LOS HOMBRES Y LOS VALORES MORALES. TOMÁS MORALES

LOS HOMBRES Y LOS VALORES MORALES.
Hace no muchos días mi amiga Mayte se lamentaba en “La inocencia pulverizada” de la escena del autobús, en que normalmente usa para subir a clase a El Egido, de dos adolescentes.
Sin criticar (sólo extrañada de) la moderna indumentaria de las adolescentes y admirando sus cuerpos esbeltos, se le retorcía el alma al oír el vocabulario que usaban (“pura pornografía”) que (suponiendo que fuera un lenguaje apofántico) estaría manifestando lo que en su interior pensaban y había.


Ya, entonces, le recordaba a Mayte que nuestros esquemas mentales y morales, como personas mayores que somos, estaban ya casi fijados y que los márgenes de los mismos apenas daban para procesar el vocabulario y la conducta de esta adolescencia.

Como acostumbro a vivir en verano en la Carihuela, paseo a diario hasta la zona de ocio del Puerto de Benalmádena, y sorteo a l@s boteller@s, sobre todo los fines de semana.
Intento procesar lo que veo y me cuesta. Y se me viene a la mente esa especie de revolución oculta que está practicando la juventud y que es una subversión de valores.
No es que yo haya sido un angelito, en mis tiempos mozos, pero no tanto ni así.

Estamos en plena crisis económica y el gobierno, hoy mismo, acaba de aprobar usa serie de medidas (entre ellas mi “congelación”) y con éstas y otras medidas saldremos y superaremos la crisis. Pero ¿y esa otra crisis de conciencia?.
Los occidentales, tan bien protegidos por el sistema asistencial y sanitario, padecemos una enfermedad de la que no sé cómo diablos podremos curarnos y superarla, me refiero a “la enfermedad de la abundancia”.
Abundancia de cosas para alegrarnos el cuerpo al tiempo que padecemos la enfermedad de la pobreza de nuestro mundo espiritual.
Nunca hemos tenido tanto pero, creo que, nunca hemos sido tan mediocres. Los reinos del ser y del tener.

De verdad que somos contradictorios. Yo mismo, en los recreos, voy a tomar café descafeinado, y cuando pido un cerveza la pido sin alcohol o cocacola sin cafeína, y en casa procuro ingerir comida sin calorías, y la mahonesa que sea ligh, y cuando fumaba eran, ya, al final, cigarrillos sin nicotina,…. Todo ligh. Me pregunto si seré yo, como persona, también una persona ligh, y mis hábitos son el reflejo de mi ser interior, como las adolescentes del autobús con su vocabulario. Y, la verdad, me asusto.

Observo, filosóficamente, a la sociedad y deduzco que hemos convertido lo accidental en substancial, lo epidérmico en medular, lo fenoménico en nouménico, lo adjetivo en substantivo, lo periférico en epicéntrico,….

Y cuando veo a esa juventud, que convierte un medio en fin, entregada y persiguiendo el éxito, el poder, el gozo, el dinero (con el que todo puede comprarse porque a todo le hemos puesto la etiqueta del precio), vislumbro ahí a un hombre sin substancia, pura apariencia, mucho hueco, mucho vacío.

Vamos por la vida enarbolando, muy alta y orgullosos, la bandera tetracolor del “hedonismo”, el “consumismo”, el “relativismo” y la “permisividad” (confundida con la “tolerancia” y, peor aún, con el “respeto”) y todos ellos sobre un fondo de materialismo y nihilismo.
Como nada hay, ya, absoluto, todo es relativo, no existe la Verdad, ni la Bondad, ni la Belleza, ni la Justicia, ni… ni…. ya todo vale (como si todo valiera igual), hay que ser tolerante y permitirlo todo (como si toda idea y toda conducta fuera permisible), y lo que más vale es el cuerpo, al que hay que alimentarlo con placeres materiales (hedonismo) y con cosas, con muchas cosas, con cuantas más mejor, porque ellas, su posesión, su uso y su consumo son la felicidad.

Por si todo esto fuera poco, la alta y última tecnología viene, teóricamente a ayudarnos y a hacernos la vida más fácil, pero prácticamente nos nubla la mente y nos confunde.
Del mando a distancia para cambiar los canales de la tele (comodidad) y para abrir la puerta del garaje (comodidad), sin tener que molestarnos, aplicamos la analogía y queremos, también, adelgazar sin esfuerzo físico, aprender sin esfuerzo intelectual, amar y ser amado sin esfuerzo emocional,…. Nos autoengañamos creyendo que existe el cheap de nuestro cerebro, y que basta cambiarlo como se cambian las pilas del mando. Como si tuviéramos en nuestras sienes unos puertos USB al que poder conectar la información para obtener conocimiento y poder ser un poco más sabios.
Y, sencillamente, no es verdad, es una ilusión.
Esto nos hace livianos, débiles, inmaduros, flotantes, demediados, indolentes, …

Seguimos siendo tan simples y elementales que no tenemos otro método que aplicar la Filosofía del Esfuerzo, hoy tan en horas bajas. Porque hoy como ayer y como siempre, a nadar se aprende nadando (el conocimiento de técnicas sólo mejora lo ya sabido), como a andar andando y a escribir escribiendo. Lo que venga después sólo serán ayudas a la mejora, nunca a la existencia de ese hábito.

Nunca ha habido tanto ámbito de libertad y nunca hemos estado tan desorientados, tan desnortados. He ahí la causa de la renuncia a los propios principios morales y criterios personales en favor de la disolución en el anonimato del “se”. Digo lo que “se dice”, pienso lo que “se piensa”, hago lo que “se hace”. Hoy, más que nunca, muchos hombres, se llamen como se llamen, son “Vicentes”.
Renunciamos a encontrarnos a nosotros mismos, porque es más cómodo perderse en lo social, y no señalarse para no ser señalado.
Así nos sacudimos la ingrata tarea de tener que pensar, para luego decidir. Que otros piensen por mí. Me descabalgo, me apeo de mí mismo.

Hoy a cualquier problema le damos la solución del diálogo. Hay que dialogar. Hay que consensuar. Éste es hoy uno de las grandes pecados de la modernidad, el someterlo todo al diálogo. Pero el diálogo sólo toma el mínimo común múltiplo de todos los dialogantes. Es apuntarse a la mediocridad y renunciar a la excelencia.
La excelencia, si fuera común, dejaría de ser excelencia, como si todas fueran excepciones no habría regla.
La verdad no puede estar sometida al consenso. La mayoría podrá vencer pero no por eso tener razón.

Cuando se ha instalado la mediocridad, cuando hemos renunciado a nuestras propias armas y estamos desarmados de criterios gnoseológicos y de principios morales, por la dictadura del “se”, somos presa fácil para el demagogo de turno, que es un excelente dominador del lenguaje y que te hace ver lo negro blanco y los cuatro ángulos del triángulo.Sólo él sabe que es un estafador, pero nosotros no sabemos que estamos siendo estafados por un manipulador del lenguaje, por un mago de la palabra, por un sofista encantador en su forma de decir las cosas.

El demagogo no es que te atraiga a él, es él el que se mete dentro de ti, el que piensa por ti, el que te domina, esclavizándote, en un asedio interior.

Y nosotros, tan distintos al sofista, por pereza y comodidad, sólo somos dueños de un vocabulario canijo, con un lenguaje simplificado, empobrecido, con sólo palabras comodines, somos incapaces de distinguir los matices de la realidad, que nunca es o blanca o negra, sino que se extiende en una amplia gama de matices grisáceos.

Nunca ha habido tanta información y, quizá por eso, nunca hemos estado tan desinformados. Porque tenemos que elegir qué emisora oír, qué periódico leer, qué cadena de televisión ver. Y siempre son de la misma cuerda. No me imagino a un lector de El País que no oiga la Cadena Ser y no vea la 4 o la 6 o quizá la 1ª, como al lector de La Razón oyendo Onda cero y viendo Antena 3. Y esa opción elegida, ese punto de vista, esa perspectiva, te imposibilita tener otras y ponerte en lugar del otro. Los otros, ya, serán adversarios (no digo enemigos).
Ese ruido ensordecedor, que hay ahí fuera, de los medios de comunicación te invita a ponerte los auriculares y las gafas. Te aíslan. Te amasan.

Tanta información que en vez de enriquecernos nos empobrecen y crean en nosotros la indiferencia, por saturación.
Por higiene mental necesitamos poner un filtro, pero ¿qué filtro?. Un autofiltro. ¿Y eso cómo se hace?. Haciéndolo. Pero eso es muy complicado. Pues saldrás a comprarlo ya hecho en el mercado. ¿En qué mercado?. Son tantos que tienes que elegir uno. Estamos enredados en la maraña y no podemos romper la red.

Desde pequeñitos nos van vacunando para inmunizar nuestro cuerpo, creando anticuerpos, que nos predispongan ante los ataques a nuestra salud corporal, sin embargo qué poco nos preocupamos de los contagios mentales y emocionales del “se”.

Se quejaba la paloma de que le costaba esfuerzo el volar, por la resistencia del aire. Lo feliz que ella sería sin el aire. Y Kant tendría que recordarle a la paloma que sin aire no podría volar, ni poco ni mucho, nada.
Igual nos ocurre con la libertad. Si no hubiera tantas normas….Sólo se puede ser libre habiendo normas, como sólo se puede nadar entre las dos orillas del río.

El aplazamiento de los placeres ha caído en desgracia y nadie quiere tenerlo como compañero. Lo queremos todo aquí y ahora y, además, que no nos suponga mucho esfuerzo. Las gratificaciones, amplias e intensas, pero, además, inmediatas y fáciles. Queremos burra, buche y leche, pero son incompatibles la presencia de los tres.

Hace algún tiempo escribí un artículo que lleva por título: “Critica, Criterio y Crisis”. Y se me escapó que también tienen que ver con el término “crisálida”, que es la metamorfosis, la transformación. La crisálida se convierte en mariposa. Pero si brilla por su ausencia la Crítica, por lo tanto no aparecerá el Criterio, porque rehuimos la Crisis, ¿qué tipo de crisálida estamos incubando?. ¿Qué tipo de mariposa saldrá de ahí?.

No podemos hacernos con todo, no podemos hollar todos los caminos. Optar por uno es renunciar a los restantes. Pero no es verdad que lo que nos configura sea todo aquello a lo que renunciamos. Lo que nos transforma es lo que aceptamos y cogemos, no lo que dejamos.

¡Hay tántos productos ahí fuera que nos incitan a tomarlos¡. Pero nuestra ignorancia no nos permite distinguir los solventes de los disolventes. ¡Cuánto error en nuestras elecciones en esta cultura de la acumulación que nos rodea y que nos idiotiza¡.

Hago mío un pensamiento en forma de pregunta, de no sé quién: “El niño que fuimos ¿se sentiría orgulloso del adulto que ahora somos”?. ¿Hemos colmado nuestras expectativas de niño o hemos fracasado?. ¿En qué recodo del camino cambiamos de rumbo para mejor o para peor?.

Nosotros, los mayores de 55 años, que acudimos casi a diario allá arriba, a El Egido, a impartir o a recibir clases, practicamos la higiene que nos mantiene, no sólo vivos, sino también, y sobre todo, sanos. Practicamos la gimnasia física, al obligarnos a andar; la gimnasia mental, al obligarnos a pensar; la gimnasia social, al obligarnos a la relación con los otros.

