SACUDIR CONCIENCIAS. ANTONIO DE MIGUEL ANTÓN


SACUDIR CONCIENCIAS

Cuando era niño, escalaba una montaña y hacia cumbre; tenía la sensación que allí no había llegado nadie, que era el primero en pisar ese suelo, en tener  esa vista.  Aún hoy sigue pasándome; hay  momentos, en los que siento que llego a lugares, donde otros aún no han llegado, a cimas que aún no han alcanzado, a visiones que aún no han tomado. Llegarán, claro, llegarán; al menos eso creo, pues vienen a su ritmo. Os confieso que esa espera me crea soledad.

Estamos poco acostumbrados a insistir en las cosas, nos damos por vencidos fácilmente. Enseguida pensamos que no hay nada que hacer, que no se puede cambiar, que fue y será así toda la vida. ¿Por qué no insistimos más? No podemos darnos por vencidos tan fácilmente, sobre todo en las cosas importantes.


Hoy me ha tocado remover conciencias; últimamente lo tengo que hacer a menudo, tal vez este aquí para eso. El mundo de la educación está agotado, anda apagado, sin ganas, muy fatigado, con claros síntomas de debilidad y con claros signos de irritabilidad y de insuficiencia de ideas. Este déficit en el que vive,  está provocando  que muchos maestros caigan en un pasotismo, en un pesimismo y en una dejadez, que empieza a resultarme alarmante.

Creo que es necesario aprender otras formas de pensar, para enseñar otras formas de aprender. Hay que buscar alternativas cuando nos dicen que esta es la única salida que hay. Hay que adquirir el hábito de pensar críticamente, de reflexionar. Pensamos y actuamos impulsiva e irreflexivamente. Nuestra conducta suele ser impetuosa y arrebatada. Estamos poco acostumbrados, en el mundo actual, a vivir pensando críticamente y es una verdadera necesidad, en estos tiempos, hacerlo.