MI ALEGATO CONTRA ESPAÑA. JESÚS MARTÍN OSTIOS

MI ALEGATO CONTRA ESPAÑA

¿Los motivos? Muchos ¿el porqué? Rabia, impotencia, furia, coraje, irritación, ira, cólera… contra lo que observo y escucho cada día. Un poco de todo seguramente. La cuestión es, ¿cómo hemos llegado a la actual situación? ¿Quién tiene la culpa? La respuesta la vemos cada día.

Hablo de un país donde nuestros políticos usan como máxima retórica el “y tú más”;  donde recurren a los escándalos de corrupción de los otros para encubrir y justificar los suyos propios.
Partidos que pagan en negro, reyes que matan elefantes, fiscales que exculpan a la hija del rey, justicia de ricos y pobres… Todos nos llevamos nuestra parte:
 

Políticos que no saben hablar, políticos que no cumplen lo prometido, políticos que no dimiten… Y es que hablamos de un país donde el presidente de gobierno  da ruedas de prensa sin preguntas, vía plasma o responde lo que le parece, ex presidentes de gobierno que negaban la crisis y que ahora presentan libros. Donde los sueldos no bajan, sino que suben moderadamente, donde hay que rezar a la virgen del Rocío para que baje el paro. En el que hemos tenido ministras de igualdad sin ningún mérito más que el de ser hijo/a de fulanito o donde otras ex ministras de defensa camuflan su currículum.  O  donde se necesitan informes para verificar que las famosas concertinas cortan y hacen pupa.

Donde presidentes que dicen ser de izquierdas hacen políticas de derecha. Donde son los dogmáticos con el discurso bien aprendido los que alcanzan las cuotas de poder e influencia y donde los mejores, los que disienten, quedan  por el camino. Política guiada por la dedocracia,  donde  la alcaldesa de la capital no lo es por sus propios valores y sí por el de sus parejas. País donde los escasos casos de dimisión son alabados como modelos de honestidad y ejemplaridad, donde los sindicatos desprestigian lo logrado tras muchos años de lucha, donde nuestros políticos hacen el ridículo cuando salen fuera (aquí parece que ya estamos acostumbrados y donde la coherencia en la política es inexistente,

Pero no sólo los políticos, y es que hablo de un país con medios de comunicación que engañan y manipulan, donde tenemos canales hechos a medida del votante de este o aquel partido y con tertulianos que saben de todo. También en  la justicia en el cual nadie paga las consecuencias del hundimiento del Prestige, donde las sentencias no se cumplen o donde los indultos están a la orden del día. El país donde construimos aeropuertos que no usamos y donde nadie paga esa pésima gestión, el país donde los gestores de las cajas de ahorros reciben pensiones millonarias y nadie hace nada.

Donde los que tienen que defender los derechos de los trabajadores se gastan el dinero de los impuestos en comilonas, ferias y cursos inexistentes. El lugar donde Cándido Méndez exige no poner en tela de juicio a UGT por el escándalo andaluz; digo yo que tampoco se puede poner en tela de juicio al Partido Popular por los casos Bárcenas o Gúrtel, ¿o sí se puede hacer?

Hablo de educación, de la externalización de servicios educativos en Madrid pero también en Andalucía (salarios de intérpretes de lengua de signos en Andalucía de 900 a 614 euros). Donde la respuesta del consejero de educación andaluz a los resultados del informe PISA que sitúa a su comunidad en la cola es decir que el modelo educativo  andaluz crece a pasos agigantados.  Informes PISA que no genera autocrítica alguna y sí que cada cual lo  interprete de la manera que mayor rédito político le dé…  Donde el debate sobre la educación se centra en la Religión y en la asignatura de Educación para la ciudadanía.

Donde olvidamos nuestra historia y dejamos a nuestros muertos en las cunetas, donde hay que olvidar para avanzar, aunque esas heridas no hayan sido curadas. Donde asesinos del franquismo van a ser juzgados en Argentina. Hablo del país donde muchos ancianos quedan abandonados, donde cada vez es mayor el número de ellos que vemos en la calle, en los centros de salud arrastrando soledades. Donde tenemos pensiones de viudedad que dan vergüenza, donde estamos pensando en que pase la crisis para, como decía Reverte, volver a  tener dos coches, dos casas, etc.  Donde desaparecen misteriosamente los discos duros de ordenadores del extesorero del PP o de la UGT Andalucía.

Donde el Estado que abandona a sus ciudadanos a merced de la caridad de otros y que es aprovechado por programas de tv para subir su cuota de pantalla. Donde aplaudimos a magos del balón a la salida de los juzgados tras ir a declarar acusados de evadir impuestos, donde aplaudimos las palabras de nuestro presidente de fútbol al dimitir tras ser sentenciado a siete años de cárcel por corrupción

Primas de riesgo, fondos de inversión… para esconder que se han dado 40.000 millones de euros a los bancos; país líder en facturas falsas…Cohechos, malversación de fondos, prevaricación… que han acabado convirtiéndose en vocablos habituales. Sistema que condena a salarios de mierda, con salarios en b y horas extras que no se pagan, donde los jóvenes con estudio están condenados a trabajos mileuristas o salir fuera del país, donde el sistema educativo de unos y de otros no ha sido capaz de dar respuesta a aquellos que no quieren estudiar, donde los sindicatos critican la reforma laboral pero después recurren a ella para llevar a cabo ERES.

Donde los escraches y las  protestas ciudadanas son convertidas en delito mediante políticas represivas que pretenden inocular el miedo. Listas de espera eternas, urgencias colapsadas, donde algunos políticos se saltan listas de espera para operar a sus esposas o usan hospitales públicos para operaciones privadas.

No se crean que la culpa sea sólo de nuestra clase política o de otras instituciones. No podemos olvidar que a esos políticos –no les gusta que le llamemos clase política-  los votamos los ciudadanos cada cuatro años. A ellos les damos con nuestros votos o nuestra apatía las mayorías absolutas para hacer y deshacer lo que quieran. Esos mismos ciudadanos que no hacen nada, que miran para otro lado, que engañan o  que votan corruptos… Ciudadanos que engañan al estado para que sus hijos desperdicien la comida en los comedores escolares, mientras otros no tienen nada, o piden becas que no necesitan y que consiguen utilizando mil maneras. Y es que si en algo somos los mejores es en el arte de la picaresca, en la trampa.  Donde los padres ponen a sus hijos a orinar en cualquier esquina de la calle para después asustarnos del vandalismo juvenil, donde los adolescentes se ríen de su ignorancia…

Contra todo esto, poco ¿el resto? Una mezcla de apatía, desidia, frustración y ciudadanos que se dejan llevar.¿Qué nos queda? Cada cual tiene la respuesta.