ENTREVISTA ANTONIO MARFIL, DIRECTOR IES PORTADA ALTA


Antonio Marfil es director del IES Portada Alta, instituto que ha llevado a cabo un innovador proyecto sobre mediación. Hablamos aquí con Antonio sobre los problemas y retos de la educación en nuestro país

1) Antonio Marfil lleva ya una cuantos años en el mundo educativo, ¿A su juicio cuáles son lo grandes males de la educación?

Hace unos días escribía en Aula Libre, la revista del Sindicato, que en el caso de que pudiéramos hacer un ranking de los problemas de la educación en España, para mí el primero y principal sería que la sociedad española, en su conjunto, no aprecia, no reconoce el valor de la educación; creo que no tenemos realmente interiorizado el papel que la formación, la instrucción y la educación tiene en el desarrollo de los pueblos.

Y a partir de aquí sus consecuencias: las administraciones no aportan los recursos necesarios para atender las necesidades: ratios, atención a la diversidad,..; las familias se desentienden de sus responsabilidades; los medios promueven hábitos y actitudes absolutamente incompatibles con el trabajo y el esfuerzo; y así un largo etcétera.

2). El IES Portada Alta ha aportado soluciones destacando por su trabajo en la mediación ¿en qué consiste dicho proyecto?

En Portada nos dimos cuenta, hace tiempo, de que el Conflicto forma parte de la vida misma y por tanto de la escuela; y que la forma de abordarlo puede y debe ser, asimismo, educativa. El Programa de Mediación entre Iguales parte de ese principio: si el alumnado es parte del conflicto, del problema; puede y debe ser parte de la solución. Desde su incorporación al centro es introducido en una cultura: la solución pacífica de los conflictos.

A lo largo de los años podrá ser ayudante de convivencia, mediador/a de aula, entre guales o tutor personal. Para ello recibirá formación, asistirá a sesiones de trabajo con profesorado del centro que de forma altruista, como siempre, desarrollan los diversos programas, realizará jornadas de convivencia, aprenderán teórica y prácticamente los fundamentos de la mediación y ejercerán. Para los adultos hay una norma: si en un conflicto el alumnado que ha participado, ayudados por otros compañeros/as llegan a una solución satisfactoria para todos, el centro, salvo en situaciones extraordinarias (agresiones graves) asumirá la solución y en esas situaciones extraordinarias, la tendrá muy en cuenta.

3). La mediación es un paso positivo, pero ¿cuáles crees que serían otras soluciones para mejorar los resultados educativos?

La Convivencia con mayúsculas, el abordar los problemas y sus soluciones desde una perspectiva pacífica es, en nuestra opinión, una condición necesaria, aunque no suficiente para mejorar los resultados académicos. El trabajo docente, la programación y la atención a la diversidad tienen que posibilitar que cada chico/a alcance lo mejor de sí mismo; pero para conseguir eso, el máximo desarrollo de cada persona, hace falta esfuerzo y trabajo, no solo en el centro, sino fundamentalmente en la casa.

Es imposible hablar de éxito escolar si lo circunscribimos exclusivamente a las tareas realizadas en el centro educativo, el trabajo tiene que continuar, inexcusablemente, en casa. ¿Qué habéis hecho?, ¿Qué tareas llevas?, ¡Ponte a hacer los ejercicios!, ¿En qué te puedo ayudar? ¿De qué trata el libro que estás leyendo?... tienen que ser actividades permanentes de los adultos. Creerse que el éxito llegará porque le hemos puesto una mesa y un ordenador con internet en su cuarto, del que, por cierto, no sabemos cómo y en qué lo utiliza es, simplemente, un error.

4).¿Cree usted que medidas recientes como la Ley de Calidad van a mejorar la educación?
Supongo que te refieres al Programa de calidad y mejora de los rendimientos escolares que hace dos años puso en marcha la Junta. Creo que en este programa tendríamos que distinguir las formas y el fondo. He comentado en la misma Consejería que no podrían haberlo hecho peor a la hora de ponerlo en marcha: el momento, la información, las verdades a medias, circunscribir las posibles soluciones a un único sector: el profesorado, la vinculación programa-dinero y un largísimo etcétera han creado malestar y rechazo en una buena parte del profesorado; y tengo la impresión que hay quienes coinciden con algunas de mis impresiones.

