¿DE VERDAD QUE A USTED TAMBIÉN LE PUEDE PASAR, SEÑORA SORAYA? LUIS IBÁÑEZ CEPED


ME HE PUESTO SENTIMENTAL

Cinismo, hipocresía y teatro de ínfima calidad. Ridículo y obsceno intento de dramatización en el que verdugo intenta hacer ver que se compadece de la víctima. Intolerable, insultante. Degradante para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad.

La Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (con esa preposición "de" que evoca aires de nobleza tan decadentes como molestos), en la presentación del Fondo Social de Viviendas el pasado viernes, 18 de enero:


«Me he puesto sentimental, sí. Porque esto nos puede pasar a cualquiera de los que estamos aquí sentados»

«Este fondo recoge el derecho a fracasar, a hacer una inversión equivocada, a perder un sueldo, pero no a haber perdido una vida».

«... este es el mejor ejemplo de que una sociedad solidaria puede ponerse en la piel de los que lo han padecido».

Es mentira que  cualquiera de los que están sentados ahí pueda ser desahuciado. Curiosamente, muchos diputados que tienen vivienda propia en Madrid cobran dietas de ayuda a la vivienda por su condición de diputados. Ese plural que usted utiliza (nos puede pasar a cualquiera) es un insulto a la inteligencia, un tomarnos a todos por imbéciles.

Usted, desde su poltrona,  otorga el derecho a fracasar a la gente más necesitada. No es que tengan derecho, es que ustedes les están condenando a la derrota total.

Habla usted de inversión equivocada. Al hacerlo, está llamando idiotas a las personas que han sido víctimas de las más obscenas prácticas bancarias, consentidas, blindadas, por ustedes.

Dice usted que ese parchecito del Fondo Social no recoge el derecho a haber perdido una vida.

Por favor, consulte las cifras de desahucios... y, sobre todo, las de suicidios que llevamos en este país y, después, baje la cabeza, de verdad, y cierre la boca.

Ejemplo de sociedad solidaria, dice,  qué poca vergüenza. La sociedad solidaria no está nunca entre ustedes. Está en la calle. La sociedad solidaria está en los movimientos sociales ("verdaderos patriotas", en palabras del catedrático Vicenç Navarro) como Stop Desahucios, 15-M y otros.

Movimientos que,  mientras intentan ayudar a los desheredados, son criminalizados por ustedes. Son también agredidos por las fuerzas de seguridad, enviadas por ustedes para vapulear, sin ninguna compasión, los justos gritos de rabia e indignación. Movimientos, personas, que ya están temiendo las nuevas leyes perpetradas, como en un gigante delirio antidemocrático, por su compañero de pupitre, el innombrable Ministro de Justicia, Harry el Sucio, alias "Yo soy la  la Ley".

Ustedes, su partido, y el otro (y alguno más) han rechazado sistemáticamente las iniciativas legislativas populares para forzar la dación en pago. No tienen perdón.

Ustedes, su partido, y el otro (y alguno más) son sostenedores, valedores, de las grandes corporaciones financieras, bancarias... fieles lacayos servidores de grandes intereses de altura. Y por eso, ustedes miran para otro lado cuando miles, y miles, y miles, de ciudadanos españoles son expulsados de sus casas, de sus vidas, para, además, quedar condenados, eternamente, a seguir pagando.

Ustedes han permitido, y permiten, las sucias prácticas bancarias que provocan engaños, estafas, vejaciones,  a esos ciudadanos, a esas personas que ahora dicen que quieren ayudar.

Probablemente ustedes deben mucho dinero a los bancos. Por ello, quizá, ustedes están atados de manos y de conciencia. Les deben a ellos, se deben a ellos. Por ello no pueden legislar contra ellos, por ello no pueden legislar de forma justa.

Ustedes hacen una reformilla de pacotilla en la legislación sobre los  desahucios, un fondo social de viviendas, una limosnilla, para aparentar que hacen algo, para fingir reformas mentirosas, para asegurarse de que nada de lo fundamental se toca. Parece que reciban órdenes de los presidentes de las grandes entidades bancarias. Reformar un milímetro insignificante para que todo siga igual.

Ustedes mantienen una ley hipotecaria que es una vergüenza internacional, una ley que parece redactada en los albores de la Edad Media.

Ustedes no tienen vergüenza.

Pero fíjense en la imagen... que tierna. Me emociona ese rostro levemente inclinado, sufrido, como intentando sostenerse. Y sobre todo, esos ojos, esa mirada que parece perdida, ida, como si su pensamiento se hubiera trasladado, solidario él, para estar con todos los olvidados, para abrazarlos y entregarles, santa ella, su limosna endemoniada.

No sabemos si depuró su técnica en el Actor´ Studio, o, quizá, siguió las ideas de Stanislavski. Lo que sí sabemos es que el resultado de su pretendida escena teatral es sencillamente horroroso, insultante.

Los ciudadanos no quieren limosna, no quieren caridad. Los ciudadanos exigimos que legislen justicia para todos... por DERECHO... y dejen de tratarnos como si fuéramos subnormales.

También, en Luces de Bohemia, de Valle-Inclán (le recomiendo, señora Soraya, encarecidamente su lectura, entenderá, no solo la realidad de entonces, sino la de ahora), Don Latino de Hispalis aparentaba ser amigo del ciego y arruinado poeta, Max Estrella, pero terminó abandonándolo en la calle, cuando iba a morir, no sin antes haberle robado la cartera.

Ojalá fuera verdad que también a ustedes les puede pasar

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