EXPO ZARAGOZA 2008. DAVID FERRER.


EXPO ZARAGOZA 2008

Durante este caluroso verano he tenido la oportunidad de visitar la Expo de Zaragoza, una exposición universal con una temática común: el agua. Decidí visitar la exposición porque me parecía muy interesante la idea de concienciar de la importancia del agua en todos los países del mundo. Había oído que solían formarse colas y que hacía mucho calor en Zaragoza durante el verano, pero ninguno de esos motivos frenó mis ganas de visitar la Expo y disfrutar de ella.

No sé qué idea me había hecho antes de llegar, lo cierto es que lo que encontré allí no era lo que esperaba y me decepcionó tremendamente, tanto que estuve a punto de tirar a la basura la entrada a las pocas horas de entrar y de irme a disfrutar de las calles de la ciudad, mucho más interesantes.

Hacía calor, es cierto, aunque no demasiado, era más que soportable, y decidí que iría un lunes para no encontrar tantas colas, iluso de mí… En la ciudad te animan a comprar la entrada con anterioridad para “ahorrar” tiempo, ya que se puede hacer tanto en cajeros como en centros comerciales de toda la ciudad.

Esto en realidad no sirve de nada, ya que las colas para entrar hay que comérselas tanto con entrada como sin ella, sin diferencia alguna, con lo cual puedes perder desde 30 minutos a una hora y media sólo para entrar en el recinto. Una vez dentro, te encuentras, de repente, con otras muchas colas de longitud increíble, ¿y esto para qué? Se pregunta uno al verlas, pues muy sencillo, para conseguir un “Fast Pass” o entrada rápida para algunos pabellones, en concreto, para el pabellón de España, el más grande y uno de los más interesantes, y para el Acuario fluvial, supongo, también bastante atractivo.

La decepción al enterarte de este hecho es mayúscula, ya que para recoger el “Fast Pass” hay que estar en cola de una a dos horas, y sin éste no se puede entrar a ninguno de estos dos pabellones. Además, hay que hacerlo pronto, ya que si se rellena el cupo de personas que pueden entrar durante el día tendrás que esperar al día siguiente. Y para mayor desesperación, no se pueden coger dos “Fast Pass”, sólo uno, y cuando uses ese, podrás recoger el siguiente, con la consecuencia de que es imposible, repito, imposible, ver los dos pabellones mencionados, el de España y el Acuario fluvial, en el mismo día.

Esta es una de las mayores trampas de la Expo, ya que aquí está el negocio y la mayor ganancia. Existen entradas para un día, para dos y para tres días, y en cualquier parte que preguntes te informan de que un día no es suficiente para verlo todo, por supuesto que no, si no te dan la oportunidad de hacerlo, en realidad, el recinto completo se puede ver en una tarde, aunque sea muy grande, y los espectáculos nocturnos… bueno, en mi opinión, no son nada del otro mundo.

¿Por qué afirmo que en solo una tarde puede verse todo el recinto? Por la sencilla razón de que en la mayoría de los pabellones de países no hay nada que ver, os lo aseguro, NADA, apenas dos fotografías y un stand con trípticos con información turística del país ¿esto es la Expo? Te preguntas después de pasar por algunos países… pues sí, en esencia, eso es la Expo.

Puedes sorprenderte con países que te ofrecen mercados de pendientes y colgantes, un claro ejemplo de la temática de la exposición universal que era… dejen que me acuerde… ah, sí, el agua. Pocos son los lugares en los que encuentras información útil sobre el aprovechamiento del agua, la importancia de ésta en la vida y la utilización de la misma para conseguir energía. La verdad, los lugares más interesantes son pequeños espacios en los que se recrean presas, se puede ver una turbina o alguna fuente que crea palabras y dibujos, por lo demás…

Mi sorpresa y mi decepción fueron tremendas durante la mañana; por la tarde, decidí disfrutar de la compañía y tomármelo con humor y con calma, suerte que comimos pronto y no tuvimos que esperar la hora que la mayoría tuvo que aguardar para comer en los sitios económicos, ya que el personal de la Expo, no sé si es que estaba muy mal pagado o es que con chavales de 17 años y sin experiencia no salen bien las cosas, pero el buffet, de lo más sencillito para servir, era toda una odisea.

La verdad es que no puedo hablar de los lugares que se “suponen” más interesantes, como el pabellón de España y el Acuario, ya que las colas kilométricas me quitaron las ganas desde el primer momento de entrar a los mismos. También me faltó por visitar el pabellón Andalucía, sin duda el más visitado de todas las Comunidades Autónomas, con colas bastante considerables también, pero al fin y al cabo, he podido disfrutar de un documental resumen en la televisión en el que hablaban del mismo (ofrecen un espectáculo de baile y música, algo de lo más original y mucho más de lo que ofrece cualquier otro pabellón), y creo que tengo la suerte de conocer muchos de los hermosos rincones de Andalucía y de poder visitarlos en vivo cuando me apetezca.

Supongo que tras el 14 de septiembre, día de clausura de la Expo de Zaragoza 2008, se hablará de éxito de visitas y éxito de concienciación en cuanto a la temática central, pero déjenme que difiera de esta opinión desde ya.

Decepcionante, esa es la palabra, y con ello no quiero quitar a nadie las ganas de visitar esta exposición universal, o sí, no sé. Ésta no deja de ser una opinión y cada uno es libre de crear y expresar la suya.

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