LA EDUCACIÓN Y EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS. DAVID ENRIQUEZ VAZQUEZ


LA EDUCACIÓN Y EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

Si de verdad la mejor forma de decir es hacer, como profesor de secundaria, me propuse explicarles el pasado lunes 19 de noviembre, a mis alumnos del Ies Antonio Gala de Alhaurín el Grande ( Málaga), el alcance del derecho constitucional a la libertad de expresión, a la vez que inspirarles en la defensa de la educación pública. Aprovechando una visita al Congreso de los Diputados, decidí acompañarlos con una camieta, de un color verde llamativo, donde se podía leer la frase " educación pública de todos para todos", ante la mirada de sorpresa de unos, y de complicidad de otros. 


Pero la sorpresa se transformó en estupor cuando la persona responsable de la visita, me abordó para pedirme el móvil con el que me fotografié en el interior del Congreso, y ante mi negativa a entregárselo, me exigió, sin éxito por su parte, que la borrase. Me insistió que no podía visitar el congreso vestido con tal camiseta, dejándonos claro que la libertad de expresión que yo esgrimía, paradójicamente, no podía ser invocada en sede parlamentaria, y que sólo a sus señorías correspondía tal derecho, y que los ciudadanos debemos abstenernos de emitir nuestras opiniones en dicha sede, que a lo sumo cada 4 años podríamos ejercerlo. Perplejo ante tal argumentación,y como quiera que yo insistía en llevar la camiseta de la discordia, ya en el hemiciclo, me abordó un segundo ujier más enérgico aún, que con los mismos argumentos en forma de mantra y amparándose en órdenes de sus superiores, me exigió deponer mi "desafiante" actitud, o cubriendo mi camiseta o saliendo del edificio. Curiosamente esta escena de desarrollaba junto al escaño, ahora vacío del Presidente del Gobierno... Finalmente, ante la indignación de los alumnos, se limitó a impedir mi presencia en la foto oficial, momento en el que me espetó aquello de " por culpa de actitudes como la tuya, nos veremos obligados a impedir a los ciudadanos la visita al Congreso". Sobra decir la respuesta que nos dio, cuando se le preguntó qué ocurría con aquellos colegios privados que pasean sus escudos e insignias libremente en sus visitas por los pasillos de esta tan alta institución: "ellos, no dan problema". Inmediatamente pensé que estaba en lo cierto, que por su boca se deslizaba lo que nuestros gobernantes han decidido: que nosotros somos el problema: la Educación Pública.