El hombre es un ser activo, que necesita hacer ejercicio. Ejercicio variado.
Pero ejercicio no tanto para tomar, para coger, como para saber qué debemos soltar, de qué no debemos depender.
“Si quieres hacer feliz a Pitocles, no le des cosas, quítale necesidades”, sólo así no se verá impelido a satisfacerlas. Se trata de soltar, no de agarrar, se trata de “ser feliz” no de “estar contento”.

¿Si fuéramos conscientes de que debemos sacrificar algo de lo que somos para poder llegar a ser lo que podemos ser, actualizar la potencialidad que somos?.
No debemos renunciar al pasado, que nos ha configurado y condiciona nuestro presente, como no debemos dejar nuestro presente en manos de nadie, porque en él está escrito el futuro, lo que seremos.
El día que nos muramos (porque las personas “nos morimos”, los animales sólo “terminan”,”fenecen”) será cuando los demás (nosotros ya no estaremos) echen la raya de la suma total y digan “esto fue esta persona”. Porque mientras vivimos estamos operando, sumando o restando, estamos “siendo”, no “somos”.
¡Parece una paradoja¡
TOMÁS MORALES

FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y SUELDOS CONGELADOS. GUSTAVO VIDAL. ARTÍCULO DE LA WEB

FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y SUELDOS CONGELADOS
Funcionarios públicos y sueldos congelados
En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer. Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.
Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo. Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos.
Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?...
“España va bien”. Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones.
Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes. Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.
Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios. Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico.
Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”!

Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

LAS MEDIDAS DE ZP. ARTÍCULO DE LA WEB

LAS MEDIDAS DE ZP
El mismo día en que nuestro queridísimo Sr. Presidente ZP ha anunciado en el Congreso de los Diputados una serie de medidas para la reducción del déficit, entre las que se encuentra la rebaja del sueldo de los funcionarios un 5% durante el 2010 y congelación durante 2011, han salido publicadas en el Boletín Oficial del Estado la convocatoria de las siguientes ayudas/subvenciones:

- Ayudas a la pequeña y mediana empresa y otras entidades para la elaboración e implantación de planes de igualdad, correspondientes al año 2010, por un importe total de 800.000 euros.

- Ayudas a la danza, la lírica y la música correspondientes al año 2010, por un iporte de 6.789.340 euros.
- Subvenciones a municipios, mancomunidades de municipios y comarcas para el desarrollo de programas innovadores a favor de la integración de inmigrantes, por un importe total de 2.902.560 euros.

Todo ello hace un total de 10.491.900 euros. No está nada mal para ser el primer día en que ha anunciado tan polémicas medidas anti-crisis ¿eh? ¿Se va a seguir destinando tal cantidad de dinero a este tipo de subvenciones mientras a tres millones de funcionarios les humillan con una reducción así de su salario?


Con dos cojones.

RAZONES PARA LA HUELGA


RAZONES PARA LA HUELGA
Está mucho en juego. Y no sólo respecto a recortes salariales. Con las medidas planteadas por el gobierno se están poniendo en tela de juicio los propios servicios públicos como un bien básico que, en términos de igualdad, llegan a toda la población. Además se está desprestigiando la función pública en tanto que curiosamente a la vez y desde distintos foros la propia administración dice comprometerse en la dignificación de los empleados públicos.

Estas medidas lo que vienen es a desprestigiar el servicio público y a quienes desarrollan su labor profesional en él. Es dar argumentos a aquellos que pregonan que el personal funcionario “vive muy bien”, desconociendo realmente la labor que desde la función pública se hace en pro de una sociedad más equitativa. Disponer de un servicio educativo, sanitario, de servicios sociales, de investigación… de calidad beneficia a quienes no pueden acceder a estos bienes con la oferta privada, es decir, a la clase trabajadora.

Hay argumentos claros que ponen en evidencia el análisis a veces excesivamente simplista que se hace sobre este tema

1.- Hay muchas administraciones y mucho empleo público y esto es insostenible. FALSO.
El número de funcionarios de nuestro país es BAJO con respecto a la media Europea e inferior al de países como Francia, Noruega, Alemania o Reino Unido. En Andalucía, nuestro número de funcionarios públicos por habitante es muy inferior al de otras comunidades autónomas como Madrid y Cataluña. En docentes estamos muy por debajo de la media europea y además Andalucía está incluso por debajo del resto de las comunidades autónomas. Sólo el 12% de los empleos públicos son de gestión y administración. El resto se destina básicamente a sanidad y educación.
Lo que es significativo es el gran número de “asesores” destinados en muchas administraciones públicas, puestos denominados como PLD (puestos de libre designación) cuyos salarios se encuentran en la mayoría de los casos en la zona alta de cotizaciones. Estos son 25.000 en todas las administraciones y tienen un salario de 4.000 euros mensuales de media.

2.- En este momento le debe tocar a los empleados públicos. FALSO.
Este recorte es el principio de una serie de medidas realmente perjudiciales para la calidad de la sanidad, de la educación y de los servicios sociales entre otros, unos bienes básicos que deben disfrutar por igual toda la ciudadanía española. De llevarse a cabo el plan expresado por la Ministra Salgado según el cual la tasa de reposición de los servicios públicos se reducirá a uno de cada diez funcionarios, en muy pocos años se produciría un enorme deterioro de la educación, la salud y los servicios sociales, un deterioro que iban a sufrir, como siempre, los mismos. El fracaso escolar se dispararía porque al contar con menos docentes la atención alumnado sería mucho menor y terminarían sufriéndolo principalmente el alumnado con un entorno social desestructurado o con necesidades específicas de apoyo educativo.

3.- Realmente los empleados públicos no están tan mal pagados y pueden asumir este recorte en sus salarios. FALSO
Los salarios de los empleados públicos españoles se encuentran por debajo de la media de países europeos próximos, tales como Francia, Reino Unido, Alemania, Noruega, Suecia o Finlandia.
Los médicos españoles, por ejemplo, perciben un salario un 40% más bajo que la media europea lo que perjudica al sistema sanitario público ya que muchos de nuestros buenos sanitarios emigran a otros países o realizan actividad privada en exclusiva.
Por la tabla baja de los salarios la situación es aún más grave. Muchos de nuestros empleados públicos menos cualificados, e incluso cualificados con titulación no universitaria, disponen de un salario que apenas sobrepasa los 1.000 euros. Más del 60% de los empleados públicos cobran menos de 1.500 euros mensuales.
En el caso de los docentes también nos encontramos significativamente por debajo de la media europea. Se ha avanzado significativamente en los últimos años pero aún nos encontramos porcentualmente por debajo de esta media.
A este panorama salarial ha de añadirse una realidad que además no se produce en muchos de estos países europeos, la exclusividad que afecta a la mayoría de los empleados públicos que agrava la situación de muchas familias que tienen sus sustento exclusivamente como empleados públicos. Además, el precio de la vivienda en España, de las más altas en Europa, agrava el hecho de los salarios de los empleados públicos, una cuestión que, evidentemente, afecta a toda la clase trabajadora.

4.- El gobierno lo tiene mal y es de irresponsables ahora exigir que quienes tienen fijeza en el puesto no tengan ningún tipo de recorte. FALSO
Ciertamente la situación de crisis es preocupante. Pero las medidas planteadas no dejan de ser injustas porque además de afectar a la clase trabajadora (y a los pensionistas que es de las zonas más débiles de la sociedad) no van a solucionar el problema del paro o la crisis, es más, pueden agravarla al haber menos capacidad económica para el consumo. Además, otras medidas son posibles, más justas y más eficaces. No es cierto que agravando las grandes rentas de este país no se solucione el problema presupuestario.
Pongamos algunos ejemplos para entendernos:

- La misma cuantía de reducción propuesta para los salarios a los empleados públicos y a la congelación de las pensiones podría aplicarse como incremento de impuestos a las rentas más altas, a los grandes patrimonios y las empresas con más beneficios si bien esta medida no tendría efecto hasta el 2012. No es cierto que con esta medida no se solucionaría el problema presupuestario. Es más, aplicándose una media de incremento del 5% sobre estos capitales, podría obtenerse un capital hasta un 20% más alto que el previsto con las medidas que va a llevar a cabo el gobierno, ello dependiendo de los límites en que se enmarquen estas rentas, patrimonios y empresas.

- Retirando las tropas de Afganistán, Líbano y Somalia (750 millones de ahorro) y eliminando la inversión en I+D de la industria militar prevista para 2010 (950 millones) se lograría incluso mayor efecto sobre los presupuestos públicos que congelando las pensiones, una congelación que pretende ahorrar 1.500 millones de euros. Si se recortan además los 1.400 millones previstos para inversión en armamento, este año tampoco sería necesario modificar el cómputo de las pensiones (ahorro de 500 millones) ni eliminar la retroactividad de las prestaciones para los dependientes (670 millones).
Sólo el avión de combate Eurofighter prevé 10.795 millones hasta 2024 y 24 helicópteros de combate Tigre tienen actualmente presupuestado 1.353 millones de euros.

- Eliminar las exenciones que se aplican a los premios de loterías, apuestas y sorteos permitiría un ingreso a las arcas públicas de 1.165 millones, suficientes para ahorrarse la mitad del tijeretazo al sueldo de los funcionarios este año (2.250 millones).

- En la Administración española (autonomías incluidas) hay unos 25.000 puestos de Libre Designación de los que podrían suprimirse 20.000 "sin impacto laboral". Partiendo del valor del sueldo medio de estos asesores, 4.000 euros al mes, se podrían ahorrar 1.120 millones al año.

- La eliminación de la casilla de asignación tributaria a la Iglesia católica de la declaración del IRPF incrementaría en 250 millones los ingresos de libre asignación.

- Es posible realizar un recorte farmacéutico (785 millones en dos años) a través de la adecuación de los envases a la duración estándar de los tratamientos con fármacos unidosis pues el actual formato en muchas ocasiones sólo beneficia a las empresas farmacéuticas que venden más de lo necesario para algunos tratamientos.

- El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria recibió, con cargo a los Presupuestos Generales de 2009, una partida de 6.750 millones. Utilizar este fondo le supone a la banca un pago de un 7,75% mínimo a devolver en cinco años. En la actual situación no podemos soportar una dotación prevista de 90.000 millones para este tema por lo que las cantidades asignadas aún no usadas podrían recuperarse y romper con la idea de que las ganancias son privadas y las pérdidas colectivas.

Queda claro que los 6.045 millones que pretende el gobierno recortar de la inversión pública entre 2010 y 2011 es posible hacerlo de otra manera más justa que cargándolo sobre el servicio público y sobre los pensionistas.

5.- No vamos a lograr nada con estas movilizaciones. FALSO
Ante situaciones graves respuestas contundentes. Tenemos numerosos ejemplos en los que con la movilización y con la toma de la calle los trabajadores han logrado contrarrestar propuestas que dañaban a la clase trabajadora y al sistema público.
La retención salarial de un día es poco comparable con lo que está en juego y que, de instaurarse, tardará años en recuperar. Pero con la fuerza de todos podemos pararlo. Los acuerdos salariales a los empleados públicos son, además, la base de los convenios colectivos y espejo en el que se miran la mayoría de las empresas. El futuro que en este sentido se nos viene encima, es desolador. Debemos obligatoriamente pararlo.

