IMAGINA. SAVE THE CHILDREN

IMAGINA

Imagina que vives en un pueblo rural con tu familia. Lo primero que haces al levantarte cada día es mirar al cielo y buscar una nube cargada de agua. El aire es espeso y caliente y sientes cómo las partículas de arena se te pegan en la piel, en los ojos, en el paladar. Un año más de sequía, van demasiados ya. Has perdido seis vacas y ocho cabras por falta de alimento. Llevas meses intentando engañar el hambre de tus hijos con una comida al día pero no pueden continuar así. Estás totalmente desesperado y no tienes a dónde ir.

Vendes el poco ganado que te queda aunque está en tan mal estado que a penas te dan nada por él. Con el poco dinero que consigues compras alimentos y te pones en marcha. Caminas durante 23 días con toda tu familia, aprovechando las noches para engañar a la sed. Tu objetivo es llegar a un lugar donde te han contado que te pueden ayudar. Ese lugar se llama Dadaab. Es el campo de refugiados más grande y más antiguo del mundo. Y esta es la historia de las más de las más de 1.200 personas que están llegando diariamente hasta este lugar, a 90 kilómetros de la frontera con Somalia.

El camino hacia Dadaab está salpicado de cadáveres de animales. Una señal inequívoca de que el agua y la vida están directamente relacionados. La tierra es de color rojo y el sol implacable, a pesar de que esta no es la época del año más cálida. Osman un hombre de 35 años llegó aquí con su mujer Amina, de 23, hace cuatro semanas. El tiempo que tardaron en registrarlos como refugiados. Perdieron a uno de sus cinco hijos en el camino. Les conocí en el hospital de IFO, uno de los tres campamentos que juntos son conocidos como Dadaab. Cuando llegué acababan de bañar a su hija Yusra de 14 meses que llegó hasta aquí deshidratada y desnutrida.

En todo el Cuerno de África las sequías prolongadas de los últimos años están obligando a las familias a abandonar sus hogares en busca de ayuda. En toda la región diez millones de personas dependen de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Solo a Dadaab, desde enero de 2011 han llegado más de 60.000 personas, aproximadamente 40.000 son niños y niñas. La mayoría llegan descalzos y tan sólo con lo que tienen puesto y un 17% sufren malnutrición severa. Desde Save the Children estamos trabajando para mitigar las necesidades más inmediatas de los niños, niñas y sus familias en la región proporcionándoles alimentos, agua potable, medicinas y atención sanitaria.

Osman y Amina nos despidieron con la esperanza de que Yusra se recupere para poder verla crecer y compartir su vida con ella. Las familias que llegan a Dadaab solo quieren una cosa, que sus niños sobrevivan. No desean que se conviertan en médicos o abogados, ni siquiera que les cuiden cuando sean mayores, sólo quieren verles crecer.

PUBLICADO EN http://blogs.savethechildren.es/