Dicho esto me quisiera parar en el fondo: la situación de nuestro sistema educativo deja muchísimo que desear, los niveles de nuestro alumnado están muy lejos de lo que sería deseable y quienes dedicamos nuestra vida a la docencia no podemos quedarnos impasibles. Desgraciadamente un Programa de estas características exigiría el concurso de toda la sociedad: familias, medios,.. y eso, probablemente, escapa a sus posibilidades; pero hay un porcentaje que no puedo cuantificar que puede depender de lo que se haga en los centros.

Así lo ha entendido la mayoría del profesorado de Portada ¿qué hacemos?, ¿qué resultados estamos obteniendo?, ¿qué podemos mejorar?, ¿qué proponemos para ello?, ¿qué resultados nos está dando?, ¿qué podemos mejorar?... Creo, con absoluta sinceridad, que analizar lo que pasa, constatar aciertos y desaciertos, analizar sus causas, proponer alternativas, ver sus resultados, analizarlos… forma parte de manera sustancial de la función docente.

5). ¿Qué opinión le merece las propuestas de Esperanza Aguirre en Madrid para dotar de autoridad al profesorado? ¿Cómo podría mejorarse la autoridad del profesorado?

Creo que Dª Esperanza tiene un magnífico olfato para decir/hacer algo que tendrá un importante eco mediático; otra cosa distinta, en mi opinión, es la efectividad de sus propuestas. Me gusta creer en la autoridad moral de las personas que constituyen un referente ético, en la autoridad intelectual de quienes reconocemos sus conocimientos.. y no me atrae nada la autoridad legal, la que da la ley o el código penal (basta echar estos días una ojeada a los medios de comunicación para entender a lo que me refiero con personajes a los que la norma exige llamar representante del pueblo, Ilustrísimo Señor Magistrado u Honorable, por citar sólo algunos ejemplos).

No sé lo que sentiría si al acudir a un juicio mi palabra “valiera más” por ser docente o si, por eso hubiera un aumento en la condena a quien me agredió cuando intentaba realizar mi trabajo, pero lo que me gustaría sería que si algún chico comenta en casa que le he regañado por tirar papeles al suelo en el patio cuando a menos de un metro había una papelera el adulto que le oyera la dijera algo así como “por supuesto, para eso están las papeleras, para tirar los papeles y para evitar que el patio parezca un vertedero” en vez de “ese tío está chalao, para eso, para limpiar, están las limpiadoras”.

6). ¿El sistema educativo actual es el mejor que hay?
Creo que, en conjunto, con sus luces y sus sombras: universalización, atención a la diversidad, inclusión,.. tasa de abandono, porcentaje de fracaso escolar.. el sistema educativo actual es el mejor que ha habido en nuestro país. Lo que no quiere decir, por supuesto, que no sea muy, muy mejorable.

7). Por ejemplo, ¿el modelo de repetición de curso actual es realmente efectivo?
Si por repetir quieres decir empezar el 15 de septiembre con el mismo libro, la misma página y el mismo ejercicio que empezaste el 15 de septiembre del año pasado, probablemente no. Si repetir significa que no has adquirido las competencias necesarias para continuar el trabajo del curso siguiente y por ello tienes que intentar adquirirlas de nuevo, eso puede ser otra cosa.

Creo que los “a priori” repetición si, repetición no, sin más, solucionan poco, hay a quienes les viene bien permanecer un año más, porque maduran, adquieren competencias, etc y hay a quienes, con perdón, les sienta como un tiro. Hay que fiarse de la profesionalidad de los equipos educativos, que trabajan con ese chico o esa chica, le conocen y van a decidir lo que consideran mejor para cada cual.

8). O, ¿es posible trabajar en clase con alumnos que no quieren trabajar y tenerlos allí hasta los 16 años? ¿No sería mejor crear módulos a partir de los 14 años que permitiera a estos jóvenes aprovechar el tiempo?

Es francamente difícil, dicho de forma suave. Probablemente haya que plantearse, y quizás los PCPI van en esa dirección, que la escolaridad obligatoria hasta los 16 años no exige, necesariamente, mismos contenidos, mismos tiempos, mismos espacios para todos. Es un asunto complejo, no todos maduramos al mismo tiempo y hay que tener muchísimo cuidado para evitar la exclusión.

El sistema debe ser lo suficientemente flexible para que esa atención a la diversidad que defiende pueda hacerse efectiva. Los centros pueden ser algo más que clases de currículo ordinario, con programas de cualificación profesional, aulas talleres, … se debe atender a la formación y especificidad de cada uno y formarles y cualificarles para su incorporación al mundo profesional y laboral.

