TAL VEZ ESTOY EQUIVOCADO. JOSÉ MANUEL BELMONTE


TAL VEZ ESTOY EQUIVOCADO
Con la caída del Muro de Berlín, “se hundía un sistema que basado en la igualdad, se olvidó de la libertad”. Con la crisis económico financiera del euro ha estallado un sistema que basado en la libertad, ha olvidado la justicia y la igualdad.

Entre estos dos acontecimientos y gracias a Internet, hemos descubierto un entramado de mentiras -de administraciones y finanzas-, que han puesto en entredicho el concepto mismo de democracia, de las urnas, en la que cuentan más los votos que las personas y sus problemas. En ella los elegidos no responden ni ante los electores ni ante nadie. Y luego está el dinero, como fiebre primero; ahora, como  quimera. Con lo cual “La Humanidad está haciendo frente a peligros previamente desconocidos que requieren soluciones globales previamente desconocidas”(Amin Maalouf, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010).


Europa ha vivido por encima de sus posibilidades, siempre más preocupada de sus derechos que de sus deberes. Se ha convertido en una jaula de grillos en la que todos creemos saber más para reclamar más y mejor, sin importarnos el coste, ni quién lo va a pagar. Cuando se paga una deuda con un crédito, y éste a su vez con el siguiente ¿no se acaba el crédito? 

Cuando algún loco, con cabeza, exige el cumplimiento de la ley, nadie responde ante la justicia. Los irresponsables, no son responsables. La agrupación a la que pertenecen les apoya, asesora, exculpa y llegado el caso exige “sus” derechos. Ante los ojos atónitos de los jóvenes, los pobres, los desahuciados, los que han perdido el trabajo, y quienes han hecho los deberes, llueven recortes e impuestos para “taponar” los agujeros que ellos no han causado. La cultura del “todo vale” ha envenenado a la sociedad, y desquiciado el sistema de valores. La dignidad de la persona ha quedado seriamente dañada y es difícil incluso educar a los hijos, por la malsana influencia que respiran a diario.

¿No hemos sido nosotros quienes hemos encumbrado a los ineptos, avaros y sin conciencia? ¿No hemos puesto a la zorra al cuidado de las gallinas y al lobo a cuidar de las ovejas? ¿No era el paso siguiente exigir que no se discrimine a los verdugos, que en la guerra contra la delincuencia no haya vencedores ni vencidos? ¿Es “el dolor” la medida de las indemnizaciones que haya que hacer con el dinero de todos?

Un paseo por la realidad:
Supongamos que alguien acaba de aterrizar en  España y se encuentra en El País Vasco.  El panorama es este. Hace algunos años, un  dirigente de ETA, inculpado en múltiples asesinatos, y dirigente de la banda armada, fue elegido al parlamento, por la organización EH, hoy ilegalizada. Era un tal Josu Ternera. Llegó a ser  además, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de dicha cámara. ¿Increíble? No, real. ¿Cómplices? Los partidos democráticos gobernantes. Mejor, los partidos no, las personas concretas. Hace años que está en paradero desconocido, como otros.

La organización terrorista ETA anunció  en 2011 que dejaba la lucha armada, con una puesta en escena de una parafernalia de figurantes internacionales y una hoja de ruta. Algunos políticos con el gobierno de Zapatero a la cabeza, y los medios afines, aplaudieron esa declaración con entusiasmo, reprochando la cautela de los escépticos. ¡Otegi era un hombre de paz! Había habido negociaciones con la banda. Se llegó incluso a avisar a los terroristas de que la policía seguía su pista. El soplo no se ha resuelto. Luego,  gracias a los jueces, el brazo político de la banda está en las instituciones vascas y en Madrid.  Hoy, la banda acumula más de 10.000 kg de explosivos, no ha entregado las armas  de las que posee más de 200 y cuenta con  al menos 70  activistas de los cuales al menos 10 estarían dispuestos para actuar en cualquier momento. Todo ello para, intentar forzar una negociación con el gobierno del PP, acercar presos a la nueva cárcel vasca en lugar de la de Nanclares, rebajar las penas a sus presos y compensar a “las otras” victimas. 

Un apunte sobre la nueva cárcel que está en Zabala, Álava, (País Vasco), a la que se ha hecho alusión. La cárcel, oficialmente se presentó en septiembre 2011. Los datos que se resumen están en Internet.  Es sabido que los presos  de ETA, siempre han luchado por estar cerca de casa. Quieren  ser agrupados en Zabala. ¿Por qué? Dicen los que la conocen que es un complejo de 5 estrellas. Fue aprobado por el gobierno socialista y entró en funcionamiento en noviembre de 2011, antes de que el PP llegara al poder. Es un  conjunto, de 438.000 metros cuadrados, dotado con hasta 720 celdas de 13 metros cuadrados (tres más que el tamaño habitual). Es lo último en tecnologías y diseño. Dentro de ella, los presos podrán acceder a novedosos talleres y actividades, aulas de formación y todo tipo de tratamientos además de prácticas deportivas, con las que hacer más agradable o llevadera su condena. Disponen de una biblioteca, aulas de informática y música, además de espacios para conferencias y proyecciones en su salón de actos; clases en diversas aulas y sala de videoconferencias. Tienen también a su disposición gimnasios, un polideportivo cubierto, vestuarios, sala de frontón, y hasta una piscina climatizada.  

