ACCIÓN DE GRACIAS. MARINO FLOX BEN


ACCIÓN DE GRACIAS

Hace mucho tiempo que no acudo a misa pero aún recuerdo bien en qué partes se divide. Una de esas partes es ésta, la acción de gracias. No os voy a trasladar mis escasos conocimientos sobre las eucaristías pero sí que voy a ponerme a escribir una acción de gracias como alguna que otra vez me tocó hacer hace ya unos cuantos añitos.

Quiero hacerlo por aquello de que “es de bien nacid@ ser agradecid@” y porque sigo pensando que es necesario destacar lo positivo para ir construyendo sobre ello. De otra forma caeremos en el pesimismo, en quejarnos, en criticar, en pedir... yo no voy a esperar ni pedir solución a l@s mism@s que causan los problemas, yo quiero contar con la gente anónima que me da motivos para escribir esto.


Por supuesto tengo muchas razones para dar las gracias a mis amig@s, a mi familia... pero no son ell@s l@s destinatarios de estas líneas.

Quiero dar las gracias a ese/a camarer@ que procura recibirnos siempre con una sonrisa en la boca. Porque un trato agradable es algo que endulza el café más que el azúcar.

Quiero dar las gracias al/ la autobuser@ que nos devuelve el saludo, atiende nuestras consultas y luego pasa desapercibido cumpliendo su trayecto acercándonos a nuestros destinos.

Quiero dar las gracias a es@s enfermer@s que día tras día no sólo atienden a nuestr@s enferm@s sino que añaden un valor intangible y preciadísimo a sus obligaciones diarias y trabajan con el mayor optimismo y la mayor afabilidad posible.

Gracias también os doy a l@s maestr@s, a aquell@s que habéis tenido la suerte de alcanzar un trabajo acorde con vuestra vocación y descubrís a nuestr@s niñ@s un poquito más sobre el mundo que les rodea, atendiéndoles con el cariño y la paciencia que tod@ niñ@ merece.


Gracias a l@s peluquer@s que atienden nuestras peticiones con los oídos bien abiertos para acertar con la respuesta. Éll@s, como tant@s otr@s, muchas veces son un punto de encuentro importante para nuestr@s ancian@s, deseos@s de entablar conversaciones.

Por último, gracias a ti, que me mantienes abierta la puerta del metro; a ti, que dejas libre tu sitio si me ves con muletas; a ti, que no te conozco y sin embargo me saludas porque te pregunté algo en la biblioteca; a ti, porque recogiste ese papel del suelo cuando se me cayó; a ti, porque me avisaste cuando llevaba la mochila abierta; a ti, porque te interesas por cómo estoy y realmente sé que escuchas mi respuesta.

Como se suele decir “no están tod@s l@s que son ni son tod@s l@s que están” pero sirvan de ejemplo un@s cuant@s para hablar de nuestr@s profesionales, y en general de la gente que nos rodea, no sólo cuando tenemos motivos de queja sino también cuando sobresalen por alegrarnos un poco el corazón, con su sonrisa, con su buen hacer, con su esmero, con su entrega impagable, que por mucho que pueda estar o no incluida en la remuneración económica... obedece tan solo a razones más profundas y personales.