Si existe un mito en la historia europea es el Berlín de los años 20. La capital alemana bullía de cabarets, tertulias y artistas. La derrota del ultraconservador Imperio alemán supuso la derrota de los valores que defendía y Berlín se había transformado en una especie de "nueva Babilonia". Transformistas y fetichistas presidían los espectáculos de los nightclubs mientras Anita Berber se desnudaba en sus performances.
El éxito de lo anglosajón, de lo americano era arrollador. Europa se rendía ante el jazz, el boxeo y la increíble Josephine Baker. En Berlín, América simbolizaba el opuesto a los valores que habían defendido Prusia y el Kaiser. En Un diario de Berlín Cristopher Isherwood nos cuenta los peligros de aquellas mujeres del cabaret que terminaban ocasionando la ruina y la melancolía.




