9). Los políticos no se ponen de acuerdo, si dejaran el proyecto educativo en sus manos ¿cómo sería el modelo de educación de Antonio Marfil?

No me imagino a nadie tan insensato como para que se le pudiera ocurrir dejar el tema en mis manos; yo por lo menos estoy lo suficientemente cuerdo como para no pensarlo siquiera. Pero si algún día soñara con este tema supongo que imaginaría un sistema educativo que levantara tanta pasión en la ciudadanía como despierta el fútbol, por poner un ejemplo; me imaginaría una clase política en la que cualquiera de sus miembros al comprobar que ha actuado incorrectamente por haber aceptado un regalo inadecuado.

Por poner un ejemplo, dimitiera, se marchara a sus asuntos privados sin algaradas, de forma silenciosa, para servir de ejemplo a los ciudadanos y ciudadanas del futuro; me imaginaría cualquier casa cuando, al medio día, llegan los chicos del cole preguntarles cómo les ha ido, si les pidieron los ejercicios que hicieron ayer o cuándo se iban a poner a hacer los deberes, y si hubieran terminado y decidieran ver la televisión un rato pudieran, a esa hora, elegir entre diversos programas culturales porque las diferentes cadenas habían aprendido que la vida de las personas y mucho más sin son menores pertenecen al ámbito privado y , por lo tanto, carente de todo interés para los demás; me imaginaría unos centros plurales y diversos, con alumnado de diferentes capacidades, creencias, etnias,.. con recursos suficientes para atender esa diversidad; me imaginaría un profesorado entusiasta con su trabajo y consciente de la importancia de éste para el futuro del país; me imaginaría muchísimas cosas… antes de que el despertador me devolviera a la realidad poco antes de las 7 de la mañana.

10). En este debate sobre educación ¿Dónde situamos la religión?

Las ideas religiosas forman parte, en mi opinión, de las creencias individuales de cada persona. Estas creencias se viven individualmente o en comunidad con las personas con las que se comparten (familia, comunidad religiosa). Creo que son estos foros los adecuados para la captación, formación, adoctrinamiento, práctica, etc. La escuela, la escuela pública, debe esforzarse por defender y desarrollar las creencias colectivas, aquellas que nos identifican como ciudadanos y ciudadanas en un estado de derecho, por ello no soy partidario de la presencia de la religión, sea de la confesión que sea, en el currículo escolar.

11). En su experiencia ¿qué es lo que más y lo que menos le gusta de su trabajo?

He de confesar que soy una persona con suerte no sólo en mi vida personal: mi familia, mis amigos,.. también en la profesional: ¡me encanta mi trabajo!, hay momentos difíciles, muy complicados, hay días especialmente densos pero después de la tormenta llega la calma y la distancia para ver las cosas y aprender, fundamentalmente de lo que no salió bien, de lo que salió sólo hay que mantenerlo y, en todo caso, mejorarlo.

Coloquialmente suelo decir que me dan más problemas los grandes que los chicos; creo que las relaciones entre el profesorado del centro son magníficas pero si alguna vez hay que hacer alguna matización, no siempre resulta fácil. Me encanta dinamizar, asumir compromisos, tirar para adelante, me resulta engorrosísimo las tareas de control y de fiscalización, que también van incluidas, aunque a veces se nos olvide, en la función directiva.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me resulta muy estimulante ver a alguien que cree en lo que hace, que lo hace con pasión y que al final de cuentas es puro sentido común aplicado a mejorar la realidad en que vivimos. Abajo la indiferencia y el conformismo!
Viva la implicación!

Anónimo dijo...

A la sociedad actual no le interesa la educación. No hay más que ver como seguimos votando lo mismo pase lo que pase. Si la educación en España es una ... no importa. SALUDOS

Anónimo dijo...

Uno de los problemas del modelo actual es el querer atender a los alumnos disruptivos y olvidar a aquellos otros que si trabajan. Pienso que habría que buscar alternativas para ese alumnado que no quiere estar en el aula, pues al mismo tiempo impide el correcto desarrollo del resto del alumnado. Por ello habría que promover módulos, programas de formación que por lo menos lo formaran en una profesión.

Anónimo dijo...

No creo que a los políticos en España les interese realmente una educación de calidad