VERY DIFFICULT TODO ESTO. TEODORO LEÓN GROSS


VERY DIFFICULT TODO ESTO
Aprender inglés suele encabezar, año tras año, el paquete de buenos propósitos para el año nuevo; al grito de esta vez ya sí. Es el momento de pensar en apuntarse a una academia virtual de tarifazo real, encalomarse una novia nativa, ver 'The Good Wife' en versión original o sacarse un billete para trabajar de camarero en un pub lleno de eslavos cada tarde. Claro que, por lo general, para los idus de enero ya ha cundido la tentación de procrastinar; y antes de primavera la mayoría se rinde lamentándose de que «is very difficult todo esto», como exclamó días atrás el presidente exhibiendo un bilingüismo algo alejado del 'queen's english' durante uno de sus viajes internacionales para defender 'la marca España'. Y qué mejor que ese inglés macarrónico para retratar a este país que ocupa el furgón de cola en los rankings de inglés. Todo un icono de la 'marca España'.


Ningún presidente ha hablado inglés. Zapatero todo lo que pudo decir a Bertie Ahern en su primera cumbre europea fue 'beautiful day' y Aznar cuando gobernaba, en Quintos de Mora, alcanzó a pronunciar 'mountains' señalándole la planicie toledana a Bush. Eso demuestra que nadie les mira el currículum para dirigir el país, pero sobre todo, que son representativos de la nación. España fracasa en Inglés más que en Matemáticas. Y no hay riesgo de perder esa seña de identidad. La nueva ley de Educación enfatiza más el tribalismo ibérico, la Religión y la Educación para la Ciudadanía, otra vez a vueltas con lo mismo, como si se tratara de una noria tirada por borricos que no pueden ensanchar su recorrido, solo horadarlo cada vez más profundo como en la metáfora goyesca del inmovilismo. El inglés puede esperar.

Y además donde no falla la pedagogía, falla la sociología. Ahí está el escarnio chocarrero de esta Navidad contra Sergio Ramos por su felicitación deseando 'Morri Crismas' en la página del Real Madrid con su acento de Camas. Hubo que retirar el vídeo. Ese es parte del problema: donde casi nadie habla inglés, reírse de quien trata de hacerlo. Fomentar el sentido del ridículo es letal para progresar con los idiomas. De hecho, en todo el planeta se habla inglés con fuerte acento local: cubanos incluso de alta escuela como Cabrera Infante, indios como Kiran Desai, namibios como Joseph Diescho, no se transforman en oxbridges. El acento no es el problema, aunque Oscar Wilde ironizara que Estados Unidos tiene mucho en común con Inglaterra excepto el idioma. Todas esas risotadas con el 'Morri Crismas' delata la dificultad del español, por sus prejuicios, para progresar en inglés. Claro que tal vez ahora eso se puede acabar a golpe de crisis: sí o sí, toca aprender como salvoconducto para salir adelante. Sin más risas.

FUENTE: DIARIO SUR