EL MATADERO BALCÁNICO
“La guerra
funde nuestras mentes y nos roba los sueños”. Esta reflexión realizada por un
personaje de Cuentos de la luna pálida, la memorable película del japonés Kenji
Mizoguchi, resumía mis sentimientos más profundos aquel verano de 1992 después
de mi primer regreso a casa del infierno bosnio. No había manera de
desprenderme de las imágenes más violentas, pero me había jurado que nunca
regresaría a Sarajevo.



















