruna en el mundo?.

¿Cuántas personas han fallecido por gripe A durante el último invierno austral?. ¿Cuántas personas han fallecido por hambre durante ese mismo tiempo?.

Se nos dice que no había, que no hay dinero público para aumentar la ayuda al tercer mundo pero, de pronto, sí ha habido un montón de dinero para prevenir en el primer mundo el posible contagio por virus de la gripe A.

Gastamos grandes cantidades de dinero en prevenir una posible expansión de la nueva gripe A; pero somos incapaces de aportar una pequeña cantidad para erradicar p. ej. el hambre en el mundo. ¿Qué está siendo más mortal, la nueva gripe A o la desnutrición existente en parte de nuestro mundo?. ¿Con qué orden de prioridad y presupuesto habría que atender ambos casos?. Esto es una auténtica locura. ¡Qué suerte haber nacido en el primer mundo!. ¡Qué pena ignorar al tercer mundo!. Qué fácil resulta escribir esto desde esta orilla.

Podemos añadir otro ejemplo distinto, por si acaso no bastaba con la muestra anterior: ¿Cuánto dinero público se ha inyectado a bancos y otras empresas privadas para combatir los efectos de nuestra incómoda crisis económica? (por cierto, crisis ésta resultante de nuestro exclusivo decidir/actuar). ¿Y cuánto para combatir la auténtica crisis existencial-vital del tercer mundo? (por cierto, crisis ésta que nada tiene que ver con su decidir/actuar). El primer mundo somos responsable de ambas crisis pero, éticamente, la forma de atajarlas es inadmisible, increíble, bárbara...

¿Cómo es posible esto a estas alturas?. Seguramente nunca tan pocos han perjudicado tanto a tantos.

Todo esto se hace con dinero público, con tu dinero, con mi dinero. ¿El gestor público hace el mejor uso y reparto de ese dinero que aportamos entre todos/as?. ¿Cuántas muertes podríamos estar evitando si parte de ese dinero se destinase a enviar los alimentos y las vacunas que necesitan en el tercer mundo?.

Si miramos hacia atrás en la historia, nos encontramos con muchos momentos en los que nos preguntamos cómo no se hizo algo más para salvar a más personas (durante el holocausto nazi, durante la represión franquista en nuestro país...). Si mirásemos al presente debiéramos preguntarnos si podríamos hacer mucho más de lo que hacemos por mucha más gente de la que creemos. No podemos actuar en el pasado pero no hay excusa válida para no hacerlo en el presente.

Si no progresamos todos, el progreso es ficticio. Las personas más desfavorecidas se levantarán contra nuestra abundancia y nuestros excesos. No tienen nada que perder y sí mucho que ganar. Invadirán nuestro particular mundo donde todo es opulencia. Nuestra burbuja estallará y nuestras vergüenzas saltarán a la vista.

¿Porqué no compartimos la parte de progreso, bienestar, felicidad... que les corresponde?. Si ayudamos, nos ayudamos. Pero también si olvidamos, nos olvidamos; si sometemos, nos sometemos... No podemos ignorar la trascendencia de nuestro actuar; no podemos ignorar lo que provocamos más allá. Lo que hacemos afecta y nos afecta. Sólo progresando todos/as puede progresar nuestro mundo.

La gripe A es la más reciente manifestación de la gran locura y el extremo egoísmo en que vivimos la parte dominante de la humanidad. Queremos lo más y lo mejor para nosostros/as aunque para los demás no quede nada, ni siquiera la posibilidad de sobrevivir.

A lo largo de la historia ha habido momentos muy significativos de la locura que a veces invade y domina al ser humano. La fabricación y el almacenamiento masivo de vacunas contra la gripe A por parte del primer mundo es otra manifestación de gran locura humana que pasará a engrosar ese fatídico historial; y es, sobre todo, un magnífico insulto a quienes mueren por causas mucho más simples y conocidas que se podrían combatir y contrarrestar si el primer mundo quisiese destinar una partida presupuestaria a ello.

En los próximos meses, ¿cuántas personas morirán por gripe A en el primer mundo?. ¿Y cuántas morirán, p. ej. por hambre, en el tercer mundo?. ¿Lo estamos haciendo bien?.

