DEPREDACIÓN CONSTANTE. DARÍO BOTERO


DEPREDACIÓN CONSTANTE
La colonización de territorios en las condiciones del s. XIX y anteriores, constituye una tarea desafiante, pues la tumbada de selva se hace a punta de machetes y hachas, lo cual implica que cualquier entable rural se demora bastantes años en desarrollarse.  Además,  exige una enorme cantidad de trabajo físico o “mano de obra” no calificada que, a medida que se rotula tierra, hallará ocupación en la agricultura y la ganadería.

O sea, ofrece grandes ventajas, incluyendo fuentes de trabajo permanente, digno y seguro, bastante diferente al transitorio o el ilegal, así no figure en el PIB, pues responde a una economía no mercantil, o mixta, como la que nutre el trabajo de las madres en los hogares, a pesar de ser tan productivo e importante.


Sin dudas, la explotación campesina tradicional es una fuente de empleo permanente y estable, que origina asentamientos sólidos con una identidad propia. Tal es el caso ejemplar -entre otras explotaciones agrícolas tradicionales, sustentables y confiablemente productivas- con las fincas cafeteras, que han sustentado a muchos compatriotas durante decenas de años.

En cambio, la colonización en el s. XXI se hace con motosierras y toda clase de maquinaria pesada de gran envergadura, de modo que la destrucción del medio ambiente es veloz, inevitable y permanente. 

Sobre todo, este efecto es deplorable e imperdonable cuando el propósito es saquear las riquezas naturales que deberíamos conservar a toda costa, incluidas las selvas y los páramos,  pero que para las multinacionales constituyen una fuente expedita de enriquecimiento fácil y criminal, que les facilitan los cipayos despojando, desplazando y envileciendo a los nacionales, a quienes condenan a la hambruna y el delito. 

O sea, los condenan a ser parias en un Estado paria, que cada día está más empobrecido, en la medida en que el saqueo de sus riquezas naturales avanza a pasos de gigantes afanados, palpablemente por obra de multinacionales degeneradas que intentan prolongar su agonía.  Pero ésta es mortal e inevitable ahora que la Humanidad decente despierta, reconoce, responsabiliza y se diferencia de los canallas que la han engañado y nos tienen al borde del precipicio. 

Nos despojan de forma permanente e irrecuperable de las tierras que han alimentado a nuestros ancestros y de las aguas cristalinas que calmaban su sed.  Y las tienen sin cuidado los crímenes que cometen, pues están apasionadas por aumentar el PIB, o sobre todo, sus rendimientos corporativos particulares, a costa de la destrucción de los ecosistemas que les ceden los cipayos inescrupulosos y ruines.

Les es indiferente el daño que causan; y jamás cubren los costos colaterales de sus tropelías.  Desde luego, les sería imposible hacerlo, no sólo porque ningún dinero alcanza sino porque los perjuicios suelen ser irreparables en términos humanos.  Además, ocurren en el Mundo real, no en el de las finanzas y las convenciones deleznables y transitorias, que en cualquier momento podemos cambiar en beneficio de las mayorías.

Pero la razón profunda, trascendental y perversa para estimular las actividades depredadoras de las multinacionales de forma simultánea por todo el Mundo -ahora cuando el poder monetario de los Rothschild es incuestionable y universal, pues hasta han logrado robarles su soberanía monetaria a 17 países, víctimas incautas e ilusas de la Unión Europea con su moneda única- es que, efectivamente, el propósito oculto es causar la mayor destrucción posible, de modo que los daños sean verdaderamente letales, y la Vida, en todas sus manifestaciones, se vea amenazada seriamente con la misma extinción.

El caso de la BP, incapaz de resarcir los daños ambientales y humanos causados por su irresponsable explotación del pozo Deep Water en el Golfo de México, en 2010, aprovechando que la opinión mundial estaba pendiente del campeonato de fútbol, ilustra claramente la bestialidad antieconómica de las recetas neoliberales diseñadas para acabar con la biosfera lo más rápido y globalmente posible.