Pero claro, también está la celda propiamente dicha. Hablamos en general de presos, en general condenados en firme y la mayoría con delitos de sangre. Bueno, pues se accede  a la celda por un amplio corredor de casi cuatro metros y medio de ancho. El módulo residencial principal posee, además de las propias celdas, un comedor, una sala de estar –separada por una mampara-, un economato, etc. A través de un patio se llega fácilmente a un edificio de aulas, con talleres ocupacionales, un enorme gimnasio, servicio de peluquería... En este módulo, las celdas están equipadas con similares servicios que un apartamento normal, es decir, zona de aseo con ducha, lavabo e inodoro, armario con baldas, mesa y soporte de TV prefabricados. Existe otro módulo polivalente que es similar.

Los internos pueden pasar el tiempo aprendiendo trabajos de albañil, solador, limpieza de muebles, pintor, fontanero, informático, de mantenimiento de aires acondicionados, electricista, etc. Gozan, finalmente, de un centro con todos los servicios sanitarios de medicina general y especializada, actividades socioculturales.

Allí están cerca de casa y disfrutando de una serie de lujos que muchos fuera de prisión no podrían gozar. El módulo de comunicaciones tiene instalaciones que permiten conversaciones privadas, con puertas que les garantizan la intimidad. En ellas caben hasta tres familiares sentados. Pero además, también hay otros dieciséis habitáculos privados destinados a visitas íntimas, y en el que ni siquiera falta un baño completo. Y todo, residencia, mantenimiento y servicio, a cuenta del erario público.

 Por supuesto a los presos se les debe tratar con dignidad y respeto. Ahora bien, este lujo  en tiempo de crisis ¿no es una afrenta para los parados, los jóvenes sin empleo, las personas mayores, que no encuentran residencia cerca de sus hogares o tienen que pagar mensualmente un dinero del que carecen? ¿No envía esta cárcel un mensaje negativo a la sociedad ante el crimen y el delito? ¿No parece más un premio, que un penal de  condena por crímenes atroces?

Último apunte. En el País Vasco  nunca ha habido dos bandos encontrados. Ha habido siempre un pueblo, trabajador, orgullosos de sus tradiciones y que le gusta disfrutar de la vida.  Ahí nació la banda terrorista ETA, que desde su origen intentó la independencia del territorio, mediante la extorsión y el terror, contra víctimas inocentes, dentro del territorio vasco y en distintos lugares  de  España. El Estado  ha intentado defender a la ciudadanía, con los recursos de todo estado de derecho, con más o menos acierto. Por supuesto, la lucha contraterrorista del Estado también produjo bajas. Y llegamos así a ayer mismo. La portavoz del gobierno vasco, socialista, acaba de decir: “son víctimas distintas, pero el sufrimiento es el mismo”.

En base a ese argumento, el 12 de junio de 2012 acaban de hacer público el "Decreto de declaración y reparación de las víctimas de sufrimientos injustos como consecuencia de la vulneración de sus derechos humanos, producida entre los años 1960 y 1978 (se prepara otro para llegar al día de hoy), en el contexto de la violencia de motivación política vivida en la Comunidad Autónoma del País Vasco". Se publicará en el Boletín Oficial del País Vasco el 19  de junio y entrará en vigor el día 20. Y las ayudas podrán reclamarse desde el día 20 de junio y durante un periodo de 18 meses. De forma muy sutil, se viene a resucitar el argumento etarra de que ha habido  dos bandos en lucha.

El decreto establece tres condiciones para considerar un hecho "violencia de motivación política": que fuera ejercida por funcionarios contra el ejercicio de los derechos de las personas, que fuera realizada con la intención de influir en la sociedad y que se llevara a cabo en un contexto de impunidad. Las indemnizaciones irán desde 35.000 a 390.000 euros. Las solicitudes se examinarán por una Comisión Evaluadora que se constituirá en la segunda quincena de julio, y  estará adscrita a la Dirección de Derechos Humanos del Gobierno vasco.

Consideración final. Los Derechos Humanos son importantes siempre. El garante de todo derecho es, la justicia, es decir la ley. Se entiende que si tiene que haber indemnización es porque se han producido hechos delictivos. Una Comisión Evaluadora, en ningún país, y en ninguna parte del territorio de un país puede, suplantar a los tribunales de justicia, nacionales o internacionales. ¿Quién garantizará, la independencia e imparcialidad de sus miembros, porque los pirómanos no se suelen escoger para apagar el fuego? ¿No formó parte Josu Ternera de Dicha Comisión de Derechos Humanos del Pueblo Vasco?  Por otra parte, sólo los delitos de lesa humanidad o genocidio, no prescriben.  Por lo mismo, la vía de la legalidad  debe alejar cualquier arbitrariedad, respecto a lo que se debe hacer con el dinero de todos. Personalmente estoy a favor del respeto a los derechos humanos y también al respeto a la legalidad. Que se indemnice a quien haya que indemnizar. Pero la arbitrariedad y la picaresca nos tienen muy mosqueados desde Lázaro de Tormes a los ERES del gobierno andaluz y los tejemanejes políticos que pueden simplemente ser parte del guión en la hoja de ruta. En cualquier caso una última pregunta: ¿quién evaluará y en su caso indemnizará “el sufrimiento” de los cientos de personas amenazadas por los miembros del entramado etarra que han tenido que abandonar el territorio del País Vasco? ¿Y el sufrimiento de los allí que tienen que soportar la coacción o el insulto diario? ¿La libertad de residencia no es un derecho humano? Igualdad sí, pero ante la ante la justicia. ¿O estoy equivocado?


1 comentario:

Tania dijo...

Manuel, millones de gracias por el artículo, ya sabes que soy una humilde seguidora fiel, mis mejores deseos y a seguir escribiendo así de bien, ayuda a despertar conciencias.
Cálidos abrazos de verano,
Tania