EDUCACIÓN EN PRECARIO


EDUCACIÓN EN PRECARIO
EL sector de la enseñanza ha pasado en poco tiempo en Andalucía de garantizar un ordenador gratuito para cada alumno a verse obligados los directores a pedir ayuda a los padres de alumnos para reparar las instalaciones. Es literal, al menos en lo que se refiere a los institutos: la asociación que agrupa a los directores de estos centros ha denunciado que la Consejería de Educación no les ha ingresado todavía los fondos destinados a sufragar el mantenimiento de los institutos, a pesar de haberse firmado el 1 de octubre la orden de pago correspondiente al primer trimestre, precisamente en el mes de enero, cuando ya debe abonarse el segundo. Esto significa que no hay dinero para pagar la luz, el agua, el teléfono, los productos de limpieza y el material que necesita el equipo docente para desarrollar su labor.


Ni el cumplimiento del objetivo de déficit público ni los recortes del Gobierno de la nación pueden justificar esta situación de precariedad, que contrasta con el discurso oficial grandilocuente sobre la educación como prioridad de las prioridades de la política andaluza y, desde luego, con la concepción de la enseñanza como la gran inversión de futuro que puede hacer una comunidad. No puede ocultarse la gran responsabilidad que en este estado de cosas tiene la actual titular de la Consejería de Educación, María del Mar Moreno, una dirigente política sobrevalorada dentro de su partido a pesar de que su paso por distintos cargos públicos y orgánicos no se ha caracterizado precisamente por el éxito. Desde que fue designada por el presidente Griñán, el sistema de enseñanza ha empeorado en casi todos los aspectos. Con unas tasas de fracaso y abandono escolar a la cabeza de España, unos profesores descontentos y desmotivados, entre otros signos de deterioro, Moreno se dedica a hacer una política de hostilidad y rechazo a la reforma educativa del Gobierno y abrir frentes de confrontación a todos los niveles, como el que actualmente la enfrenta al sector de la enseñanza concertada, al que por motivos ideológicos de elevado sectarismo pretende dañar con una supuesta potenciación de la enseñanza pública que elude el derecho de los padres a la elección de centro. Por otra parte, son sonados sus bandazos en asuntos como el plan de mejora de la calidad de la enseñanza y la evaluación educativa, que pretendía aplicar marginando a los propios inspectores de Educación. Mucho tiene que cambiar la política que se hace desde la Junta para que la educación sea, en efecto, la prioridad de las prioridades. O, al menos, para que la calamitosa situación que atraviesa empiece a cambiar en la dirección correcta. Que no es la de Mar Moreno.
FUENTE: MÁLAGA HOY