Tal es el efecto obvio de las explotaciones mineras, que los cipayos les autorizan a las multinacionales a cambio de comisioncitas y prebendas como el nombramiento de la amiga del ex dictador Uribe Vélez, su apreciada y deseada María Consuelo Araújo, como presidenta o jefa de alto nivel de la Gran Colombia Gold. 

Para lograrlo, la flamante empresa trasnacional se ha apoderado de las minas de los ex trabajadores de la Frontino Gold Mines.  Y a su robo frentero le ha agregado otras canalladas ambientales más, ya que está extendiendo sus tentáculos por  todo el país, en busca de oro, plata y cobre, así se encuentren en las tierras que producen alimentos y les dan estabilidad a las comunidades campesinas. 

Perversa y oportunistamente hace publicidad alienante y desinformativa, mostrándose como útil para legalizar las explotaciones mineras tradicionales al ponerlas a pagar impuestos, según se ufana por la televisora. Pero le importan un bledo los daños irreparables que toda minería le causa a la biosfera, en particular la grande, aficionada a las explotaciones a cielo abierto que arrasan con todo el entorno a un ritmo realmente endemoniado, vertiginoso, mortal...

Mientras se esmeran por arruinar a los productores nacionales, cerrando fuentes de empleo permanente y decente para entregarles las tierras agrícolas a las grandes corporaciones mineras depredadoras, en las ciudades aumentan el hacinamiento tanto como el crimen ordinario o común, sin tintes políticos ni subversivos, que acaba de amargarles sus vidas a los despojados-desplazados, generalmente personas de origen campesino, honorables y laboriosas, ajenas a la vida urbana y fáciles víctimas del crimen organizado y alcahueteado por las autoridades.

Semejante aberración desestabilizadora y ruinosa, constituye una auténtica evidencia del “síndrome de Medusa”, que les cobra a las víctimas los crímenes de sus victimarios, mientras éstos disfrutan de toda clase de privilegios y rampante impunidad.

Pero las empresas extranjeras dedicadas a saquear nuestros recursos son numerosas, así sus propietarios terminen siendo los mismos sionistas dueños del Mundo; además, prácticamente todos los gobiernos son sus cipayos. 

Por eso, aunque acaban con la producción agropecuaria tradicional, “para el municipio de Liborina más de 2.300 hectáreas están concesionadas a la Continetal (sic) Gold y otras empresas para la explotación minera”. Desde luego, la vocación agrícola se perderá (Anexo “También en Liborina la comunidad minera siente que se avecinan tiempos duros”. Enlace  http://clarindecolombia.info/noticias/colombia.html).

Con tal medida están asestándole un golpe adicional al que conlleva la construcción de la antieconómica y anacrónica represa de Hidroituango, cuyo efecto nefasto se extiende por bastantes municipios regados por el río Cauca.

Incidentalmente, este atentado ambiental se suma al de la espantosa represa del Quimbo, que afecta al río Magdalena desde su nacimiento, pero sobre la cual Gustavo Petro nada menciona aunque Bogotá, como propietaria de Emgesa, es socia de los criminales ambientales que están agrediendo el río más simbólico de Colombia. Y eso que dizque, además de defensor del medio ambiente, es enemigo político y antípoda social de los nietos de Carlos Lleras Restrepo, uno de los cuales es alto directivo de la empresa oficial involucrada en el crimen ambiental y humano.

De similar tenor vendepatria es la pretensión de prolongarles a las multinacionales la explotación de las minas de Cerromatoso, cuando, tras 30 años de saqueo continuo, deberían revertir al Estado, permitiendo que la población colombiana y, en particular, la del departamento de Córdoba, tan golpeada por la explotación del ferro níquel, pueda disfrutar de lo que queda de esa riqueza en vez de seguir viendo como se la roban los extranjeros, a cambio de unas comisiones viles para los funcionarios que les autorizan sus abusos.

2/5     Propósitos perversos falibles
La ofensiva es global y minuciosa, pues el sionismo está desesperado por acelerar el Juicio Final. Y son pocos los gobernantes que se les oponen a los poderosos amos de la milenaria, ecocida y homicida secta alimentada por los levitas extremistas, persistentes e irreductibles. Más bien, la inmensa mayoría se esmera por complacerlos aplicando sus recetas recogidas en las estupideces ruinosas del Neoliberalismo.