6.- No me creo nada de las organizaciones sindicales. Hace ya mucho tiempo que tenían que haber hecho una huelga general. FALSO
En esto puede haber opiniones contrarias. Pero no debe olvidarse que las grandes huelgas generales se les han hecho tanto al PP como al PSOE. Lo que sí es cierto es que en la situación de crisis económica producida por el movimiento especulativo muchos opinaban que no tenía sentido realizar una huelga contra un gobierno que, hasta la fecha, se había negado a realizar recortes sociales. Es más, partiendo del carácter especulativo y globalizado que tiene esta crisis podía ser incluso contraproducente ya que la confianza resulta básica para el crecimiento económico.
Pero la situación ha cambiado significativamente. Ahora el gobierno pretende recortar prestaciones básicas atacando las pensiones y los servicios públicos generando una mala imagen del sector público y haciendo recaer en los trabajadores y trabajadoras la responsabilidad de solucionar este problema cuando los que lo han generado siguen llenado sus arcas con beneficios económicos.

ÁLVARO GARCÍA GÉMAR


ENTREVISTA ÁLVARO GARCÍA GÉMAR
Álvaro García es miembro del movimiento junior de la Iglesia Católica en Málaga. Es también Licenciado en Historia por la Universidad de Málaga y profesor de secundaria en el IES San Manuel de Málaga.
1. ¿Por qué cree que se genera tanta polémica en España entorno a la Iglesia Católica?

Sin duda, las opiniones de la iglesia chocan con las ideas actuales. La sociedad actual defiende una forma de vivir y de pensar que difieren mucho del mensaje evangélico.
Por otra parte, la jerarquía católica, es decir, muchos obispos y sacerdotes mantienen opiniones y actuaciones declaradamente partidistas, lo que les lleva a chocar con alejados de la iglesia pero también con cristianos declarados que no comparten su línea de pensamiento.
Pero en general la iglesia genera polémica porque dentro de la sociedad española aún se escucha su opinión.

2. ¿Cuál cree usted que sería la Iglesia que pensaba Jesucristo en su mensaje original?

Eso es difícil de saber, pero es fácil de imaginar. Según las fuentes históricas fue un movimiento que llegó a muchos, que reconoció a los pobres y aislados de la sociedad, que quiso cambiar las normas preestablecidas,… quizá sería en esta línea.

3. Haga autocrítica, ¿qué aspectos debe mejorar la iglesia católica?

Creo que cada creyente podría dar una larga lista de aspectos buenos y de aspectos a mejorar. La iglesia cambiará si cambian los que están dentro eso no podemos olvidarlo. Pero un cambio desde el primer obispo hasta el último bautizado.
En mi opinión el cambio no es tán grande, simplemente seguir lo que la propia iglesia escribió en el Concilio Ecuménico Vaticano II que en opinión de muchos teólogos se ha dejado de lado. Ese es el mayor cambio.

4. En el panorama actual de pobreza hay que destacar la labor de la iglesia católica. ¿No cree usted que deberían ser esos valores lo que la iglesia transmita y no opiniones políticas?
Creo que esos son los valores que transmite la iglesia católica. Los del trabajo con los pobres. Esa labor se lleva haciendo desde hace dos mil años.
En temas de política la iglesia debe entrar, pues hay cristianos en todos los partidos políticos de todas las tendencias políticas, pues es un ámbito de compromiso y el mejor lugar para buscar el bien común. Quizá un error de la iglesia es escorarse demasiado en una opción política, lo cual deja fuera a muchos cristianos de bien.

5. Benedicto XVI afirma que uno de los grandes males del mundo actual es el relativismo. Sin embargo, en contra de lo que afirma la iglesia, ésta no puede presumir de universalismo: algunas de las verdades que afirmaba en el pasado hoy no las sostiene (el purgatorio era dogma de fe en el pasado, pero hace poco se afirmó que no existía, y ahora vuelve a afirmarse su existencia, p.ejem; el Syllabus del s.XIX condenaba el liberalismo y la democracia, cosa que hoy la iglesia estaría lejos de rechazar). ¿No cree que una institución que ha perdurado dos mil años y sobrevivido a diferentes periodos y circunstancias históricas, ha dado excesivas muestras de adaptación y relativismo?

En mi opinión esos dos términos no significan lo mismo. El relativismo es un problema en la iglesia y en cualquier organización, todo no puede valer, pues todo no es bueno para el ser humano, siempre hay que cuidar el bien de las personas, pero sin pisar a unas sobre otras, sin perder la dignidad humana. Ese puede ser un problema del relativismo.
Cualquier organización de cierta duración en el tiempo debe aprender a adaptarse, lo contrario podría ser fundamentalismo. Pero a pesar de adaptarse a los tiempos la iglesia mantiene unas ideas básicas claras, que perduran en la historia.
En ocasiones los cambios se pueden deber a errores, y errar es humano.
Por poner un ejemplo externo a la iglesia, los partidos de izquierdas tienen su origen en muchos casos en las teorías marxistas, pero actualmente una mayoría se aleja de esos postulados ¿sería eso relativismo?

6. En esta línea, cuando también se afirma que hay una carencia de valores morales, ¿Se refiere la iglesia a un pérdida general o a una pérdida de "sus valores"?
Para mí hay unos valores humanos y la iglesia defiende esos mismos valores.
Cada individuo tiene libertad de llevar una vida regida por los valores humanos o por el “todo vale mientras satisfaga mis necesidades”. En la sociedad y en las escuelas vemos como cada vez más el egoísmo, el individualismo, el machismo y el feminismo mal entendido se están apoderando de las personas, lo cual dificulta la convivencia.
Yo prefiero que mi vecino piense en los que le rodeamos antes de hacer cualquier cosa que le venga bien.

7. Pocos investigadores sociales ponen en duda la planificación familiar en la lucha contra el subdesarrollo. ¿Qué salidas concretas propone para luchar contra el desequilibrio demográfico en estos países, si rechaza el uso de métodos anticonceptivos?

La jerarquía eclesiástica defiende la vida por encima de todo, y tiene una postura clara. Quizá todos los cristianos no piensan igual.

8. La iglesia católica critica el uso de los métodos anticonceptivos ¿No cree usted que la iglesia se aleja con esta actitud de la realidad?

Depende en que contextos estemos hablando, hay que saber situar el sexo en el lugar adecuado. Pero en muchos casos los anticonceptivos cumplen una labor social. No podemos estar de espaldas a ello.

9. La Iglesia, especialmente la española, insiste en que se mantiene al margen de la política. Sin embargo, sale a la calle para manifestarse, lo cual es una actividad plenamente política, y presiona al gobierno en cuestiones que atañen al conjunto de la sociedad y no sólo a los católicos. ¿No es esta una forma de tratar de imponer su voluntad y su modelo social al resto de los españoles?

Creo que cualquier español puede salir a la calle a manifestarse para expresar su opinión, eso es parte de la libertad de expresión. Además nadie que sale con una pancarta impone sus ideas a lo sumo las expone, para imponer hay que estar en el gobierno, de una forma o de otra. Por tanto a la pregunta la respuesta es no.
Por otra parte ya decía antes que la iglesia no debe olvidar que está compuesta por personas de diferentes tendencias políticas. La iglesia debe incluir no excluir.


Por otro lado, salir a la calle manifestando una opinión es un derecho de todo español, quizá deberíamos pensar que los españoles y los europeos salimos muy poco a pedir a nuestros políticos que gobiernen sin cambiar sus promesas, que cuiden los derechos de las minorías y por el bienestar de todos sus ciudadanos. Creo que en muy pocas ocasiones, y menos aún en un estado democrático, una manifestación impone su voluntad en un estado.




10. ¿Cómo valora el tibio fervor religioso de los europeos (recordemos que una de los objetivos del presente pontífice es reevangelizar Europa) frente al creciente empuje del islam que, por contra, no parece perder fieles?¿En que falla el catolicismo y en qué acierta el islam?

El islam es una religión mucho más politizada, Mahoma fue un dirigente político y marcó unas ideas y normas claras en cuanto a la forma de vivir y de actuar, en lo personal y en lo político.
También podríamos añadir la situación social en los estados islámicos y su relación con occidente, ser musulmán es hoy más que nunca un símbolo y una seña de identidad.
El mundo occidental cristiano está en proceso de cambio, el mundo ha cambiado y tras muchos siglos de religión impuesta como seña de identidad de los gobiernos, ahora la libertad de culto abre otras posibilidades, otras formas de vida y de libertad. La sociedad no necesita a la iglesia para sentirse unida. La sociedad y la iglesia deben saber cual es su lugar y el del otro.
Quizá la iglesia cometió errores y eso le hace tener hoy muchos alejados.

11. Es un hecho, o al menos eso parece interpretarse de su Historia, que en Europa el mayor nivel de desarrollo y por tanto de formación ha promovido altos índices de laicismo y ateísmo, lo que ha conllevado también un menor poder terrenal del clero ¿Cómo interpreta esto como historiador?

Esta idea quizá ya la he repetido, la iglesia poco a poco se va encontrando en este nuevo mundo.
No hace tanto que la Biblia era ciencia. Los cambios que se producen en la teología tardan en llegar al pueblo y en muchos individuos se producen dudas importantes porque los transmisores de la Fe no sabían cómo enlazarla con la cultura.
Para un creyente Dios está presente en el mundo, en la ciencia y en las letras. Si entendemos el lugar de Dios, este no está en disputa con la ciencia. Al contrario, cuanto más conocemos el mundo y al hombre más conocemos a Dios y para ellos es necesario el conocimiento.
Para nuevos tiempos nueva evangelización.

12. Como hombre de Iglesia, ¿Cuál cree que son los tres grandes problemas que afectan a la humanidad?

El hambre y la paz, son dos ideas claras y fáciles de entender y fundamentales.
Pero de estos dos temas se escapa algo más, que podríamos llamar el papel del hombre en el mundo. Lo que quiero decir con esto es sencillo. Nunca el hombre puede ser un medio, debe ser el fin de la ciencia, de la cultura y del propio ser. Por desgracia hoy día aún tenemos esclavos en ciertos países, faltamos a la dignidad de la persona (maltrato y discriminación femenina, empleos precarios, tráfico de drogas,…).
Aunque suene redundante no podemos dar la espalda a la humanización del ser humano.

13. ¿Cuál cree usted que es el futuro de la Iglesia Católica?

Me encantaría saberlo a ciencia cierta. Pero cualquier cristiano no puede olvidar la esperanza, creer en que se puede llevar a más gente la buena noticia y que esto los haga verdaderamente felices. Quizá ahí está la verdadera utopía.

ESPECIAL CRISIS ECONÓMICA. JUAN IGNACIO PALACIO MORENA


JUAN IGNACIO PALACIO MORENA

Licenciado y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Castilla-La Mancha. Director del Departamento de Economía Española e Internacional, Econometría e Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Castilla-La Mancha (2006 hasta la actualidad) y del Máster y Doctorado de Economía Internacional y Relaciones Laborales.


1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?
La principal es la debilidad de la sociedad civil que ha permitido que triunfen los valores de una minoría cuya finalidad fundamental en la vida es la acumulación. Eso ha llevado a que las operaciones de capital dominen sobre las de producción y consumo.

