HAY HOMBRE QUE LUCHAN TODA LA VIDA. SERGIO RUIZ MATEO

EDUARDO GALEANO
Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”
Eduardo Galeano es uno de esos hombres imprescindibles de los que habla Bertold Brech. Intelectual capaz de arremangarse la camisa, voz de los que apenas son escuchados, referente de la hoy vilipendiada izquierda, luchador incansable de la libertad y la democracia...difícil sería resumir en una frase el trabajo de toda una vida. Más aun lo sería catalogar su obra.


Galeano murió el pasado 13 de abril. La primavera tiene estas cosas, a veces nos trae vientos de libertad, aire de multitudes que celebran la alegría de la revolución con el voto o el miliciano, y otras se lleva a quien les regala la palabra y la serena reflexión. El autor, periodista, novelista e historiador fue comparado con Faulkner, Dos Passos. Muy influenciado por la española generación del 27, su compromiso con los de abajo y especialmente con Latinoamerica, le han convertido en un nombre reverenciado tanto por aquellos que tienen en la lucha política y social su horizonte diario, como por los enamorados de la voz literaria.
Decía Galeano que “la rebeldía es un acto que proviene del amor”. Y es que sólo el amor a tus semejantes puede provocar la indignación y el deseo intenso de cambio necesarios para empuñar la desobediencia. La palabra rebeldía no debe ser sustraída a los pueblos cuya única esperanza está en el levantamiento frente a la dura realidad de un mundo que se niega a ser patria de todos. En una de sus últimas entrevistas, a propósito de la manipulación de las palabras comentó: el imperio se llama globalización, a las víctimas del imperialismo se les llama “países en vías de desarrollo” y al sistema que en mi juventud llamábamos capitalismo se le llama hoy “economía de mercado”. Alguna vez me he planteado ayudar, aunque sólo sea un poquito, escribiendo como escribo, a recuperar el sentido verdadero de las palabras, a recuperar la capacidad de hermosura que cada palabra contiene y el verdadero nombre de cada cosa, como decía el poeta Salvador Espriú. Pero no son sólo las palabras. Hay también una suerte de carnicería de valores. Valores morales que provienen de tradiciones lindas, que son el resultado de larguísimos combates por la dignidad humana y que hoy están sufriendo una crisis muy grave.”

Hagamos por él lo que él mismo dijo de Gabo al enterarse de su muerte: beber “más de una copa a la salud del saludable Gabo para reirnos juntos, porque vivo seguirá mientras sus palabras vivan y rían y digan”...