Para lograr su insano propósito, los potentados deben propiciar la destrucción de la diversidad genética natural, a fin de impedir que las personas puedan hallar maneras de subsistencia ajenas a los mercados monopolistas de los grandes emporios trasnacionales.  Éstos están afanados por legalizar su apropiación abusiva de la Naturaleza, tanto como de las riquezas producidas por la Humanidad a lo largo de los siglos, y que son patrimonio de todos. 

Son tan cínicos que impulsan las semillas genéticamente modificadas para apropiarse de la agricultura mediante patentes que se legalizan ellos mismos, mientras despojan a los demás destruyendo la Naturaleza y su maravillosa y abundante diversidad.  Y esperan que respetemos sus abusos como si fuesen leyes “legítimas y justas” que a todos nos obligan… 

Así nos creen de supersticiosos, de ineptos y de tarados, pues es lo que esperan de la ignorancia deliberada en que se esmeran por sumir a las mayorías excluidas del aparato escolar o, cuando mucho, condenadas a recibir una educación de pésima calidad.

Con ese propósito perverso de precipitar el Juicio Final, que los obsesiona y consideran su gran obra y el compromiso sumo con su sanguinario y arbitrario dios, la destrucción de los ecosistemas les parece indispensable, de modo que la están aplicando, a un ritmo realmente infernal e intolerable para la Humanidad ajena a los sicópatas que disfrutan la destrucción, como cualquier Nerón gozándose el incendio de Roma mientras tocaba la lira.

En consecuencia, la población amenazada está obligada a denunciar estos abusos.  Con ellos buscan privarla de sus fuentes de empleo y riqueza, incluida la invaluable pertenencia a comunidades culturales autóctonas que el deslazamiento destruye. Semejantes crímenes antropológicos son consecuencia del saqueo deliberado, desmesurado y mortal de los recursos naturales, en particular los no renovables, cuya conservación es fundamental para la preservación de la Vida.


El propósito deliberado, pero camuflado como una medida económica racional, es destruir los medios de subsistencia de la población para sumirla en la miseria. De esta manera confían en que les quedará fácil vencer a la Humanidad decente e ingenua, pues el hambre suele apagar el orgullo y fomentar la servidumbre vil.

Por fortuna, aunque las mayorías siguen siendo gente buena, que repudia el homicidio y demás delitos practicados por los sicópatas que las subyugan, despojan y embrutecen; ya no son tan ingenuas porque están en condiciones de informarse y rechazar con conocimiento de causa las ofensivas de los politiqueros miserables, que las utilizan y traicionan pero que cada vez están más desenmascarados, gracias a todos los “leaks” émulos de Wikileaks, como Vatilieaks.  Sin lugar a dudas, la Verdad nos está haciendo libres, como lo advirtió el honesto Jesús, tan victimizado por los amos del Vaticano...

En consecuencia, la lucha multitudinaria contra los planes neoliberales que implementan los gobernantes de las neoliberocolonias -siguiendo religiosamente las órdenes ruinosas de Angela Merkel y demás lacayos de alto nivel, próximos a los Rothschild-, ha de ser la respuesta, global y contundente, capaz de recuperar el poder y la riqueza que los potentados se apropian.

Estamos en condiciones de revivir y hacer efectivo “el mito de la huelga general, que entraña una revolución absoluta”, según planteamiento de Georges Sorel.  Sin duda, éste es el camino de las multitudes conscientes, amenazadas en todo el Mundo y de manera simultánea, de modo que la reacción ha de ser mundial, crecientemente sincrónica y contundente.

Mientras no los derrotemos, los potentados y sus lacayos en los gobiernos impiden que la Humanidad disfrute los frutos de su esfuerzo milenario, ahora coronado por un éxito evidente, cuyo goce generoso insisten en negarnos los macabros tecnócratas al servicio incondicional de los enemigos comunes.

Prefieren devolvernos a épocas de escaseces y miseria, perfectamente superables en la actualidad a partir del alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas disponible, así estén tan deformadas por los mezquinos intereses de los potentados que las monopolizan e insisten en expropiarnos a los demás. 