Lo económico, es decir el intercambio de mercancías movido por el interés individual, se ha convertido en el principio vertebrador de la vida social. La estructura lógica de la vida social se ha invertido. Los espacios comunitarios (sociedad civil), donde domina el compartir y se desarrolla la persona, han dejado de ser el cimiento de la vida social. A su vez, el interés colectivo representado por el Estado, se ha subordinado al interés individual que es el que prevalece en el ámbito económico.
En consecuencia, el ámbito individual (“hombre económico”) predomina sobre el ciudadano (“hombre público”) y éste sobre el personal (“hombre comunitario”). Se ha invertido la lógica de la pirámide social, donde debe predominar lo personal-comunitario (persona), le debe seguir lo público-colectivo (ciudadano) y finalmente lo económico (productor-consumidor).
Una vez que se ha instaurado esa perversión de la vida social no es extraño que además en el ámbito económico las operaciones de capital (acumulación de renta) prevalezcan sobre las operaciones de renta (consumo) y las de producción (economía real). La economía financiera domina sobre la economía real. Eso explica la proliferación de los derivados financieros, que casi de forma inevitable se deslizan hacia activos tóxicos (hipotecas “subprime”, bonos basura, etc.).
La crisis del comunismo, donde predomina el papel del Estado, ha hecho creer a muchos que el capitalismo, donde es el mercado lo predominante, es el sistema menos malo. Sin embargo, esa polarización Estado-Mercado carece de sentido. Es necesario que en las sociedades coexistan Estado y Mercado, lo colectivo y lo individual, pero ambos deben estar subordinados a la mediación de la sociedad civil. Eliminar el mercado, el Estado o la sociedad civil es un error, los tres ámbitos (individual, colectivo y comunitario) deben coexistir entre sí. Y el orden jerárquico entre ellos debe ser Sociedad Civil, Estado y Mercado, en vez de al revés como ocurre ahora. A su vez, el sistema económico requiere que haya operaciones de producción, de renta y de capital, pero en vez de que la economía real (producción y consumo) esté subordinada a la financiera (ahorro e inversión), debe ser al revés, la economía financiera debe estar al servicio de la economía real.

2. Y en España, ¿a qué se debe la crisis?
A lo mismo que en el resto del mundo. A ese predominio de lo económico sobre lo público y comunitario; y de lo financiero sobre lo real en el plano económico. La diferencia esencial del caso español se debe a que los activos financieros en forma de derivados se han endosado en su mayor parte a terceros países; y a que la pertenencia a la zona euro ha posibilitado que el elevado endeudamiento externo (necesidad de financiación de la economía española) no se haya traducido en una devaluación de la moneda, sino que incluso se ha revalorizado.
Esto, a su vez, se ha traducido en que hasta que un elemento externo a la economía española (la crisis financiera internacional con epicentro en Estados Unidos), ha saltado, la economía española seguía creciendo y lo hacía con un descomunal endeudamiento de las familias y de las empresas no financieras, pero con una mayor capacidad de financiación del Estado (superávit público) y de las instituciones financieras. Es cierto, por tanto, que el sistema público y financiero estaba más saneado que el de mayoría de los países de la Unión Europea, pero eso encubría que las empresas y las familias estaban muchísimo más endeudadas y que en conjunto la necesidad de financiación (endeudamiento) de la economía española respecto a su renta disponible sólo era comparable a la de Estados Unidos, aunque éste sufría al menos cierta corrección por la devaluación de su moneda frente al euro.
Con la crisis España sufre más en lo que es su mayor debilidad, la economía real, lo que se traduce en una de las tasas de paro más elevadas del mundo. Eso a su vez, acaba afectando a la economía financiera, pero también en ese terreno, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países y en Estados Unidos en particular, el problema no es la quiebra de buena parte de sus instituciones financieras que han visto cómo se devaluaba súbitamente el valor de muchos de sus activos financieros, sino el lento pero inexorable incremento de la morosidad. Casi nadie ha sufrido una disminución drástica de sus activos financieros, pero casi todos ven cómo acumulan deudas que cada vez son más difíciles de cobrar/pagar.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?
La misma prácticamente que todos los anteriores Gobiernos, incluidos los primeros Gobiernos del PSOE; e incluso, aunque quizá en menor medida, los primeros Gobiernos de la UCD. El problema no es ahora no saber hacer frente a la crisis. La responsabilidad fundamental de los partidos mayoritarios, más que de los gobiernos en sí mismos, es haber contribuido a debilitar la sociedad civil. Expresiones como las de Solchaga cuando era ministro de economía, diciendo que “España era el país donde más fácilmente se podía hacer dinero”, y de Claudio Aranzadi cuando era ministro de Industria, afirmando que “la mejor política industrial es la que no existe”, han hecho más daño de lo que parece. Igualmente decisiones como las que tomó Boyer sobre la vivienda, la legislación sobre el suelo y de carácter urbanístico, que ha permitido la arbitrariedad en la actuación de los ayuntamientos, y las reformas educativas que han llevado a que la enseñanza secundaria haya perdido su finalidad propia, alcanzar una cultura general que permita la inserción en la vida social y laboral, para convertirse en un simple paso para ir a la universidad, han sido los principales factores que han servido de caldo de cultivo de la crisis en España. Nada de eso es obra del Gobierno actual, viene de muy atrás, pero no es sólo consecuencia del franquismo ni de los Gobiernos anteriores, tampoco el Gobierno actual y sobre todo el partido que lo sustenta han hecho un análisis de las causas de la crisis. No es extraño, por tanto, que tardara en aceptar que había crisis y que ahora juegue a tratar de salir de la crisis logrando que mejoren las expectativas mediante el procedimiento de hacer creer que ya queda poco para que se acabe. Sin un buen diagnóstico no puede haber un buen tratamiento.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general
Una huelga general suele ser el punto final de una serie de huelgas parciales (en empresas y sectores) y de conflictos laborales que no quedan bien resueltos. En España hace tiempo que es muy difícil que haya huelgas serias; es decir, paros que sean la consecuencia de haber agotado todas las posibilidades de diálogo y que puedan mantenerse hasta que realmente supongan una presión sobre los empresarios. Para ello sería necesario que la estructura y el contenido de la negociación colectiva fuesen diferentes, y que los trabajadores en huelga pudiesen resistir porque los sindicatos, como ocurre por ejemplo en Alemania, pagan a los afiliados mientras están en huelga. Las organizaciones patronales son escasamente representativas de la mayoría de los empresarios, y algo parecido, aunque quizá en menor medida, ocurre con los sindicatos. Son los sectores más protegidos, sector público y gran parte de los sectores que funcionan en red (energía de cualquier tipo, telecomunicaciones, etc), o en los que la menor competencia permite grandes beneficios y derivadamente mayores ventajas laborales (parte de los sectores ya mencionados y muchas grandes empresas) donde por lo general los sindicatos tienen más fuerza. Si una gran parte de los pequeños y medianos empresarios son incapaces de defender políticas de competencia, siendo los principales interesados, es prácticamente imposible que los sindicatos puedan tener capacidad de intervenir sobre políticas de mercado (sectoriales) y de tener una presencia significativa entre las PYMES, por no hablar de los autónomos que en principio quedan excluidos de la acción sindical concebida como defensa de los trabajadores por cuenta ajena.


5. ¿Qué opinión le merece Algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido?
El retraso en la edad de jubilación puede ser conveniente para paliar el gasto de la seguridad social; y el abaratamiento del despido puede servir para que en la pequeña u mediana empresa pueda aumentar la contratación indefinida cuando las empresas necesiten contratar, pero ninguna de las dos medidas sirve para contribuir a crear empleo y salir de la crisis.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectaran al abaratamiento del despido?
Habría que empezar por introducir mayor competencia, lo que equivale a fomentar la innovación o la I+D+i de la que tanto se habla, en todos los mercados y especialmente en los que es evidente que la competencia es más restringida. A los sectores anteriormente mencionados, habría que añadir otros muchos como la construcción y buena parte de los servicios. En cualquier caso, se podría empezar por modificar la ley del suelo y la legislación urbanística para evitar la actuación impune de los ayuntamientos que favorecen a empresas locales o emparentadas por familia y amistad con los que rigen las corporaciones locales. También sería necesaria una reforma del sistema educativo en su conjunto, que haga que la enseñanza secundaria recupere su finalidad propia de proporcionar una cultura general, evitando una excesiva proliferación de materias que parcela el conocimiento. Se favorece así que los alumnos pasen de curso sin demostrar que adquieren unos conocimientos sólidos para acceder a otros superiores y que sean cada vez más acríticos puesto que aprenden cosas sueltas pero no aprenden a razonar y a relacionar unas cosas con otras. También habría que modificar el sistema sanitario para fortalecer la atención primaria y la educación familiar en temas de salud que acentúen el carácter preventivo frente al curativo.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?
La situación es muy distinta. En España el problema fundamental no está en el endeudamiento público, aunque éste haya crecido drásticamente en los dos últimos años, sino en el endeudamiento privado. Eso es mejor por un lado, pero peor por otro, y en cualquier caso no permite hacer paralelos entre lo que ocurre en Grecia y el caso español.

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?
Ya he enumerado varias. Comenzaría por introducir competencia en los mercados de productos. La política industrial (política sobre los mercados) necesariamente tiene un carácter sectorial e incluso más desagregado, pero también tiene que tener en cuenta la integración vertical o relación entre las diferentes fases o tareas de producción que afectan a distintos mercados, más cuando proliferan estrategias de fragmentación productiva y externalización de tareas vinculadas al hecho de la globalización. La demanda de trabajo es una demanda derivada, como es sabido pero la mayoría quiere ignorar; es decir, depende de los mercados de productos. Por tanto, tratar de comenzar por el mercado de trabajo suele ser inútil e incluso puede ser contraproducente. Como ya señalara Keynes, lo usual es que cuando los salarios nominales suben los salarios reales caen y a la inversa. Intentar reducir de forma primaria o exclusiva los costes laborales puede frenar la productividad e ir minando poco a poco la capacidad de generación de empleo de una economía, incluso si a corto plazo logra un ligero repunte del empleo.
Las otras medidas a las que daría prioridad serían de carácter transversal: reforma del sistema educativo, de la legislación urbanística, del sistema financiero, del sistema energético, de las telecomunicaciones y de los medios de comunicación. Hay que avanzar hacia una mayor integración europea en esos ámbitos, incluida la educación superior dentro del sistema educativo, cuya reforma, conocida como Plan Bolonia, está siendo por lo general un fracaso. También sería esencial mantener y ampliar espacios naturales y sociales de uso común.
Cuando esas primeras medidas generen ciertos efectos y mejore el “enfermo” será posible un cambio de “tratamiento”. Una vez que en los mercados de productos haya más competencia, la capacidad de generar empleo (demanda de trabajo) aumentará poco a poco. A su vez, la reforma del sistema educativo posibilitará que la formación de la población (oferta de trabajo) se ajuste mejor a los requerimientos del sistema productivo. Esto permitirá una progresiva disminución del desempleo y una creación de empleo más estable y mejor remunerado, acorde con las mejoras de productividad y competitividad de los mercados de bienes y servicios. En ese contexto será posible abordar reformas fiscales y laborales que sean efectivas y duraderas, ya que la situación de los mercados sustantivos de productos lo permitirá. La reforma fiscal requeriría con toda seguridad una reestructuración del sistema impositivo, reduciendo algunos impuestos e incrementando otros en la línea de las denominadas “reformas verdes” de algunos países europeos y tendiendo en todo caso a una armonización fiscal en la zona euro y a ser posible en el conjunto de la Unión Europea. Análogamente, la reforma laboral debería comenzar por establecer un sistema de negociación colectiva articulada, tratando de hacer coincidir ámbito de negociación y mercado; y una legislación sociolaboral que también tienda a armonizarse a escala europea.

