YO VOY DE VERDE. JESÚS MARTÍN OSTIOS

YO VOY DE VERDE

Muchas camisetas se pudieron ver esta semana en los institutos de toda España, todas ellas reivindicando la defensa de la educación pública.  Me llamaba la atención una compañera sobre la vinculación del verde de la educación púbica (y del resto de colores que representan a las diferentes mareas de protesta contra los recortes) con un movimiento concreto vinculado a la izquierda. No es eso. La defensa de la educación pública debería ser algo alejado de ideologías y a lo mejor no nos encontrábamos en esta tesitura, donde después de más de 30 años de democracia y de 6 leyes educativas no hemos logrado un consenso sobre el tipo de educación que queremos.


Por eso quiero explicar aquí porqué yo voy de verde. Y ese verde no va sólo  contra la reforma educativa de Wert y frente a los recortes aplicados en Andalucía por los gobiernos de PSOE e Izquierda Unida. Ese verde va también contra los sindicatos, todos, al no ser capaces de consensuar un acuerdo de lucha común contra todas estas reformas.

No estoy de acuerdo con las reválidas (serán evaluadas por grupos externos- otro gasto más-), ya que condicionarán los contenidos y la forma de impartir las clases, al tiempo que supondrán un obstáculo para los alumnos con más dificultades. No estoy de acurdo con el adelanto de los itinerarios formativos que conducen a la FP o al Bachillerato. Con esa ley yo hoy no sería profesor de Historia. Aunque eso lo contaré otro día.  No estoy de acuerdo con que la asignatura de Religión pase a ser evaluable, es más, no estoy de acuerdo con la existencia de la propia asignatura de Religión en una escuela pública y la laica, cuando los contenidos religiosos aparecen dentro de la asignatura de Historia. No estoy de acuerdo con el impulso a la enseñanza concertada ni con las ayudas económicas a los centros privados y concertados que separen niños y niñas.

No estoy de acuerdo con las sucesivas bajadas de salario que ha sufrido el profesorado, bajadas que comenzó Zapatero, que continuó Rajoy y que ahora en la Junta de Andalucía han sido aplicadas por el gobierno de coalición de partidos teóricamente situados a la izquierda. No estoy de acuerdo con que los diputados autonómicos de Izquierda Unida acudan al Parlamento andaluz con camisetas verdes porque ellos son partícipes de esos recortes en Andalucía.  

Tampoco estoy de acuerdo con el recorte de más de 6000 millones de euros  llevado a cabo en las escuelas y universidades desde 2010, cuando, por poner un ejemplo significativo,  otros presupuestos como el de la financiación de los partidos políticos se incrementan.

No estoy de acuerdo con el aumento del número de alumnos por aula. La ley decía que en las diferentes etapas de la ESO debía haber un máximo de treinta alumnos y excepcionalmente un 20 % más, la excepción se había convertido en la regla y nos encontrábamos clases con 33 alumnos, ahora esa excepcionalidad se ha ampliado al 20 %, lo cual supone en algunos casos encontrarnos clases con 36 alumnos. En el caso del bachillerato el número de alumnos por aula supera los 40. Todo ello en detrimento del profesional interino, en cifras absolutas estamos hablando de 22.000 profesores menos (3000 más en la universidad).

Tampoco estoy de acuerdo con el endurecimiento de los requisitos académicos para conseguir becas generales. No estoy de acuerdo con los cientos de alumnos que han tenido que abandonar la universidad. No estoy de acuerdo con el aumento de los precios de las matrículas.

Medidas todas ellas llevadas a cabo tanto a nivel nacional como a nivel autonómico por gobiernos diferentes. Y no estoy de acuerdo con la demagogia que usan unos y otros para culpabilizarse mutuamente de los errores. Lo cual no quiere decir que defienda el actual modelo de educación donde nos encontramos graves problemas, donde la asignatura de educación para la ciudadanía no tiene ningún sentido al ser una materia que se trata de manera transversal, tampoco con los grupos de  PCPI de más de 10 alumnos y con un largo etcétera. Por eso, porque creo imprescindible la defensa de la educación pública, yo, voy de verde.