Desde luego, el aprovechamiento racional y generoso de las fuerzas productivas será posible si se hace justicia y los potentados son destronados y castigados como se lo merecen, lo cual jamás harán la teutona ni ninguno de sus émulos encargados de los gobiernos en las neoliberocolonias, como bien lo están comprendiendo y sufriendo los españoles, los italianos, los portugueses, los griegos, los irlandeses, los chipriotas, los búlgaros, los franceses y tantos más.

Sin embargo, aunque los potentados y sus siervos insistan en negarlo y arrebatárnoslo, es evidente que, colectiva y perseverantemente, los seres humanos hemos construido y desarrollado las condiciones materiales necesarias para asegurarnos la subsistencia abundante en medio de la convivencia respetuosa y solidaria, a fin de que el disfrute de la Vida sea lo más amplio, variado e intenso posible.

Dichas condiciones son objetivamente aptas para establecer la sociedad del conocimiento, horizontal, generosa, abundante y amable, que habrá de reemplazar las basadas en la fuerza y la alienación, miserables, autocráticas, inicuas y piramidales, ahora tan desenmascaradas,  desacreditadas y desesperadas por acabar con todo para prolongar sus estertores mortales e  impedir que las mayorías dignas consoliden la Sociedad Democrática Global con la que derrotaremos el Nuevo Orden Mundial y enterraremos la Historia.

3/5     Perversidad plutocrática
En concreto, la destrucción de la industria cafetera colombiana constituye un atentado económico y social de gran envergadura, que deteriorará las condiciones de vida de la población, seduciéndola con las falaces ilusiones de riqueza surgida de la minería. 

Pero sabemos que ésta consiste en actividades necesariamente temporales cuyas instalaciones, una vez agotados los recursos objeto de saqueo, serán abandonadas, cayendo en el olvido. 

Pues, después de destruir el tejido social de las comunidades autóctonas, los terrenos terminan convertidos en eriales y las aguas en venenos, de modo que las actividades realmente productivas ligadas al sector primario, como la agricultura y la ganadería, dejan de existir. 

Semejante abominación sucede en aras del saqueo depredador e irresponsable, que no cubre sus costos ni puede repetir sus ciclos demenciales (jamás productivos), pero que genera un enriquecimiento fácil para los potentados y sus cipayos, tan súbito y contraproducente, como fugaz y letal para los trabajadores y sus familias.

Mientras tanto, los campesinos desplazados habrán llegado a engordar los cinturones de miseria y el ambiente criminal de las ciudades, dedicadas éstas al tráfico de estupefacientes aprovechando la gran rentabilidad garantizada por la arbitraria y criminal ilegalización, aupada y sostenida por los gobiernos, notablemente cómplices, socios o empleados de los narcotraficantes.

Desde luego, ésta es una manera efectiva de destruir fuentes confiables de empleo para dar lugar al albur de las ocupaciones delictivas y de los trabajos temporales y azarosos, que convertirán aceleradamente en delincuentes, en rebuscadores, en pordioseros o en vagos a los nuevos habitantes desplazados del campo, cuyo tejido social pronto desaparece o se corrompe, como lo vemos con los indígenas tirados en las aceras de Medellín porque los han expulsado de sus resguardos... 

Por tanto, debido a su importancia estratégica para la consolidación de los planes apocalípticos, la gran minería es altamente promovida por los enemigos comunes, quienes deslumbran con divisas basura a los cipayos para que procedan a aplicar, sin críticas, sus mortales recetas, cuyo efecto será, necesariamente, convertir en parias, fallidos o inviables los países subyugados por todo el Mundo, de modo que los banqueros, aduciendo la deuda pública impagable, y los dueños de las corporaciones trasnacionales depredadoras, amparadas en los Tratados de Libre Comercio, reclamarán su derecho a apropiárselos.

Con el propósito de sacarles el mayor beneficio posible, están desarrollando la novedosa política neoliberal de las “ciudades modelo”, como ya lo sabemos, y que en Eurovegas halla un paradigma.