9. ¿Cuándo acabará la crisis?
Depende de lo que se entienda por crisis. Si convenimos en que la raíz de la crisis está en la subordinación de la economía real a la economía financiera, y que esto a su vez tiene su raíz en la escasa o mala regulación de la economía y en la debilidad de la sociedad civil frente al Estado, la crisis es muy difícil de superar. Superar de verdad la crisis implicaría que los valores fundamentales y el sentido de la vida no estuviese asociado a tener más, a acumular y consumir cuanto más mejor, sino al compartir solidario y la comunicación personal, que sólo puede desarrollarse en los ámbitos de socialización primaria (familia y toda clase de grupos sociales que no se apoyan de forma exclusiva o principal en la acción coercitiva del Estado o en el intercambio interesado que representa el mercado). Sólo así quizá fuera posible revertir la citada subordinación de la economía real a la financiera e invertir la lógica económica dominante para poner el sistema financiero al servicio de la economía productiva y no al revés. No significa esto que hasta que todo cambie no se saldrá de la crisis, pero no es cierto que el saneamiento del sistema financiero sea condición suficiente para acabar con la crisis. No es posible una reactivación económica sin cambiar significativamente la regulación de los mercados de bienes y servicios para introducir mayor competencia, y sin modificar la legislación que regula el funcionamiento del sistema educativo y de investigación, y el uso del suelo y demás infraestructuras en las que se asienta la actividad económica.


10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?
Eso no es cuestión de creer. Los países más pobres ya están diciendo en muchos lugares lo que piensan de la crisis. El problema fundamental es que los más pobres de los países más pobres piensan demasiadas cosas que difícilmente pueden expresar o que ya ni siquiera tienen fuerzas y energía física para pensar. En los países pobres es donde el sistema actual ha causado más destrozos, pero es también, a pesar de todo, donde subsiste la mayor reserva de valores que habría que preservar, y poner en valor, valga la redundancia, para salir de la crisis.

ESPECIAL CRISIS ECONÓMICA. GREGORIO LÓPEZ SANZ



Gregorio López Sanz nació en el año 1968 en Casas Ibáñez (Albacete). Se licenció en Ciencias Económicas por la Universitat de Valencia en 1991 y obtuvo el grado de doctor por la Universidad de Castilla-La Mancha en 1996. Desde 1991 empeña labores docentes y de investigación en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete, donde es Profesor Titular de Política Económica. Ha sido profesor visitante en el Departamento de Economía Agraria y Aplicada de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos) durante el curso 1993/94 y en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna durante el curso 1994/95. Es autor de varios libros, artículos e investigaciones sobre Economía del Agua y de los Recursos Naturales.

1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?
En tiendo que es un compendio de desigualdades sociales crecientes, de belicismo, de sobreendeudamiento/sobreconsumo que implican la destrucción de la Naturaleza y de ausencia de regulación y control en asuntos tan importantes como los mercados financieros. En fin, un cóctel explosivo y de carácter profundamente estructural en esta etapa de capitalismo maduro globalizado.


2. ¿Y en España, a qué se debe la crisis?
Pienso que a todo lo anteriormente comentado, con la puntilla de un mercado inmobiliario y un sector de la construcción (tanto de obra residencial como de obra pública) absolutamente desbocado. La burbuja inmobiliaria en España no tiene nada que envidiar a la crisis de las hipotecas basuras en Estados Unidos. Como tampoco tiene nada que envidiar el déficit exterior de la economía española (exportaciones menos importaciones) al déficit exterior de la economía estadounidense: son los más altos del mundo, y eso no significa otra cosa más que sociedades que están consumiendo y viviendo muy por encima de sus posibilidades pidiendo prestado al resto del mundo. Porque en términos agregados, a los países les pasa como a los hogares, que si desean gastar por encima de su renta, deben de pedir prestado.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?
Pues la propia de haber accedido al poder en 2004 y no haber hecho nada en todo el tiempo que transcurre hasta agosto de 2007 (crisis de las hipotecas basura) y verano de 2008 (cuando comienzan a manifestarse las primeras consecuencias sobre la economía real) para haber intentado reconducir la situación hacia un nuevo modelo productivo no dependiente del ladrillo y mucho más estricto en lo referente a regular y perseguir comportamientos económicos de alto riesgo tales como la especulación de las entidades financieras. Cuando finalmente ha habido que abordar este tema, nos encontramos que las arcas públicas están exhaustas y se apela a subir los impuestos de las clases medias y bajas para financiar políticas anticrisis.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general.
De momento, sin perjuicio de que el paro tendrá manifestaciones durísimas en muchísimos hogares, todavía hay una amplia cobertura social a través de prestaciones públicas. Además, el fenómeno de la economía sumergida ayuda a sobrellevar la crisis a muchas familias (se estima que casi supone una cuarta parte de la economía formal). También ocurre que hasta ahora el Gobierno no está tomando decisiones que impliquen un ataque frontal a las posiciones de los sindicatos, y estos, hasta el momento, en lo que toca a identificar el origen de la crisis y las políticas a aplicar, no ven en el Gobierno responsabilidad alguna. Lo que pueda ocurrir en los próximo meses al respecto tendrá que ver con la salida o no de la crisis, y, en caso negativo, con las posibilidades de mantener las coberturas sociales, lo cual se relaciona directamente con el margen para seguir aumentando/manteniendo el gran déficit público actual.

5. ¿Qué opinión le merece algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido?
Lisa y llanamente son intentos de cargar los costes de la crisis sobre quienes no han tenido nada que ver en su generación. Se trata de recortar derechos sociales, de ir hacia atrás en el Estado del Bienestar, porque resulta que ahora con la crisis el dinero público ha habido que desviarlo a ayudar a los bancos y al gran capital, que siguen jugando al casino financiero en paraísos fiscales, donde se evaden ingresos públicos y por lo tanto se socavan los pilares sociales de nuestra economía.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectara al abaratamiento del despido?
Los datos en la Unión Europea nos dicen que las tasas de paro son más bajas en aquellos países que tienen un mercado de trabajo más regulado, y donde los salarios son mayores. Esos países tienen fuertes sistemas educativos, de innovación y de políticas sociales. Intentar salir de la crisis por la vía de abaratar la mano de obra (a la hora de prescindir de ella), es intentar ponerse a la altura de países que ante nosotros tienen todas las de ganar en esta economía globalizada donde la deslocalización y la rapiña de recursos naturales y humanos (explotación) está a la orden del día.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?
Claro que puede ocurrir, porque no se está haciendo nada en el ámbito europeo ni mundial para frenar los ataques especulativos del gran capital contra los estados. Con la especulación hay posibilidad de ganar mucho dinero en muy poco tiempo, y eso desborda la avaricia de multitud de gestores de fondos de inversión que sólo buscan el máximo beneficio a corto plazo, y no les importa lo más mínimo que ello implique que mucha gente lo va a pasar muy mal. Los gobiernos asisten impasibles a este espectáculo.

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?
Fundamentalmente aquellas relacionadas con reforzar lo público, quitar poder a las grandes multinacionales, regular estrechamente al sector financiero y comenzar a transitar sendas que tienen que ver con el “decrecimiento”, es decir, “vivir mejor con un menor consumo de recursos materiales”. El consumismo es la causa principal de que hoy todo el planeta esté en venta, de que no escape nada a los tentáculos del gran capital, de que la Naturaleza muestre evidentes e irreversibles signos de agotamiento y de que la mayor parte de la humanidad viva en la miseria.

9. ¿Cuándo acabará la crisis?
No se sabe, y quien diga que lo sabe, miente. El que más y el que menos tiene sus intuiciones. Ante el panorama desolador que lo inunda todo, no para de hablarse de “brotes verdes”, pero la realidad es que dichos brotes no acaban por convertirse en nuevas ramas sólidas, y tan pronto surgen, se quedan raquíticos o se secan por la dureza y profundidad de una crisis compleja y sistémica. Pero claro, la crisis no es igual para todas las personas de este planeta, por eso es muy relativo hablar de finalización de la misma. Para los enriquecidos la crisis no va más allá de un pequeño ajuste sin mayor importancia. Para los empobrecidos, la crisis es el estado permanente en que viven las sociedades que no logran escapar de la dependencia y la avaricia de este capitalismo devorador.

10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?
Pues hablando claro y pronto, pensarán que los países enriquecidos se quejan de vicio, y sin razón. Que la verdadera crisis es la que padecen todos los pueblos empobrecidos de la Tierra desde que el capitalismo comercial comenzó su expansión a finales del siglo XV y que llega a nuestros días.
Esta opresión y postración que sufren es silenciada, consentida e incentivada sistemáticamente, mientras que un leve tambaleo del estilo de vida del Norte rico se presenta como un terremoto que pone en peligro seguir instalados/as en la opulencia.
Se trata de dos niveles absolutamente diferentes, la cara y la cruz, la causa y la consecuencia,…sin embargo, seguimos empeñados en crecer, para que el pez grande siga comiéndose al chico.

ESPECIAL CRISIS. JOAQUÍN AZAGRA ROS


Joaquín Azagra Ros (Valencia, 1949). Profesor Titular de Historia e Instituciones Económicas que ha ejercido en las Universidades del País Vasco, Murcia y Valencia. Autor de cinco libros, medio centenar de artículos o monografías en revistas especializadas y colaborador de El País. Ha desempeñado cargos académicos (Vicerrector de Economía, Director de la UIMP) e institucionales (Gobernador Civil,
Consejero de Administración y POrtavoz del Consell de la Generalitat Valenciana) y dirige la política de cooperación internacional de la Universitat de Valencia.

1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?.

En cuanto al origen, se ha insistido en el carácter financiero de la crisis con el crack de las subprime y no hay duda de que son el ejemplo más claro de la exposición al riesgo por parte de bancos e inversores.

Reflejan esa suicida búsqueda de ganancias relajando las condiciones en que se concedían esos créditos hipotecarios y su titulización posterior, o sea la venta de estos créditos a inversores que buscaban más rentabilidad que la ofrecida por otros títulos de renta fija. Han ganado dinero prestando a cualquiera que lo pidiese y reconvirtiendo esas hipotecas en valores como si fuesen productos sofisticados.
Pero no se insiste tanto en que más allá de operaciones arriesgadas e incluso fraudulentas, la necesidad de aumentar demanda y beneficios es algo inherente al capitalismo,. No hace tanto que vímos una burbuja parecida, con las “puntocom”. Hay que insistir en que el capitalismo en su crecimiento acumula desajustes y desequilibrios, que la tasa de beneficio no puede ir en aumento siempre. Y que los desequilibrios se acumulan hasta que estallan y entonces se exige un ajuste. Brenner ha subrayado esta perspectiva que retoma la vieja tesis de la caida de la tasa de beneficio y del origen de la crisis en la economía real. Dicho de otro modo, no hace falta hacer profesión de fe en Marx para afirmar que las crisis son propias del capitalismo, que se repiten aunque con perfiles diferentes. O sea, que más vale confiar en la regulación y sobre todo, en los mecanismos de protección del Estado para que al menos no las paguen más los que menos tienen. Los cantos de sirena de la desregulación en las fases de crecimiento no debieran ocultar que al final, el rostro más cruel de la crisis es el del paro, el subconsumo y la miseria de muchos..

