POR LA SALIDA DE IU-A DE LA COALICIÓN DE GOBIERNO EN ANDALUCÍA. LUIS ENRIQUE IBÁÑEZ CEPEDA


POR LA SALIDA DE IU-A DE LA COALICIÓN DE GOBIERNO EN ANDALUCÍA
Somos de izquierdas, y no lo podemos evitar. Somos de izquierdas, y tenemos un magnífico problema, eterno, fértil, creador de expectativas, agitador del pensamiento, turbador y creativo.  Pensamos, leemos.

Nunca, por fortuna, nos podremos desprender de esa condena, la de debatir, la de poner en duda el orden establecido, eso sí, cualquier orden establecido, no solo uno, todos. Tenemos la imperiosa necesidad, connatural a nuestra existencia, de poner encima del tapete todas las palabras sujetas a la perversión, para analizarlas, para desnudarlas, para que no nos conviertan en prisioneros de significados antiguos ocultados, ahora, en significantes mentirosos, dedicados a servir, como esbirros reconvertidos, a la continua acción de hipnosis, la que nos inyecta el Amo Total.


No tenemos otra opción, para bien y para mal, que la de discutir. Y así debe ser. Aunque perdamos... o no, porque todos los procesos de la Historia han sido más lentos de lo que la gente podía juzgar en la inmediatez de su juicio... rabia, acción, paciencia, y adelante, pero alerta.

Y entre esas palabras sujetas a la maledicencia, a la manipulación, al soborno mafioso,  están precisamente las que más nos interesan: izquierda y derecha.

No podemos aceptar como verdades absolutas cualquier consigna, o juicio, que venga de una instancia superior, aunque esa instancia sea nuestra propia familia.

Por eso me gustaría que, antes de leer lo que sigue, nos sacudiéramos, yo también, los socorridos argumentos a la contra, preventivos, que se convierten, sin saberlo, en consignas cofrades, que bloquean el pensamiento.

Imposible no recordar, como constitutivas de una premisa fundamental, las palabras de Julio Anguita, cuando afirmaba que "no bastaba con llamarse de izquierdas hay que hacer política de izquierdas".

En ese sentido, el razonamiento que el PSOE ha esgrimido, y que sus autocomplacientes seguidores no se han cansado de repetir gira en torno a la idea de que sus políticas sociales, de derechos civiles, etc., han sido muy significativas, muy "de izquierdas"... y, en parte, es verdad.

Sin embargo, aunque hayan aprobado algunas leyes positivas en los social, ¿cuál es la base política, económica, fundamental que ha sostenido, y sostiene, la acción política de ese partido? Plegarse de forma cómplice, colaboracionista, ante el golpe de estado financiero en el  que estamos inmersos. Una toma del poder por parte de las grandes corporaciones financieras, empresariales, que dominan el mundo, y que, por supuesto, no van a permitir (es más, se están eliminando) normas, leyes, que beneficien a los más desfavorecidos, leyes de impulso social, digamos.

En la Francia ocupada por el ejército nazi, la población se podía dividir, más o menos, en tres grupos: la gran mayoría, que sobrevivía como podía, sin señalarse; la resistencia, activa, que  luchaba arriesgando su vida contra los ocupadores; y los colaboracionistas, que se vendían por unas lentejas, mientras traicionaban a sus compatriotas.

Aunque sea una analogía algo simple, en la ocupación que sufre nuestro país en estos momentos, ¿en que grupo colocaríamos al PSOE?

Alberto Garzón nos ha informado esta semana: "Los que han votado en contra de nuestra propuesta de auditar la deuda son PP, PSOE, UPyD y CIU. A favor ha votado la izquierda."

Es de agradecer la labor de Garzón, y la información al minuto para que sepamos quién es quién, y todavía me acuerdo de las magníficas palabras que disparó al representante de Goldman Sachs en las colonias,  a Draghi... "usted viene aquí como representante de  un poder  antidemocrático".

Pero lo que no entiendo es eso de "a favor ha votado la izquierda"... ¿pero no habíamos quedado en que en Andalucía se había hecho una coalicción de izquierdas para detener a la derecha? Ahí tienen, por si alguien tenía alguna duda, y de forma meridiana, la gran derecha, la más sólida y genuina de este país: PP, PSOE, UPyD y CIU... eso está clarísimo, desde hace demasiado tiempo... por lo tanto, hay que saber al lado de quién se está. 

En este país hay muchos temas sobre los que la gente, los partidos, pueden dejar clara su ideología. Dos de ellos, de entre muchos otros, se refieren a la posición que adopte cada uno con respecto a la exigencia de una auditoría sobre la deuda (que ya se está quedando corta... ya casi estamos en el "no debemos, no pagamos", pero, en fin, que está muy bien, y la reivindicamos). Y el otro sería el tema de la ley hipotecaria, no solo el de la dación en pago Y todos se van a retratar ahora, y no solo ahora, llevan retratándose demasiado tiempo.

¿Qué lugar ocupa el PSOE? Alberto Garzón, nos lo ha aclarado perfectamente: en la izquierda no, desde luego.