Para su ubicación en Madrid, después de que Barcelona tuvo el acierto de rechazarla, las autoridades no han tenido inconveniente en ofrecerles, a los inversores extranjeros, hasta una legislación de bolsillo, apta para promover los intereses de quienes aún acuden a los gobernantes para cocinar sus crímenes, pero que pronto habrán de expedir directamente las leyes que les convienen. 

Por lo pronto, es posible que la conspiración de Esperanza Aguirre, cuyo patrimonio puede haber aumentado en los útimos meses, aproximándose al del tesorero insignia, Luis Bárcenas Gutiérrez, le haya permitido hacer su gran negociado a espaldas o contra las aspiraciones del jefe de estado, el asombroso Rajoy, quien  tan buen orador es. Actúa como un auténtico Demóstenes, que se luce al confrontarse con el demagogo emérito del partido opositor…



Mientras se enriquecen ilegalmente, eso creen que es la democracia estas criaturas de la dictadura franquista, tan arrastradas a los Rothschild y su sierva Angela Merkel.

Cada vez lo saben y lo repudian más españoles subdadanizados por el rey fratricida, pero hartos de ser despojados de su Estado de Bienestar, y resueltos a reconquistarlo, castigando a quienes se los han arrebatado, empezando por su sacrosanta majestad, su asustada esposa y sus honorables y bellas hijas, tan mal casadas.

Todas estas bestias infames coronarán sus planes si la Humanidad es incapaz de evitar la privatización universal de las riquezas comunes en beneficio de los plutócratas despiadados y sicópatas, que la despojan y quieren extinguirla.

A efectos de legalizar sus atropellos, los depredadores universales cuentan con los tribunales internacionales.  Éstos pisotean cualquier soberanía en beneficio de los banqueros y demás potentados homicidas, ladrones y ecocidas, dueños -según creen y pretenden que los demás lo admitamos sin chistar- de todo lo valioso que ha producido la Humanidad, tanto como de lo que existe en la Tierra y sus alrededores.

4/5     Cipayaje incondicional
En eso consiste el modelo de desarrollo neoliberal, cuyo objetivo está determinado por sus grandes gestores, los amos Rothschild, que tanto nos desprecian y tan idiotas nos creen, aunque no dejan de preocuparse por el futuro bienestar de los 500 millones de sobrevivientes que dejarán de exterminar, para que les sirvan como esclavos bien sumisos y obedientes, si sus planes les funcionan y no se les va la mano. 

En consecuencia, no hay manera de que Juan Manuel Santos reniegue de los desastres que dejó contratados el gurú vendepatria y desvergonzado con las grandes corporaciones depredadoras, haciendo gala de abyección absoluta frente a ellas, a cuyo servicio ha puesto todas sus habilidades de culebrero, capaz de engañar masas informes y crédulas, por toda la geografía nacional y en algunas capillas regionales.

Para justificar sus desmesuras depredadoras, no podemos olvidarlo, el régimen mafioso-neoliberal colombiano, inculcándoles pautas a sus compinches regionales, califica a las multinacionales, despiadadas, depredadoras, saqueadoras y arrogantes, como grandes inversoras o inversionistas. Por tal razón se esmera, como todos los gobiernos cipayos, incluido el de Mariano Rajoy en España, por atraerlas con la abyecta política que llamó “confianza inversionista”.

Tal engendro es otro de los huevos fétidos del culebrero ex dictador, tan desastroso como el de la “cohesión social” que ha desplazado cerca de seis millones de campesinos hacia las ciudades, desarraigándolos, privándolos de sus fuentes tradicionales de sostenimiento, destruyendo su tejido social (tan valioso como el de las familias cafeteras amenazadas por el Neoliberalismo), e integrándolos a la fuerza a una economía monetaria, lo cual los obliga a obtener ingresos de la forma que sea, generalmente a través de actividades delictivas, pues empleo no hay, y tampoco hay era, parcela ni solar para los cultivos de pan coger. 

En estas circunstancias, es obvio que la ruina de las familias campesinas es un objetivo estratégico del Neoliberalismo. 

Una vez sumidos en la miseria, los propietarios tradicionales, que constituyen una auténtica columna vertebral de la idiosincrasia nacional, sufrirán el cambio de vocación agrícola de sus feraces tierras, pues los mafiosos neoliberales confirman su improvisado pero presunto e inevitable destino minero. 