2. ¿Y en España a qué se debe la crisis?

Un caso más de expansión descontrolada y especulación inmobiliaria. Por un lado se ha construído por encima de las necesidades, por otro el consumo se ha disparado por encima de las posibilidades. Y ello gracias al crédito fácil. El crecimiento ha ido a parar al consumo y a la inversión residencial, todo ello posible por el crédito barato y los precios de la vivienda al alza. El problema es que todo esto se financiaba acudiendo a los mercados exteriores y generando déficit cuando nuestra competitividad seguía rezagada. O sea, hemos gastado más de lo que eramos capaces de producir y en consecuencia nos hemos endeudado. Ahora hay que pagar las deudas, ajustar los desequilibrios, osea apretarnos el cinturón.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?

En la crisis no más que cualquier otro gobierno. Quizás la falta de coherencia entre aquellas alusiones al cambio de modelo productivo y la facilidad con que se ufanaban de un crecimiento basado en el ladrillo. Una cosa es saber cuando se va a producir una crisis; eso no lo sabe nadie. Pero otra saber que la burbuja tenía límites sólo con observar el volumen de construcción proyectado y la realidad poblacional. O que nuestra competitividad se rezagaba, o que el endeudamiento de familias, empresas y bancos crecía más de lo conveniente.En ese sentido se desaprovechó una fase de auge y superávt fiscal para introducir reformas que facilitasen el camino a una economía de servicios avanzados, por ejemplo afrontando la reforma educativa, básica para crear capital humano.
Ahora bien, sí hay responsabilidad en la tardanza en reconocer la crisis y en el empecinamiento en negarla cuando era obvia ya. Casi un año tardó en hacerlo y por medio hubo decisiones como la de los famosos 400 euros, de electoralismo inadecuado. Negar la crisis no sólo hizo perder meses en la toma de decisiones sino que dificultó la convocatoria de agentes sociales y políticos para negociar medidas anticrisis. El pacto social devino imposible en un clima de crispación política. Que el PP no está por la labor es tan obvio como lamentable, pero que el PSOE no se cargara de razones para convocarlo y siguiera vendiendo un optimismo vacío, no lo es menos.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos y se preguntan cómo es posible que en un país con más de 4 millones de parados, aún no hayan convocado una huelga general.

Caramba, me parece una crítica bastante reaccionaria. Al contrario, creo que están comportándose reponsablemente y defendiendo derechos de los trabajadores y redes de protección social a cargo del Estado. No sé en qué beneficiaría a nadie una huelga general en esta fase de crisis. Tanto más cuanto que el gobierno, al que antes he criticado y ahora defiendo, ha mantenido el gasto social y compartido posiciones con los sindicatos respecto al abaratamiento del despido. Otra cosa sería reflexionar sobre el papel del sindicalismo de clase en estos tiempos en que el proletariado tiene unos perfiles distintos y desde luego, no está nucleado por los obreros industriales. Se les acusa de defender a ls obreros protegidos en una realidad desgual y segmentada. Es un tema que sí debieran afrontar críticamente.

5.- ¿Que opinión le merecen soluciones como el retraso en la edad de jubilación o la propuesta de empresarial de abaratar el despido?

Se plantean ahora estos temas cuando es el momento menos oportuno porque la cuestión del paro desvía el sentido del debate. De la primera soy partidario. Con la esperanza de vida actual y el aumento de empleados en el sector de servicios, ampliar la edad laboral me parece de lo más normal. Claro que no en trabajos cuyas características no la permitan, pero en una sociedad donde el sector de servicios ocupa a más de los dos tercios del empleo, no veo el obstáculo. Desde luego, con carácter voluntario ninguno.
En cuanto al tema del despido, creo que hay que abordarlo desde la perspectiva del mercado laboral en su conjunto, cuya reforma demandan todos los especialistas. La desrucción de empleo en nuestro país es tan tremenda que no basta con adjudicarla a la caída de la construccion y los autónomos; ya afecta a lo trabajadores más protegidos. El objetivo debiera ser conseguir mayor estabilidad en el empleo pero no a base de generar mayores rigideces en el mercado laboral. Economistas y laboralistas han puesto sobre la mesa medidas para reducir la temporalidad, vincular salario y productividad, rediseñar la negociación colectiva, aprovechar en formación los tiempos de desempleo, etc. En ese contexto reformista se puede plantear las condiciones del despido sin la agresividad de una propuesta que además, no contribuye a salir de una situación de paro tan elevado. Lo cierto es que nuestra economía genera mucho trabajo de baja productividad y cualificación por lo que a corto plazo, es inviable pensar en fórmulas que den solución a lo que es efecto de un modelo productivo.

6. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que estápasando en Grecia?.

No parece probable. Piense que la deuda griega se sitúa en torno al 115% del PIB y su déficit en el 13.6%. En España aunque el déficit es también elevado, del 11.2%, su deuda es alta pero asumible para una economía como la española, pues está en el 53% del PIB, por debajo de Gran Bretaña. Ahora bien, la deuda, es decir lo que suman las deudas de familias, empresas y administraciones, plantea alertas porque la dependencia española de la financiación externa es fuerte. En este terreno, la credibilidad es importante y obliga al gobierno a tomar medidas de austeridad que garanticen a los inversores extranjeros la devolución de sus préstamos. Y sinceramente no veo al gobierno hablar claro de cómo va a reducir ese déficit en dos años sin que le cueste caro a nadie. Costará, vaya si costará o no se hará. Y entonces no sólo sería problema español, lo sería de la CEE.

7.- ¿Qué medidas habrían de llevarse a cabo para salir de la crisis?.

Si hablamos de superar la crisis, estos dias se aprueban las que se acordaron en el llamado “pacto de Zurbano”. Mire si hay medidas parciales y eso que no llega ni a minipacto. Pero si hablamos de afrontar un futuro incierto en un mercado global, le diría que hay reformas de gran calado en casi todos los sectores: productivos, financieros, educativos… Así que me contentaré con señalar la de las administraciones públicas que deben ganar en eficiencia o sea hacer más y mejor gestión con menor coste, o la de la educación para que nuestro capital humano esté a la altura de las exigencias de ese futuro inmediato o la de la integración de inmigantes, que son ya trabajadores nuestros y no “extranjeros” a quienes hasta el reagrupamiento familiar se les condiciona.
A partir de ahí y según esa fugaz Ley de Economía Sostenible, el listado de medidas posibles es grande. El problema es de prioridades. Para muchos las fusiones de Caja son más urgentes. La reforma del mercado laboral ni le cuento. El recorte del déficit obligado. Tal vez, pero pienso que contribuir a sostener el Estado del Bienestar mejorando, que no recortando, su gasto y funciones, también lo es. Por encima de todo ello o precisamente porque hay que hacer todo ello a la vez, es importante que el Estado del Bienestar siga manteniendo a través de sus prestaciones, la cohesión social. En consecuencia y por mucho que los defensores de fomentar el crecimiento aboguen por una rebaja de la presión fiscal, creo que la izquierda debiera volver a hacer pedagogía sobre la solidaridad fiscal y recabar la aquiescencia social para asumir la subida. Aunque para ello haya de retocar figuras impositivas como el IRPF u otras cuya capacidad recaudatoria no siempre es tan justa como debiera.

7. ¿Cuando acabará la crisis?

Pues no lo sé, pero va para largo sobre todo en lo que al empleo respecta. La del petróleo duró una década y con reconversión bancaria e industrial por medio. Ahora cuando apenas se ha tocado la estructura.y organización economica, la cosa puede ser parecida. En cualquier caso sí hay una cosa clara: el paro se mantendrá altísimo bastantes años. Y con él, la pobreza. Durante el próximo lustro no menos de la quinta parte de la población permanecerá por debajo del umbral de la pobreza

8. ¿Qué pensarán los países más pobres de la tierra de esta crisis?.

Son palabras mayores. Cuando de estos países se trata, las cosas adquieren tintes dramáticos. Un descenso de varios puntos en el PIB se traduce en desempleo juvenil, en aumento de la mortalidad infantil, en desnutrición, en fracaso escolar… Por ejemplo, si la familia pierde ingresos porque no hay trabajo o simplemente porque llegan menos remesas de familiares emigrados, ¿cómo van a ir los niños a la escuela?. Irán a trabajar. Y la crisis supone muchas cosas para ellos: hay menos remesas y menor demanda de materias primas, se rsiente la ayuda de la cooperación al desarrollo, se invierte menos en infraestructuras y servicios básicos, etc. etc. Para casi centenar y medio de paises, la crisis puede generar situaciones de vida o muerte. Y como señalo el PNUD hace poco, estos paises no tienen la atención de los focos. Hay que ponerlos ahí y recordar que estamos comprometidos con los Objetivos del Milenio. Tan lejos como está el mundo del 0´7 y pocos han denunciado que este año la ayuda internacional se ha congelado. La lucha contra la pobreza no figura en la agenda de prioridades de los paises desarrollados en esta fase de crisis.

ESPECIAL CRISIS. FRANCISCO V. SOLER TORMO

Francisco V. Soler Tormo (Valencia, 1965), Doctor en Economía por la UNED. Profesor Asociado en el Departamento de Economía Aplicada – Estructura Económica de la Universitat de València, Técnico del Banco de España, miembro del IUDESCOOP, Instituto Universitario de Economía Social y Cooperativa de la Universitat de València. Autor de distintas publicaciones sobre el cooperativismo de crédito en España.

1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?

En una ocasión, oí como contestación a una pregunta similar que el culpable de la crisis no había sido “el mercado”, sino “los mercaderes”. Bien, tal vez haya algo de cierto en ello; los mercaderes se han emborrachado de mercado y han desarrollado una economía (y sobre todo un sistema financiero) virtual y especulativo, desvinculado de las necesidades reales, que tarde o pronto tenía que estallar (no se ha de olvidar que la última década estuvo plagada de sucesivos pinchazos de “burbujas”). ¿Responsabilidades? De todos un poco. De los especuladores, de los reguladores que ha mirado hacia otro lado o además han incentivado un crecimiento irreal, o, incluso, de mucha gente corriente que se ha visto envuelta en una espiral en la que parecía “tonto” el que no se apuntara a ser rico.


2. ¿Y en España, a qué se debe la crisis?

España presenta unas peculiaridades propias. Se habla de tres crisis distintas, pero interrelacionadas. Una de carácter financiero, importada del exterior por el estallido de la crisis subprime. Una segunda, generada por la extraordinaria burbuja inmobiliaria, con duros efectos sobre la economía real y la financiera. La tercera crisis es de competitividad, que condiciona la recuperación y que se pone de manifiesto en el escaso dinamismo exterior de nuestra economía. Por tanto, hay causas inmediatas derivadas del reciente comportamiento de los agentes económicos (especulación inmobiliaria) y otras, más de fondo, que se arrastran.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?

