PÉREZ REVERTE, LORENZO SILVA Y UN POCO DE SENTIDO COMÚN. JESÚS MARTÍN OSTIOS

UN POCO DE SENTIDO COMÚN. JESÚS MARTÍN OSTIOS
La suerte del mundo en el que vivimos nos permite poder escuchar a Jordi Évole realizar una maravillosa a entrevista al escritor cartaginés Arturo Pérez Reverte (http://www.youtube.com/watch?v=1uZpnNa6ilw)quien nos muestra una visión de la España actual que no se diferencia mucho de la de nuestros antepasados y dejando a los españoles en muy mal lugar. “A los españoles nos faltó una guillotina”, “los mecanismos de anestesia”, “si hay una revolución lo  primero que mirará un español es si a su coche le ha pasado algo” o “todos estamos esperando salir de la crisis para volver a vivir como antes y poder comprarnos dos coches”. 


Pero también nos deja un resquicio de esperanza cuando nos habla de los jóvenes y nos hace ver la necesidad de ser críticos con el mundo en el que vivimos. Esa suerte del mundo de las comunicaciones nos permite también disfrutar la misma semana de una conferencia en Málaga del escritor madrileño Lorenzo Silva, que en la línea de Reverte, realiza una sátira visión de la sociedad actual, haciendo un repaso al español de a pie, al uso de las nuevas tecnologías, a ese “pan y circo” llamado fútbol que hace que cientos de españoles reciben a Messi en los juzgados con aplausos por evasión de impuestos, esos mismos que vitorean a Cristiano Ronaldo que tiene una carga impositiva menor al resto de españoles, o donde la inmensa mayoría de los clubs están endeudados… Pero también nos deja un hueco para creer en el cambio. Hace unos años resultaba impensable pensar en un arco parlamentario donde aparecieran partidos políticos que hace unos años eran prácticamente inexistentes. Hoy esos partidos menores siguen en auge. En esa línea, el premio  Nadal y Planeta, nos hace creer que en la lectura y en la crítica está la base del progreso.
Son entrevistas como las realizadas a Reverte y Silva las que deberían seguir de faro para cambiar no la actual situación de España, sino más bien para no volver a caer en ella. Sobre todo para darnos un poco de sentido común.