De esta forma se perpetuará y acelerará la descomposición social que nos convertirá en el país paria soñado por los cipayos y ordenado por los potentados que los manipulan.

En consecuencia, como fruto de las recetas neoliberales, los campesinos bien establecidos, y no sólo los de las tierras cafeteras, están condenados a que sus tierras sean entregadas a las grandes corporaciones mineras trasnacionales.  Sin duda, se trata de una decisión mortal para las futuras generaciones, y una condena directa para las actuales, que perderían sus empleos consuetudinarios y todas sus tradiciones.

Incidentalmente, el tercer huevo de la nefasta y pertinaz dictadura, el de la “seguridad democrática”, sigue siendo exhibido por los furibistas como su gran acierto. 

Se solazan acusando a Santos de haberlo abandonado; pues así mantienen el interés y alimentan la pasión sanguinaria de los mojigatos que adoran al gurú y lo consideran superior al libertador Simón Bolívar.  Insisten en que es impoluto, a pesar de sus llagas y sus virulentas pústulas, cuando ya no hay teflón capaz de cubrirlas y su hedor ha traspasado las fronteras.

No obstante, la verdad histórica -que los amigos de la Verdad verdadera pueden corroborar en la prensa de la época- es que tan costosa y ampliamente financiada política de arrasamiento y exterminio de los compatriotas alzados en armas contra un estado social absolutamente ruin, inicuo y despreciable, a pesar de los mitos de la propaganda persistente y mentirosa, constituyó un estruendoso fracaso, habida cuenta de que Uribe había prometido vencer en su primer año de gobierno a las guerrillas, y su ministro delincuente, Fernando Londoño Hoyos, había reducido a seis meses tal plazo demagógico y populista. 

Pero en ocho años apenas lograron reintegrar a la sociedad a sus socios paramilitares, que para eso le habían facilitado sus votos cautivos al candidato de don Fabio Ochoa Restrepo, el capo di capi del cartel de Medellín. 

La confirmación expresa de ese pacto cocinado en Santa Fe de Ralito la dieron Báez y Mancuso en el recinto del Congreso, donde  se presentaron como los salvadores de la patria… Al fin y al cabo, el vecino mafioso, de origen italiano, de Álvaro Uribe Vélez se llama Salvatore.

No obstante, esta reinserción de los mafiosos, narcotraficantes e integrantes de la Mano Negra al servicio del régimen, ha sido una maniobra con hartos lunares, incluyendo la vergonzosa huida del Alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, de cuyo paradero no se sabe nada oficialmente, de modo que no ha sido posible cobrarle las falsas desmovilizaciones que protagonizó para exaltar la imagen del gurú vitando.

Han condenado la patria con la aplicación de las políticas de Uribe Vélez, quien es un destacado pionero y continuador de la implantación del Neoliberalismo en Colombia y países hermanos, como Panamá, Honduras, Costa Rica y Guatemala.  Pero no podemos permitirlo, pues no es asunto de retórica ni de politiquería sino de subsistencia, dignidad, decencia y soberanía.  Si no reaccionamos, nos quedaremos sumidos en la miseria, sin identidad ni un medio ambiente apto para sobrevivir.

La razón elemental y clara es que los inversores no son más que fugaces y exorbitantes saqueadores que dejarán  a la población viviendo en el Haití soñado por el “pollo” López. 

Para tal transformación de Colombia en la isla desgraciada por el Imperialismo, ha contribuido enormemente el ex dictador vitando quien, en vez de pagar sus crímenes, exige que le confirmen su presunto derecho a acabar con la patria en beneficio del Apocalipsis y gozando de impunidad.

Y su sucesor, Juan Manuel Santos -aunque aparentan rivalidades y, efectivamente, las tienen debido a sus dispares orígenes sociales-, no deja de continuar las funestas políticas de vendepatrias traidores del pueblo que dicen gobernar. 

Al fin y al cabo, fue el ministro de defensa del gurú; el que invadió a Ecuador para matar algunos guerrilleros y estudiantes que se hallaban en las selvas de Angostura.  Y jamás ha repudiado la nefasta política antieconómica que impulsan nuestros gobiernos cipayos desde la época de Misael Pastrana Borrero.  Más bien, está desesperado por consolidarlas.