Sinceramente creo que poca. La crisis se genera por fenómenos estrictamente económicos con independencia del color del gobierno de turno. Eso no excluye la responsabilidad de los reguladores y los gestores de la economía nacional que debían haber previsto lo que se avecinaba. Ahora bien, si tomar medidas en momentos de excepción es difícil, más difícil todavía es adoptarlas cuando las cosas van aparentemente bien, como ocurrió poco antes del estallido. El principal reproche, visto lo que ha ocurrido, es la lentitud a la hora de percibir la crisis sobrevenida, aunque seguramente tampoco creo que se hubiera avanzado mucho con ello.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general.

Creo que en la actualidad los sindicatos se encuentran frente a unos dilemas difíciles de afrontar. En primer lugar, hay una percepción generalizada de que la crisis se ha debido a unas “alegrías” desenfrenadas e infundadas, y que, por tanto, toca una resaca que conlleva duros sacrificios. Por tanto, los sindicatos temen que el rechazo a las medidas que pueda establecer el gobierno se interpreten como una respuesta miope y una falta de responsabilidad que dificulte la recuperación futura. Por otra parte, son conscientes de que el recorte de los beneficios sociales no es la panacea para salir de la crisis.

5. Qué opinión le merece Algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido

Hay cierto cinismo escondido en algunas propuesta de la patronal (dirigida por un empresario que no se le puede catalogar de “modélico”), puesto que la crisis se percibe como la oportunidad de resucitar demandas “liberales” que la población no aceptaría en circunstancias normales. De todas formas, las dos propuestas de la pregunta son muy distintas.
El presumible retraso en la edad de jubilación habría que plantearlo dentro de una reflexión más profunda y debidamente fundada en datos objetivos sobre la sostenibilidad del actual sistema de pensiones. Este sistema actual puede que a largo plazo resulte demasiado generoso, en cuyo caso habría que replantearlo, pero creo que no en la línea de retrasar la edad de jubilación.
Más dudas se plantean con el abaratamiento del despido: los empresarios contratan o despiden según vaya su negocio, con independencia de las “limitaciones” que imponga la reglamentación laboral. Por tanto, las soluciones deben orientarse en otra dirección.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectara al abaratamiento del despido?

Es necesaria una reflexión para flexibilizar y adaptar el mercado laboral español, y a este respecto se están planteando propuestas interesantes. No soy un especialista en el mercado laboral, pero creo que se deben desarrollar las medidas que reduzcan la dualidad de los trabajadores, que aumenten la flexibilidad en cuanto horarios, la adaptación de los salarios a las circunstancias o la participación de los trabajadores en las decisiones empresariales.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?

Imposible no hay nada, pero en la actualidad el riesgo de que ocurra lo mismo es reducido. Grecia no sólo presentaba unos datos muy negativos sobre sus finanzas públicas, sino que, además, mintió sobre ellos, por lo que su credibilidad se ha debilitado peligrosamente.

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?

Caramba, esta pregunta sí que es difícil. Creo que las medidas más efectivas son las que se mantienen a largo plazo pero, lógicamente, tienen sus efectos muy poco a poco. Estas medidas deberían ir encaminadas a hacer frente a algunas debilidades estructurales como el desfase tecnológico o la falta de innovación. En este sentido, es preciso llevar a cabo una definitiva reforma del sistema educativo y hacer consciente a la sociedad de su importancia. Este paso es previo para dinamizar el aparato productivo español.
La reforma laboral es importante, aunque no en la dirección que algunos apuntan. Debería orientarse en reducir las desigualdades que existen entre los trabajadores según el tipo de contrato que les sea de aplicación.

9. ¿Cuándo acabará la crisis?

Con la respuesta anterior se deja entrever que la salida seguramente será lenta. Una cosa es recuperar el crecimiento, cosa que puede que ocurra este año o el que viene a lo sumo. Otra cosa es aumentar el empleo, lo que tardará más aún. Y otra es recuperar los niveles próximos de pleno empleo anteriores a la crisis. Si la crisis de comienzos de los 90 tardó casi una década en permitir una tasa reducida de paro, la actual, más grave, puede que tenga una duración algo mayor.

10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?

La crisis actual tiene dimensiones planetarias. Incluso puede que se hable en un futuro de un antes y un después, por cuanto ha supuesto un paso en el cambio de unas relaciones internacionales en las que potencias emergentes, en especial China, han afianzado su posición frente al mundo “desarrollado”. También es significativo que se ha hablado poco de sus efectos sobre los países más pobres. De hecho, han “gozado” de un cierto aislamiento, por no haber participado en las burbujas especulativas. Esto no quiere decir que no hayan sufrido sus efectos, derivados básicamente de la menor actividad comercial y financiera o, simbólicamente, en la reducción de la ayuda al desarrollo.
Puede dar la impresión de que están expectantes pensando que esta crisis no va con ellos. Si lo miramos desde una óptica optimista, la crisis podría difundir la idea de “volver a los orígenes”, a las bases, a la economía productiva y no especulativa, a la transparencia,… En definitiva, todo ello iría a favor de todo el mundo.

ESPECIAL CRISIS ECONÓMICA. JOSÉ LUIS TORRES CHACÓN


José Luis Torres Chacón Director del Departamento de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Málaga. Ha publicado diferentes libros y artículos científicos en revistas internacionales, tales como Journal of Macroeconomics, Economic Letters, Journal of International Finance, Institutions and Money, Information Economis and Policy, entre otras muchas.

1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?

La crisis mundial ocurrida durante finales de 2008 y 2009 ha tenido su origen en los mercados financieros, teniendo como epicentro a la economía de Estados Unidos, aunque también se encontraban en una situación similar otros países, como Reino Unido o España.

En este sentido, se ha tratado de una corrección a los importantes desequilibrios financieros existentes, con altos niveles de endeudamiento de las familias que han ido acompañados de una importante burbuja inmobiliaria. Desde principios de la década el endeudamiento de las familias en estos países no ha parado de aumentar, dando lugar a un nivel de endeudamiento que tarde o temprano llegaría a ser insostenible y producirse el ajuste, tal y como ha ocurrido. Por tanto, la explicación de la crisis económica es bastante simple; no podemos estar consumiendo por encima de nuestras posibilidades de forma indefinida, alcanzándose de forma irremediable una situación en la cual no es posible un mayor nivel de endeudamiento.


2. ¿Y en España, a qué se debe la crisis?

El detonante de la crisis económica en España ha sido el mismo que en otros países como Estados Unidos o Reino Unido: el elevado aumento del endeudamiento de las familias y el haber mantenido durante los años anteriores niveles de consumo muy superiores a los de nuestra renta, situación que a largo plazo era insostenible. Sin embargo, el problema de la economía española es muy diferente al que se enfrentan el resto de economías desarrolladas, donde la crisis financiera tendrá un impacto limitado sobre la economía real, volviendo a la senda de crecimiento durante 2010. La economía española, al igual que otros países como Grecia o Portugal, presentan importantes debilidades y un problema importante de productividad, que van a ocasionar que el impacto negativo de la crisis financiera sea mayor. El problema al que se enfrenta España es que la crisis financiera se ha transformado en una crisis de economía real de gran virulencia, como consecuencia de las pérdidas de productividad que ha sufrido la economía española en los últimos años y que tiene su consecuencia más dramática en un aumento de la tasa de paro hasta superar el 20%.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?

El efecto de la crisis financiera sobre la economía real y la actual situación de la economía española es consecuencia directa de las medidas tomadas por el gobierno de España. En este sentido, podemos afirmar que la responsabilidad del gobierno en la crisis actual es muy elevada, ya que no ha tomado medidas para evitarla o mitigar sus efectos, sino que las medidas tomadas han ido precisamente en la dirección contraria, avivando las llamas de la crisis. Desde el principio se negó la existencia de una crisis económica, posteriormente se minimizaron sus efectos y, finalmente, se llevaron a cabo políticas económicas cuya única base era el aumento del gasto público, que si bien a corto plazo mitigan los problemas generados por la crisis, a medio y largo plazo potenciando sus efectos negativos. Por tanto, la responsabilidad del gobierno no reside en la generación de la crisis, que obedece a decisiones de endeudamientos de los agentes, sino en la puesta en marcha de medidas incorrectas de política económica para hacer frente a la misma. En definitiva, el gobierno ha tenido un papel muy pasivo y cuando ha actuado lo ha hecho tarde y mal.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general

En efecto, los sindicatos son igual de responsables que el ejecutivo en los efectos tan graves que está tenido la coyuntura económica actual. Y ello es debido a que los sindicatos están haciendo una total dejación de sus funciones como defensores de todos los trabajadores. En los últimos años hemos asistido a un proceso de institucionalización de los sindicatos, por lo que estos han abandonado su papel de agente social activo para pasar integrarse en la estructura gubernamental, como si fuesen un estamento más del gobierno. La financiación pública de los sindicatos ha aumentado considerablemente en los últimos años, por lo que estos han perdido su independencia frente al gobierno, al tiempo que el control de los sindicatos sobre una importante cantidad de recursos financieros públicos para el fomento de la formación y del empleo ha generado una gran cantidad de ingresos privados para sus miembros, pagos realizados a cambio de apoyar al gobierno. Esto explica porqué, aún con más de cuatro millones de parados, no se haya convocado ninguna huelga general y que el tono de críticas a la política económica del ejecutivo se haya mantenido en niveles muy bajos.

5. ¿Qué opinión le merece Algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido?

El retraso de la edad de jubilación, siempre en determinadas profesiones, puede ser un aspecto positivo para la economía, pero sólo en el largo plazo. Es cierto que el aumento de la esperanza de vida y la mejora en las condiciones de trabajo invitan a un retraso de la edad de jubilación, lo cual no deja de ser positivo, no solo para la economía en su conjunto sino también a nivel personal, siempre que afecte a determinadas profesiones en las cuales una persona con más de 65 años pueda desempeñar su actividad laborar de forma compatible con su edad. Sin embargo, resulta paradójico que se proponga este tipo de medidas en la coyuntura actual cuando se está incentivando las prejubilaciones, incluso por debajo de los 50 años, y con una tasa de paro que es superior al 20% de la población activa.

Por otra parte, no creo que abaratar el despido sea una solución a nada. Uno de los problemas que presenta el mercado de trabajo en España es la gran cantidad de tipos de contratos y la poca flexibilidad de los mismos, al mismo que existe una elevada rigidez a la movilidad geográfica. El problema de elevado nivel de desempleo no parece estar excesivamente relacionado con los costes del despido, al tiempo que no parece que esta sea una variable fundamental para los empresarios a la hora de contratar trabajadores.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectara al abaratamiento del despido?

Tal y como se ha apuntado anteriormente, no creo que el abaratamiento del despido sea un elemento fundamental para la mejora del funcionamiento del mercado de trabajo. En su lugar se debería proceder a simplificar la normativa en términos de tipos de contratos y reducirlos al mínimo número posible, tal y como ocurre en otros países. Por otra parte, se debería de limitar el uso tan extendido de los contratos temporales, introduciendo una mayor flexibilidad en los contratos indefinidos que permitan adaptarlos a las necesidades del mercado. En este sentido la experiencia de Alemania puede resultarnos de gran ayuda.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?

