LA VACA PÚRPURA. MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA


LA VACA PÚRPURA
Decía Homero que “el ser humano le teme más al aburrimiento que a la guerra”. A mí me preocupa especialmente el aburrimiento que produce la escuela. Me inquieta la sensación de monotonía y de tedio, que viven algunos escolares y, lo que es peor, algunos maestros. Ya hace años el sociólogo Alberto Moncada escribió un libro en el que reflexionaba sobre este delicado tema. Se titulaba así de crudamente: “El aburrimiento en la escuela”.


Si enseñar y aprender son, en sí, procesos apasionantes, me pregunto por qué resultan en ocasiones aburridos. A mi juicio, las explicaciones son múltiples y complejas: los contenidos están alejados de los intereses del alumnado, la metodología es poco dinámica, no se tiene en cuenta la diversidad del alumnado, existe poca participación, no abunda la creatividad… y, sobre todo, falta ilusión y el necesario entusiasmo. Dice Sthendal que es preciso desarrollar el oficio con pasión. También hay aburrimiento cuando el alumnado no se sacude la pasividad, el desinterés y la pereza.

Las rutinas que se instalan en las prácticas docentes son tan poderosas que no se encuentra nada extraordinario en ellas, nada llamativo. Me parece una trampa decir que no tenemos que convertir las clases en un circo, que no tenemos que actuar de payasos para divertir a los espectadores. Porque ese es un argumento que nos hace refugiarnos en la comodidad. No estoy de acuerdo con la filosofía que pretende convertir a los alumnos en sufridores bajo la excusa de que hay que prepararles para una vida dura y, quizás, cruel. Instalarse en el aburrimiento bajo el pretexto de que hay que endurecerlos, de que hay que habituarles al sufrimiento me parece el fruto de una actitud sádica, heredera de aquel odioso y repetido aforismo: “la letra con sangre entra”. Esa argumentación nos instala en la rutina y en la comodidad. Que se esfuercen ellos en aguantar. La letra entra con la sangre, sí, pero con la sangre del profesor. Lo cual no quiere decir que el alumno no tenga que esforzarse, que sacrificarse, que perseverar y que ser exigido en sus responsabilidades de aprendiz.

Acabo de leer un libro de Seth Godin (uno de los más grandes gurús del marketing y autor del blog más famoso del mundo sobre empresa) que tiene este curioso título: “La vaca púrpura”. No es un libro sobre la escuela sino sobre el mercado, pero puede muy bien aplicarse a la enseñanza.

Sostiene el autor que para captar la atención hace falta algo extraordinario. Si vas por el campo, dice, y ves una vaca marrón, no te llama la atención. Te fijas un instante en ella y se acabó. Pero si ves una vaca púrpura te quedarás asombrado y hasta puede que pares el coche y vayas a ver aquel fenómeno de la naturaleza. Las vacas normales, después de ser contempladas un rato se vuelven aburridas. Pero una vaca púrpura sería algo interesante, algo excepcional. Dice Godin: “La esencia de la vaca púrpura es que debe ser extraordinaria”. “Algo extraordinario, explica, es un asunto del que merece la pena hablar. Conviene fijarse en él; es excepcional, nuevo, interesante: es una vaca púrpura. Las cosas aburridas son invisibles, son una vaca marrón”.

Si haces un viaje de avión y llegas sano y salvo, no se lo cuentas a nadie, pero si el viaje fue horrible o te atendieron de una forma inusualmente buena (“llegamos con una hora de antelación”, “me reembolsaron el billete porque soy guapa”…) se lo cuentas a todo el mundo.

Y a eso voy en estas líneas, a preguntarme: ¿qué tiene de excepcional la escuela?, ¿qué tienen de extraordinarias las clases?, ¿qué tiene de espectacular el proceso de enseñanza y aprendizaje?

Hay un capítulo en el que el autor habla de la escuela. Dice: “Dirigimos nuestras escuelas como fábricas: colocamos a los niños en filas, los ponemos por lotes (llamados cursos) y nos esforzamos en asegurarnos de que no salen piezas defectuosas. No dejamos que nadie destaque, se quede atrás, vaya adelantado o arme jaleo. Ir a lo seguro, jugar según las reglas, parece ser el mejor modo de evitar el fracaso”.

Voy a referirme a dos experiencias que, hace muchos años ya, puse en marcha, buscando la vaca púrpura. Una se refiere a la escuela y otra al aula.

Siendo el responsable de un Centro tuve la idea de convertirlo en un barco. Se hizo la botadura con toda la solemnidad, el barco seguía un itinerario con sus correspondientes escalas en puertos diversos, los nombres de los espacios, de las autoridades y de los objetos eran los de un barco, el currículo estaba relacionado con el viaje, se rellenaba diariamente el cuaderno de bitácora…

La segunda está reherida al aula: Siendo tutor de un curso, organicé una ciudad llamada Edelweis: la ciudad tenía autoridades (alcalde y concejales), juez, banquero, bandera, snombre, insígnea, constitución, asambleas, periódico (“Adelante”)… No hace mucho me encontré con uno de aquellos “ciudadanos” que me dijo:

- ¿Recuerdas con cuánto entusiasmo íbamos los sábados para publicar contigo el periódico de nuestra ciudad?

Hay muchas vacas púrpuras en las escuelas. No seré yo quien sostenga la tesis de que sólo hay vacas marrones en los pastos de nuestro sistema educativo. El problema es que quien tiene una vaca púrpura no la muestra a los demás. No la saca a pasear. Quien quiera ver una impresionante vaca púrpura puede leer el libro de Mari Carmen Díez Navarro titulado “Mi escuela sabe a naranja”. Es un ejemplo entre miles. Un ejemplo bien hermoso.

Lo extraordinario no tiene por qué ser escandaloso. Lo escandaloso, con frecuencia, es molesto. Lo extraordinario llama la atención, atrae, seduce. Se trata de poner pasión, entusiasmo, ingenio y magia en las cosas. Hay que poner en marcha la filosofía de la vaca púrpura. “La lección es sencilla, concluyo con Seth Godin, lo aburrido conduce al fracaso”.

FUENTE: EL ADARVE

1 comentario:

María Teresa González Jácome dijo...

Hola, resulta muy aractivo su punto de vista. Estoy estudiando educación y la verdad en ocasiones me he sentido como menciona sobre de que la letr con sangre entra pereo también me he fascinado cuando he visto una vca púrpura. Se me ha insistido en que no me aboque a tratar temas de valores, espiritualidad, ético o otros abstractos. Pero si mi interés de aplicación es una catequesis para matrimonios cómo no tocarla?. Me han insistido "no podrás realizar proyectos con nuevas tecnologías con los temas que tomas, mejor elabora proyectos como cursode primeros auxilios y deja ya...
Realmente creo que si empleas todo el tiempo la vaca púrpura terminará por verse como una marrón alcabo del tiempo, entonces será preciso presentar una fosforescente o quizá yn gato con púas...
Totalmente de acuerdo con usted en que la creatividad y la innovación son muy importantes. y eso me recuerda el artículo donde el autor Richard Feynman) trata de definir qué es ciencia a partir de sus vivencias infantiles con su padre.
Me gustaría expusiera algo sobre la evaluación del pensamiento crítico en adolescentes, creo que podría sorprenderme su agilidad para manejar estos temas, estoy considerando realizar alguna observación para responderme la pregunta qué opinan los jóvenes sobre la importancia del pensamiento crítico su utilidad y su desarrollo. Espero con ansias su respuesta.