LA RENUNCIA DEL PAPA
Ha sido “la noticia”, en todos
los medios. Parece como si de pronto, en todos los países, se hubieran acabado
todos los problemas. La radio, la televisión, la prensa de papel y la digital,
las redes sociales, no sólo han dado “la noticia de la renuncia papal”, es que
no ha habido más. Incluso algunos rotativos, la misma tarde, se apresuraron a
sacar a la calle una edición especial. Al día siguiente la prensa de papel ha
sacado amplias separatas monográficas.
Ha conmocionado al mundo
entero. Ha sido curioso este acontecimiento, por inesperado. Curioso, porque en la calle, en el bar, todo
el mundo se ha puesto a opinar. Todos. Creyentes y ateos, agnósticos,
cristianos de medio pelo, y practicantes, sacerdotes y obispos, políticos y
ciudadanos de a pie. Y también en Internet, claro, ya que no hace mucho el Papa
se había animado a abrir cuenta en Twitter. El planeta se hizo eco, de uno a
otro rincón. Hasta 6 de los 10 trending topics globales fueron alusiones a la
dimisión.