En consecuencia, el enfrentamiento es de carácter táctico y parroquial, aunque no deja de ser intenso, pues representa la puja entre las clases tradicionalmente monopolizadoras del poder, en su condición de herederas de los “libertadores” criollos, enfrentadas a las clases emergentes que cada vez han adquirido mayor poder político, y que con personajes como Belisario Betancur, Ernesto Samper y Álvaro Uribe Vélez han llegado a la presidencia de la república.

Por lo demás, ambos apoyan las estrategias neoliberales, depredadoras y genocidas, desde que el Neoliberalismo inauguró su vitrina en Chile, hace 40 años, con desastrosos resultados para la población mayoritaria, cada vez más empobrecida ante los plutócratas vendepatria, en todos los países que se guían por tales absurdos ideológico-económico-sociales.

5/5     Desafío global
Pero el drama es mundial, como bien lo han aprendido los europeos víctimas de las argucias neoliberales.  Con el señuelo de la integración europea que derrumbaría fronteras, permitiendo el libre tráfico de mercancías y el libre desplazamiento de las personas, se ha construido una Unión Europea fundada en lo económico, dedicada a destruir las conquistas sociales y las identidades nacionales, y cuyos mayores y verdaderos beneficiarios son los potentados dueños de las grandes corporaciones.

Los cocineros de estas viandas venosas son los mismos que han despojado a 17 países de su soberanía monetaria, imponiéndoles una moneda única que, como el dólar y cualquier papel moneda, no pasan de ser convenciones que, al derrumbarse, se comprueba que no valen nada; que son papeles basura. 

En escasos cinco años, las recetas neoliberales lograron poner a los miembros de la moneda única al borde de la ruina, si tenemos en cuenta que el euro comenzó a circular en 2002 y que la crisis final y definitiva de la Historia -haciendo caso omiso del fracasado mare mágnum de los auto atentados del 11 de Septiembre de 2001- está manifestándose desde 2007, con la quiebra de entidades de la economía formal como los bancos Lehman Brothers, Goldman Sachs, y la firma internacional de auditoría, Arthur Andersen.

A propósito, esta crisis, inicialmente hipotecaria y financiera, les fue contagiada por USA, que está absolutamente arruinada y desesperada buscando maneras de poner a pagar a los demás sus excesos imperiales, en vez de aceptar que su Imperio está en franca decadencia, encartado con una deuda pública impagable, de la cual sólo la sacaría la guerra que anhela el sionismo. 

Otra víctima directa es la China, ahora llena de dólares sin valor que pretende cambiarles a las neoliberocolonias por sus riquezas naturales.

Mientras tanto, los potentados impunes, enemigos de la Humanidad, de la Tierra y de la Vida, están dedicados a fortalecer el Nuevo Orden Mundial. 


Sueñan consolidarlo, para perpetuar su decrepitud, impidiendo que la Humanidad se beneficie con sus conquistas, tanto como que pueda mejorarlas y multiplicarlas. 

Por eso se afanan en derrotar a las mayorías; para impedirles que materialicen su proyecto de Sociedad Democrática Global, con el que podrán enterrar la Historia y dar lugar a la Post-historia fundada en el respeto, la equidad, la justicia, la abundancia, la solidaridad y el conocimiento.

La fórmula macabra de los potentados, para oponerse a la maravillosa sociedad horizontal que las mayorías están en condiciones de construir, es perpetuar las sociedades piramidales, cada vez más opresivas, homogéneas, grises, consumistas, desiguales, neuróticas y globales. Hasta ahora han logrado prolongarlas convirtiendo a los jóvenes en asesinos de gente inocente y buena a la que quieren expropiar de las riquezas existentes en sus territorios y ponerla a que les tribute. 

De ninguna manera les facilitan, a las nuevas generaciones de origen popular, su educación ni su progreso personal verdadero, merecido por el hecho de estar vivos y pertenecer a una organización social determinada. 

Más bien, los gobiernos lacayos hacen todo lo posible por evitar que los niños y jóvenes puedan desarrollar sus talentos sin limitaciones artificiales, como las que dependen de los ingresos. 