Por tanto, ¿qué pinta IU con el PSOE, aquí, en Andalucía, con el partido del Pacto del Euro, de la Reforma de la Constitución, del no a la dación en pago durante tanto tiempo, del no a la auditoría de la deuda?

Patética la reacción de Diego Valderas ante la insinuación de Elena Valenciano sobre la posibilidad de imitar la coalicción de Andalucía en el gobierno central... "pues claro, claro que sí... y en Europa, claro"

Qué pronto ha olvidado las históricas humillaciones que el PSOE ha infringido a IU, cómo los han plantado, insultado, etc., y, sobre todo, qué pronto se puede olvidar a quién representa el PSOE, realmente... lástima, porque en IU, hay muchísima gente que está hasta las narices de las componendas del PSOE y de las cúpulas, de los maquillajes, de los posibilismos, y de los chantajes emocionales.

En cuanto tenga la más mínima ocasión, el PSOE dejará tirada a IU en cualquier esquina, la historia está ahí, para recordarla. En cuento pueda,, el PSOE, su cúpula,  se asociará con sus aliados naturales, los mencionados por Garzón. Y entonces el papel de comparsa que acude ingenua al primer canto de sirena que llega a sus oídos ,quedará como una huella ridícula, humillante.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE del Pacto del Euro y de la Reforma de la Constitución, esa con la que este partido y su aliado, el PP, traicionaron a varias generaciones de españoles, en aquella pesadilla de verano.

El PSOE de Andalucía también es PSOE, que no solo no ha limitado los privilegios de la Iglesia Católica, sino que los ha ampliado, J.L. Rodríguez Zapatero aumentó el presupuesto de esa institución, más allá de lo que le obligaba el Concordato. Un Concordato con la Santa Sede, de carácter preconstitucional y sobre el que en ningún momento ha amagado el PSOE con liberarnos de esa condena.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE de los indultos a grandes ejecutivos bancarios.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE desde el que se puede saltar desde la política a puestos de privilegio en grandes empresas (públicas antes, privadas ahora). Esos maravillosos saltitos también son propios de grandes exdirigentes del PP.

El PSOE de Andalucía también es PSOE que ha permitido durante años y años el monstruoso fraude fiscal realizado por grandes empresas y bancos.
El PSOE de Andalucía también es el PSOE que ha traicionado, con abandono asesino y con su permisividad, cuando no sumisión, con Marruecos (ese estado tan democrático) al pueblo saharaui.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE que defiende, en plan patriotero, a empresas tan éticas como REPSOL, y otras.

El PSOE de Andalucía también es PSOE que se arrodilla en nuestro parlamento andaluz ante personajes tan dignos como la Duquesa de Alba.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE que ha dejado aquí, al lado de mi casa, en Rota, uno  de los proyectos estrella de Bush (fue el primero en proponerlo) y de Obama: "Base central escudos antimisiles", y lo ha hecho, además, con el chantaje más rastrero, el argumento de "traerá trabajo", aquí, en una de las provincias más deprimidas de España. Siniestro: pan por misiles.

El PSOE de Andalucía también es el PSOE que nunca ha querido, de verdad, cambiar la injusta Ley Electoral. Ni lo va a hacer. Esa ley les favorece, condenándonos a todos a este bipartidismo de juguete, a esta farsa electoral. Y que condena, de forma aberrante, a  la propia Izquierda Unida.

El Gobierno de Andalucía está aplicando (déjense ya de zarandajas, de eso de "imperativo legal", no lo hagan y punto, que les intervenga el Gobierno central, y entonces verán cómo la gente se pone de verdad de su lado) brutales recortes que están afectando a las clases medias (esta clase está dejando de existir) y, sobre todo, a los más desfavorecidos.


Y todavía no sabemos el número exacto de inefables Fundaciones y empresas concertadas, adscritas a la Junta de Andalucía.

El Gobierno de Andalucía está tomando el pelo a los andaluces, llevando al contenedor de la basura a RTVA. Que el pueblo no piense, que se idiotice.

Podríamos seguir, pero no es necesario.

Vendrán vientos nuevos, tienen que venir. Y entonces cada uno deberá saber en que parte de la playa se va a colocar... si aún está a tiempo.

Para estarlo, IU-A debe abandonar su adúltera relación con ese partido que, ahora mismo, ya no tiene nada que decir.

  Sigo pensando que algunos,  como Alberto Garzón, podrían estar en ese viaje nuevo que los vientos bondadosos y revolucionarios deben regalarnos Pero eso sí cambiando de amiguetes y, sobre todo, cambiando absolutamente las leyes del juego

- Nuevo Proceso Constituyente
- Nueva Ley Electoral
- No a la Deuda
- Nueva Ley de Financiación de Partidos (la madre del cordero)
- Nacionalización de la Banca (basta ya de eso de que "si gana, es privada; si pierde, pagamos todos)
- Nueva Ley Fiscal
- Nueva Ley sobre Medios de Comunicación
Y tantas otras cosas que todos sabemos...

 "El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía"
(Karl Marx)