Busca en tu interior la respuesta a estas cuestiones. Manifiéstate y actúa en consecuencia. Haz que tu voz se oiga y que algunos de tus actos te acrediten. Y si lo consideras necesario, tratemos de provocar un cambio en el rumbo establecido. Tratemos de alcanzar un poco de cordura aún dentro de esta locura humana en que estamos inmersos y a la que todos/as colaboramos. Por el bien de tantos.
EMILIO RUIZ
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ANIVERSARIO DE OBAMA. ALFIA AGISH


Yo, como tantos americanos y otros en todo el mundo, estoy muy emocionada sobre la victoria de Barack Obama en la elección del noviembre pasado. No sólo creo en sus políticas y sus esperanzas de la mejora, también creo que su tiempo en la presidencia será un renacimiento para la política americana.

Después de ocho años bajo el presidente Bush, el presidente Obama es verdaderamente una bocanada de aire fresco; algo que creo que los Estados Unidos y el resto del mundo están necesitando. Bajo el mandato del presidente Bush, la imagen de los E.E.U.U. en ante los ojos del resto del mundo sufrió mucho. Perdimos el apoyo de innumerable países y gente en todo el mundo. Creo que el presidente Obama está actualmente, y continuará trabajando para mejorar la imagen de los Estados Unidos y para restaurar las relaciones que han sufrido en los ocho años anteriores.
Mientras nos acercamos al primer aniversario de la elección de Obama, supimos que hace semanas le concidieron el Premio Nobel de la Paz. Mi reacción inicial fue de entusiasmo pero comenzó rápidamente a cambiar. El Premio Nobel de la Paz es una concesión prestigiosa que se ha concedido a gente como Desmond Tutu, 14° Dalai Lama, y Aung San Suu Kyi. Esta gente ha pasado las décadas trabajabando para la paz. La concesión del premio a Barack Obama es en mi opinión, prematura.
Sus promesas de diplomacia basada en el respeto y el diálogo mutuo son cosas que espero que (y creo) él alcanzará, pero a su debido tiempo. Es una concesión basada en esperanzas, no en realizaciones. Muchos en todo el mundo comparten esta creencia.
Tengo opinions encontradas. Es verdad que el premio se concede a veces para fomentar la acción y creo que éste es el caso con Obama. Espero que las expectativas asociadas con el premio se cumplan y podamos mirar hacia atrás y afirmar sin reservas que el premio fue justificado.
Alfia Agish

I, like so many Americans and others around the world, am extremely excited about Barack Obama’s victory in last November’s election. Not only do I believe in his policies and his hopes for improvement, I also believe his time in office will be a re-birth for American politics. After eight years under President Bush, President Obama truly is a breath of fresh air; one that I believe the United States and the rest of the world is in need of. Under President Bush, the US suffered greatly in its international image. We lost the support of countless countries and people around the world. I truly believe President Obama is currently and will continue to work to improve the image of the United States and reinstate the bonds that have suffered in the previous eight years.
As we approach the one-year anniversary of President Obama’s election, we learned weeks ago that he was awarded the Nobel Peace Prize. My initial reaction was one of excitement but it quickly began to change. The Nobel Peace Prize is a prestigious award that has been awarded to such people as Desmond Tutu, the 14th Dalai Lama, and Aung San Suu Kyi. These people have spent decades working for peace. The granting of the Prize to Barack Obama was, in my opinion, premature. His promises of diplomacy through mutual respect and dialogue are ones that I hope (and believe) he will achieve, but in due time. It is an award based on hopes, not on accomplishments. Many around the world echo these beliefs. In the end, I am of mixed opinions. It is true that sometimes the Prize is awarded to encourage action and I believe that this is such a case. I hope that the expectations that come with the prize will be accomplished and that we will look back and say without reservations that it was justified.

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GERVASIO SÁNCHEZ AL RECIBIR PREMIO ORTEGA Y GASSET


Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

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ENTREVISTA A RAÚL LÓPEZ, CONCEJAL ÁREA ACCESIBILIDAD AYUNTAMIENTO DE MÁLAGA


Raúl López, malagueño de 35años, es licenciado en Ciencias Químicas y con anterioridad ha sido presidente de la Asociación de Lesionados Modulares y Gerente y Vicepresidente de la Federación de Discapacitados Físicas de Málaga. Concurrió a las pasadas elecciones como número 18 de la lista del Partido Popular. En la actualidad es concejal en el Ayuntamiento de Málaga. Es además el único

1). Para aquellos que no te conocen ¿Quién es Raúl López?
Raúl López, es un malagueño de 35 años, licenciado en químicas y que actualmente trabaja como concejal del área de accesibilidad del Excmo. Ayuntamiento de Málaga.