Con ese propósito, igual que lo que pasa con la salud y los demás servicios de naturaleza pública y los monopolios rentísticos, convierten la educación en una mercancía, entre más costosa de mejor calidad, se supone, de modo que los más pobres recibirán la peor, si es que alcanzan a financiarse alguna.

Es lo típico de la Historia, pero ha llegado a extremos abiertamente enfermizos e intolerables con el Neoliberalismo. Los enemigos comunes consideran que es inevitable, como lo sería la depredación de la Naturaleza en aras de la codicia ciega de las bestias sicopáticas, enamoradas del poder y la riqueza, e insensibles a lo bello, lo tierno, lo valioso, noble y digno.

Según su elemental, rudo y violento juicio, ambos, poder y riqueza, son la máxima aspiración de un ser humano realmente valioso, admirable y respetable, fácil víctima, por parte de inmorales de su misma calaña, de envidia insidiosa y nociva. 

Por eso, desprecian y descalifican como ser racional (o sea, consideran irracional) a quien rechace usar el dinero como fuente de poder y prueba incuestionable de superioridad sobre quienes no lo poseen. Ésta es la función sublime que le adjudican al llamado “estiércol del demonio” en las caducas sociedades piramidales organizadas para servirles y complacer a élites ineptas, ambiciosas e inescrupulosas, a costa de las mayorías.

No entienden, o les queda imposible admitirlo, que el dinero usado en función del bienestar social de los ciudadanos apenas dará para agilizar las transacciones comerciales, en las sociedades planas que han de remplazar las conocidas hasta ahora durante la agónica Historia; y perfectamente puede ser asignado electrónicamente a cada ciudadano, de acuerdo a la producción disponible para el consumo.  También ha de asignarse a los productores para que adelanten sus actividades creadoras de riqueza verdadera.

Pero los enemigos comunes, ladrones, homicidas y estafadores impunes, siguen creyendo que ese papel moneda que emiten al capricho de la FED o del BCE, que no vale nada más que papel, según su naturaleza intrínseca, y que tantos avivatos se dedican a falsificar, seguirá sirviéndoles para engañar a los cipayos, despojando las neoliberocolonias de sus riquezas auténticas.


Sucede en todo el Mundo y simultáneamente, de modo que la respuesta tiene que ser rápida, multitudinaria y contundente, pues cada día que avanzan en su depredación nos acerca al abismo de manera acelerada, dado que el daño que causan es exponencial.

Están destruyendo abiertamente la biosfera, y no tienen forma de negarlo, ni la Humanidad puede seguir tolerándolo.  A todos nos compete denunciarlo, combatirlo y derrotarlo, de modo que debemos actuar sin demoras, antes de que sea imposible hacerlo porque las bestias sicópatas habrán coronado su criminal meta apocalíptica.

Si logran desatar la guerra, quizás estaremos irremediablemente perdidos.  De todos modos, será mucho más difícil vencerlos y reemplazarlos por las mayorías decentes y pacíficas.

Por eso, lo más sensato, prudente y conveniente es despojarlos inmediatamente del poder que pertenece a los pueblos, para empezar a instaurar la sociedad plana y gratificante que caracterizará el futuro luminoso de la Humanidad, liberada de sicópatas despiadados, y dignificada finalmente.

Ese es el reto para quienes estamos vivos; ejercer la verdadera democracia, la que prescinde de intermediarios, representantes o especialistas en gobernar, presunta y falazmente dotados especialmente para tan alta misión.

¡Quien lo desee y tenga algo que aportar, será bienvenido, pues no se trata de plazos ni de formulismos sino de acuerdos racionales, fundados en argumentos sólidos, bien cuestionados y consecuentemente depurados, que respondan a los interese de las mayorías; ajustados a la ética, laica y universal, guiada por el respeto universal a los Derechos Humanos y a la soberanía de los pueblos y los individuos quienes, finalmente, están en condiciones de disfrutar la igualdad, la libertad y la fraternidad con que los burgueses pusieron a los ciudadanos a pelear por los intereses de los capitalistas contra los de los reyes!