Por supuesto, ya que por ahora vamos por el mismo camino, repitiendo las políticas que han llevado a Grecia a la suspensión de pagos. La situación actual de Grecia viene determinada por una política económica basada en el gasto público, lo que ha generado un volumen de deuda pública inasumible. Cierto es que España cuenta con un nivel de deuda en relación la producción muy inferior al de Grecia, pero el elevado déficit público (superior al 10% de la producción) no solo ha provocado un aumento considerable de la deuda soberana española sino que no se vislumbran medidas creíbles para reducir dicho déficit. Mantener un déficit similar durante 2010 llevaría irremediablemente a España a la suspensión de pagos como en Grecia, sin que por el momento el gobierno haya tomad medidas en sentido contrario.

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?

La primera medida, fundamental, que habría que tomar es restablecer la confianza internacional en la economía española y para ello es necesario proceder a un importante ajuste fiscal, antes de que sean instituciones y organismos internacionales los que impongan dicho ajuste de forma salvaje, tal y como va a ocurrir en Grecia. Este ajuste fiscal debe ir destinado a reequilibrar las cuentas públicas lo antes posible, y más que aumentar la presión impositiva, tal y como se va a hacer a partir del 1 de julio con el aumento en el IVA, las medidas deberían ir encaminadas a reducir el gasto público, que se está transformando en el principal problema de la economía española. Las diferentes estructuras administrativas del gobierno, Estado central, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos y otros organismos públicos de diferente naturaleza, se han transformado en una fabulosa máquina de gasto que en muchos casos es altamente ineficiente y supone una considerable pérdida de recursos, que podrían ir destinados a inversiones productivas que incentivasen la productividad. Reordenar la estructura de gasto público en España supone el elemento clave para la salida de la situación económica actual.


9. ¿Cuándo acabará la crisis?

El final de la crisis de la economía española es incierto, ya que depende fundamentalmente de las medidas que tome el gobierno y como reaccionen los mercados internacionales ante las mismas. Lo que si podemos afirmar es que la crisis comenzará a acabar cuando se pongan en marcha las medidas adecuadas para su solución, que pasan por corregir los principales desequilibrios que afectan a la economía española: mercado de trabajo muy rígido, elevado desajuste de las cuentas públicas, excesiva e ineficaz regulación, etc.


10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?

Los países pobres están al margen de los movimientos en la economía mundial y, por supuesto, muy alejados de las crisis de origen financiero. En contra de lo que pueda parecer, los países más endeudados no son los más pobres, sino precisamente los más ricos, principalmente países como Estados Unidos y España. En este sentido, resulta poco comprensible que las economías que consumen más de lo que producen sean precisamente las economías más ricas. Los problemas de los países pobres son de naturaleza muy diferente, al estar muy poco desarrollado en los mismos la economía de mercado, que requieren de condiciones institucionales estables. Crisis financieras como las que están sufriendo los países desarrollados no tienen un impacto apreciable en los países pobres aunque si pueden afectar muy negativamente a los países en vías de desarrollo.

ESPECIAL CRISIS ECONÓMICA. DULCE CONTRERAS


Dulce Contreras es catedrática de la Universidad de Valencia. Directora del departamento de Análisis Económico de4 la Facultat d’Economia de la Universitat de Valencia. Ha participado en diferentes proyectos: Análisis multirregional sectorial y efectos “spillover”; Las consecuencias de las políticas de I+D sobre la competitividad y nuevos esquemas organizativos de las empresas turísticas; Análisis de la sensibilidad del valor de las empresas ante las variaciones de los tipos de interés; Una aproximación no lineal a los ciclos económicos comunes. Es además, miembro del “Consell de Govern de la Universitat de Valencia” y de la “Junta Consultiva de la Universitat de Valencia”.

1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?
Desde mi punto de vista el origen de la crisis fueron los estados Unidos con dos elementos básicos, el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis de las subprime con todo el resto de problemas financieros que acompañaron a estos acontecimientos.


2. ¿Y en España, a qué se debe la crisis?
Aquí se puede personalizar en la crisis del ladrillo, estallido de burbuja etc. y que ha ido contaminando al resto.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?
No tomar ninguna medida a tiempo cuando realmente no era difícil ver que la situación tal y como estaba no se podía mantener.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general
Porque el gobierno ha intentado mantener la paz social por medio del dialogo con los sindicatos

5. Qué opinión le merece Algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido
Creo que en el momento actual, con una esperanza de vida que ha aumentado considerablemente no se puede hablar de la jubilación en términos generales. Existen sectores donde no tiene sentido jubilar a los trabajadores (universitarios, etc) a la misma edad que en otros y que debe depender del tipo de trabajo. Igualmente las jubilaciones anticipadas o encubiertas me parecen un engaño y que no benefician a nadie.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectara al abaratamiento del despido?
Por ejemplo reducir los horarios de trabajo, es decir intentar repartir el trabajo.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?
Es prácticamente imposible predecir nada. No debería ocurrir nada parecido porque la situación no es la misma, pero en este ambiente de incertidumbre no podemos hacer ninguna predicción.

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?
Cambiar el modelo productivo, no depender del ladrillo. Agilizar realmente y ayudar a la creación de empresas especialmente en actividades innovadoras.

9. ¿Cuándo acabará la crisis?
No lo se, espero y deseo que pronto.

10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?
Que van a ser ellos los más perjudicados, como suele ocurrir normalmente en situaciones de crisis.

ESPECIAL LA CRISIS. ENRIQUE VIAÑA REMIS


Enrique Viaña Remis

Licenciado en Ciencias Económicas y Comerciales por la Universidad Complutense. Premio Extraordinario Fin de Carrera. Doctor en Ciencias Económicas por la misma Universidad.

Ha impartido docencia en las Facultades de Ciencias Políticas y Sociología y de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense, y en las de Ciencias Económicas y Empresariales (Albacete) y Derecho y Ciencias Sociales (Ciudad Real) de la Universidad de Castilla-La Mancha, de la que actualmente es catedrático de universidad.
1. ¿Cuáles son a su juicio las causas de la crisis mundial?

Hay una causa estructural, o de orden muy profundo, y una serie de factores coyunturales, que la han desencadenado. La causa estructural es el creciente desajuste, que ha llegado a hacerse insostenible, entre el orden económico internacional diseñado en la conferencia de Bretton Woods (1944) y la nueva correlación de fuerzas entre las grandes potencias económicas, entre ellas, China y la India, con quienes no se contó a la hora de hacer el mencionado diseño. Las causas más coyunturales incluyen la subida del precio de los carburantes de origen fósil y las sucesivas burbujas financieras e inmobiliarias que el sistema ha tenido que inflar sucesivamente para ocultar (y ocultarse) los problemas de fondo.

2. ¿Y en España, a qué se debe la crisis?

España es un país que desempeña un papel subordinado en la división internacional del trabajo, con un nivel bajo de tecnología, relativamente intensivo en mano de obra. La creciente competencia con los países de bajos salarios (China y la India, entre otros) ha forzado una especialización en sectores productivos intensivos en mano de obra a la par que lo más a salvo posible de la competencia internacional. Estos sectores han resultado ser la construcción y los servicios asociados al turismo. A su vez, estos dos sectores se retroalimentaban mutuamente. El pinchazo de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos (crisis de las hipotecas de alto riesgo) congeló el crédito a escala mundial, y estranguló en España a los sectores de especialización, especialmente la construcción, muy dependiente de las facilidades crediticias.

3. ¿Qué responsabilidad tiene el actual gobierno en la crisis?

En mi opinión, ninguna especial. El papel subordinado de España en la división internacional del trabajo hacía extremadamente difícil, si no literalmente imposible, un cambio repentino de especialización.

4. Algunos sectores están criticando el papel jugado por los sindicatos, se preguntan cómo es posible que en un país con más de cuatro millones de parados no se haya producido todavía ninguna huelga general.

La idea me parece ridícula. ¿Una huelga general, contra qué? El momento propicio para la huelga general está todavía por llegar. Véase, como muestra, el caso de Grecia.

5. ¿Qué opinión le merecen algunas soluciones como el retraso de la edad de jubilación o la propuesta de los empresarios de abaratar el despido?

El retraso de la edad de jubilación es prácticamente inevitable, dado el aumento de la esperanza de vida y la prolongación general de los estudios. Lo que habría que cuidar es que el retraso no sea uniforme en todos los empleos y sectores productivos. Hay que analizar caso por caso.

En cuanto al abaratamiento del despido, no creo que contribuya en nada ni a la creación de puestos de trabajo ni a la reactivación económica. Más bien, acelerará la destrucción de empleo.

6. ¿Qué otros cambios se podrían hacer, que necesariamente no afectara al abaratamiento del despido?

¿En la reforma laboral, supongo? Creo que el mercado de trabajo va a sufrir grandes cambios. El actual ha sido producto de la connivencia entre los poderes públicos y los intereses empresariales (¿por qué, si no, existen contratos temporales en España?) y es una verdadera ironía que los sindicatos tengan que estar defendiéndolo para no ir a peor. Esos cambios irán en la dirección de desinstitucionalizar a los sindicatos, y serán dolorosos porque los sindicatos se opondrán a ellos; seguramente, incluirán el abaratamiento del despido. Pero a la larga serán beneficiosos para ellos. Los asalariados los verán menos “aliados del poder” (lo que está detrás de la recriminación, un tanto infantil, de no haber convocado todavía la huelga general) y más como algo propio. Aumentarán la afiliación y la conflictividad social.

7. ¿Puede ocurrir en España lo mismo que está pasando en Grecia?

Sí. Cada día que pasa es más probable que ocurra. Forma parte del llamado “efecto contagio”. No tiene nada que ver con que España sea muy diferente de Grecia, sino con la percepción que los mercados tienen de esa diferencia, que no es muy grande. Si los mercados creen que España se parece a Grecia aunque no sea verdad, la prima de riesgo seguirá aumentando para la deuda soberana de España. Habrá que pagar intereses cada vez más elevados, hasta que la carga se haga insostenible. Y en España la cosa puede ser peor todavía que en Grecia, porque hay todo un Estado de bienestar que “adelgazar” para reducir el déficit-

8. ¿Qué medidas llevaría usted a cabo para salir de la crisis?

No se puede hablar de muchas medidas. Únicamente de la primera. Pondría al Banco Central Europeo a adquirir a largo plazo, al 1 por ciento de interés anual, toda la deuda soberana de los países de la eurozona, congelada en sus volúmenes actuales. Así pretendería independizar las políticas por el empleo de las veleidades e histerias de los mercados. Después observaría qué pasa.

9. ¿Cuándo acabará la crisis?

No antes de que Estados Unidos y China se pongan de acuerdo en una nueva arquitectura monetaria y financiera internacional que resulte viable.

10. ¿Qué cree usted que pensarán los países más pobres de la tierra de la crisis?

Afortunadamente, a ellos les afecta mucho menos que a nosotros. Para ellos, es más bien una fuente de oportunidades, como lo fue la Gran Depresión de los años treinta para los países de América Latina, por ejemplo.