EL DEMONIO CHÁVEZ. JUAN TORRES LÓPEZ


EL DEMONIO CHÁVEZ. JUAN TORRES LÓPEZ
En muchos medios de comunicación se aprovecha la muerte de Hugo Chávez para afirmar, aparte de otras lindezas, que malgastó las rentas petroleras y que utilizó mal los recursos. Algunos periodistas lo dicen tan claramente como Pamela Sampson y Pablo Gorondi, comentaristas de negocios en The Associated Press, una de las grandes agencias de prensa, cuya información se calcula que llega a unos 1.000 millones de personas a través de 1.700 periódicos y 5.000 emisoras de televisión y de radio:

“Chávez invirtió la riqueza petrolera de Venezuela en los programas sociales, incluyendo los mercados de alimentos estatales, beneficios en efectivo a las familias pobres, clínicas gratuitas de salud y programas de educación. Sin embargo, esos logros fueron escasos en comparación con los proyectos de construcción espectaculares que las riquezas del petróleo estimularon en brillantes ciudades de Oriente Medio, incluyendo el edificio más alto del mundo en Dubai y los planes para nuevas sedes de los museos del Louvre y Guggenheim en Abu Dhabi” (Little Reaction In Oil Market To Chavez Death).


Eso es lo que debería haber hecho Chávez y su gobierno con el dinero del petróleo, grandes construcciones para los ricos, y no gastarse el dinero en los miserables. Si lo hubiera hecho, ahora dirían de él que fue un gran estadista y un líder honorable. Dedicando el dinero a los pobres, Chávez se convirtió en un auténtico demonio. Lo dice muy claro Eduardo Galeano:

Hugo Chávez es un demonio. ¿Por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir, aunque vivían en un país que tiene la riqueza natural más importante del mundo, que es el petróleo. Yo viví en ese país algunos años y conocí muy bien lo que era. La llaman la “Venezuela Saudita” por el petróleo. Tenían 2 millones de niños que no podían ir a las escuelas porque no tenían documentos. Ahí llegó un gobierno, ese gobierno diabólico, demoníaco, que hace cosas elementales, como decir “Los niños deben ser aceptados en las escuelas con o sin documentos”. Y ahí se cayó el mundo: eso es una prueba de que Chávez es un malvado malvadísimo. Ya que tiene esa riqueza, y gracias a que por la guerra de Iraq el petróleo se cotiza muy alto, él quiere aprovechar eso con fines solidarios. Quiere ayudar a los países suramericanos, principalmente Cuba. Cuba manda médicos, él paga con petróleo. Pero esos médicos también fueron fuente de escándalos. Están diciendo que los médicos venezolanos estaban furiosos por la presencia de esos intrusos trabajando en esos barrios pobres. En la época en que yo vivía allá como corresponsal de Prensa Latina, nunca vi un médico. Ahora sí hay médicos. La presencia de los médicos cubanos es otra evidencia de que Chávez está en la Tierra de visita, porque pertenece al infierno. Entonces, cuando se lee las noticias, se debe traducir todo. El demonismo tiene ese origen, para justificar la máquina diabólica de la muerte.