2). ¿Cómo y cuando decidiste entrar en la política?
A finales del año 2006 trabajamos la propuesta de creación de un Área específica de accesibilidad preparando con ello un programa electoral que contuviera actuaciones específicas de mejora de la calidad de vida de las personas con discapacidad con lo que tras las elecciones municipales de mayo del 2007 se crea el citado área.

3). ¿En qué consiste tu trabajo en el Ayuntamiento de Málaga?
Consiste en atender las demandas de los ciudadanos en materia de accesibilidad, entendiendo por ello cualquier actuación que mejore la movilidad tanto de personas con discapacidad como de otros ciudadanos de Málaga, así como desmitificar el estereotipo que relaciona a la accesibilidad con los discapacitados intentando construir una ciudad más amable para todos

4). ¿Cuáles son las principales quejas que te llegan?
Sobre todo barreras arquitectónicas, fruto de una construcción a lo largo de la historia donde no se ha tenido en cuenta este tipo de barreras, así como también demandas en materia de empleo ya que este colectivo en líneas generales ha sufrido bajos niveles educativos que repercuten en una falta de competitividad en la búsqueda activa de empleo.

5). ¿Cómo ha cambiado Málaga en accesibilidad en los últimos años?
Mejorando no sólo los niveles urbanísticos sino también entendiendo que son peores las barreras mentales que discriminan a los que inicialmente parecen diferentes. El trabajo continuo y coordinado con el resto de áreas municipales permite la inclusión social en cualquier materia de aquellos que hasta ahora han tenido dificultades de acceso.

6). ¿Qué queda por hacer?
Queda mantener este tipo de políticas sostenidas en el tiempo permitiendo que en un corto espacio se alcance una normalización social deseada.

7). ¿Crees que la sociedad está concienciada de las dificultades de las personas con movilidad reducida?
No, aunque si todos entendemos las dificultades que ocasionan estas barreras pero al considerar la discapacidad como algo ajeno y de lo que jamás formaremos parte simpre ocupa un segundo lugar en nuestros niveles de preocupación, siendo sólamente apreciable por quien lo padece.

8). En línea con la cuestión anterior, ¿cómo se podría concienciar a la sociedad?
Es más necesario concienciar a los que tienen la capacidad de liderazgo por cuantas medidas son capaces de poner en práctica que repercute de forma directa en un colectivo haciendo posible la visualización del mismo. Esto es lo que permitirá concienciar al resto de la sociedad a medida que veamos como iguales a los que hasta ahora permanecen en sus casas.

9). Muchos portales están siendo acondicionados para situar una rampa como dice la legislación, sin embargo estas rampas presentan inclinaciones muy elevadas que hacen prácticamente imposible su ascensión
La ley de propiedad horizontal es la que regula este tipo de actuaciones que al producirse en un entorno de privacidad son los mismos propietarios los que deciden o no sobre la idoneidad en la ejecución de estas obras. Es necesario actualizar este tipo de legislación así como aportar por medio de las administraciones ayudas para el fomento de la accesibilidad en las edificaciones colectivas

10). Cambiando de tercio, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención del mundo de la política?
La capacidad de la administración de solventar de forma directa los problemas de los ciudadanos.

11). Y en ese tiempo, ¿qué te ha gustado más y qué te ha gustado menos?
Se disfruta viendo realizado la reclamación de cualquier ciudadano y es de poco agrado ver como no puedes actuar ante una reclamación que no es de tu competencia o que es inviable

12). ¿Alcanzaremos algún día la plena igualdad?
En eso confío
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A LOS QUE LLEGAN A LA META. JESÚS MARTÍN OSTIOS

Dicen muchos que la educación en España está hecha una porquería”. Y tienen mucha razón, pero habría que hacer alguna que otra matización. A pesar de sistemas educativos incomprensibles, a pesar de un porcentaje alto de profesores desmotivados, a pesar de ratios elevadísimas, a pesar de políticos incompetentes, a pesar de medios de comunicación qué solo miran la audiencia, a pesar de padres irresponsables, a pesar de alumnos que se niegan sistemáticamente a trabajar en clase, a pesar de pedagogos y psicólogos demagogos, etc., a pesar de todo ello, hay muchos jóvenes que sacan sus estudios hacia delante con disciplina, entusiasmo, ilusión, etc. Soy profesor de Instituto y veo también a esos alumnos/as que los medios no mencionan. Son ellos los que deberían tener el protagonismo cuando se habla de educación en España y a los que debemos dar la enhorabuena por todos los pesares que deben superar.
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