MEMORIA ANTIDEMOCRÁTICA. TEODORO LEÓN GROSS


MEMORIA ANTIDEMOCRÁTICA
Todavía pueden saltar chispas a cuenta de la Guerra Civil; y ahí queda el abucheo al alcalde este domingo en la conmemoración de La Desbandá, uno de los capítulos más ominosos de la historia de Málaga. Probablemente Marañón no se equivocaba: las guerras civiles duran cien años. Y por eso, setenta y seis después abroncaron al alcalde como un icono del ‘bando enemigo’. Qué cosas. Sin duda la evocación de aquel 6 de febrero de 1937 es muy amarga para los descendientes: decenas de miles de civiles abandonaban Málaga ante la llegada de las tropas franquistas, bajo la propaganda de que la guardia mora los pasaría a cuchillo, y en la carretera de Almería sufrían el bombardeo brutal de la aviación y la marina, entre cadáveres, gritos, obuses, llantos, viejos abandonados, animales despanzurrados, suicidios, morteros y niños perdidos estrenando orfandad. Tras ‘el terror rojo’, comenzaba ‘el terror fascista’. Se entiende que la memoria puede ser como un alacrán emponzoñado. Pero hay gestos que encajan mal en una sociedad democrática.


Abuchear al alcalde por su pasado franquista es como cargar contra Adolfo Suárez. No tiene sentido. Sí, como muchos otros, ocuparon algún cargo de juventud en el régimen crepuscular, pero pertenecen a la generación de UCD, partido clave en la Transición; y De la Torre lleva treinta años de inequívoca trayectoria democrática –incluso en las gradas del 23F– desde hace trece como alcalde electo. No fue un antifranquista, pero tampoco una figura del franquismo: una carambola lo colocó en la Diputación y a los dos años fue apartado por el búnker por tibio. El domingo estaba donde debía estar: en un acto institucional en la ciudad. Que un dirigente socialista veinteañero ataque su presencia allí por su pasado franquista es simplemente estúpido. Pero se ve que algunos están por mantener regadas con vinagre las heridas viejas, a falta de ideas de futuro.

El alcalde ha sido un apoyo clave para los trabajos de las fosas de San Rafael, reconocidas por el Gobierno Zapatero como modelo nacional. También del homenaje a Bethune. Sin duda en la derecha quedan nostálgicos trabucaires, pero no es su caso. Ese abucheo parecía demasiado artificial; y la dignidad de las víctimas no necesita eso. Pero la Dirección General de Memoria Democrática –una nueva oficina de IU en la Junta– corre el riesgo de convertirse en una Dirección General de Antifranquismo, cuando ya es demasiado tarde para hacer antifranquismo cuarenta años después. Aquella guerra no se va cambiar a golpe de propaganda; en cambio, todavía hay que ganar el futuro como sociedad democrática, y eso queda lejos de aprendices de brujo como ese veinteañero mentecato que pretende asignar carnés de demócratas.

FUENTE: DIARIO SUR