EL CAPITALISMO GENITAL. PABLO BUJALANCE


EL CAPITALISMO GENITAL
Tanto tiempo insistiendo en la importancia del autoempleo y la cultura emprendedora y ha tenido que venir Olvido Hormigos para explicar exactamente qué era eso. La concejal de Los Yébenes ha renunciado a su puesto para participar en un programa de televisión, en el que cobrará 30.000 euros por, al parecer, tirarse a una piscina desde un trampolín. Ahora que Cristóbal Montoro se ha empeñado en que casi todos los ediles de España trabajen gratis, puede decirse que la jugada le ha salido redonda. Eso sí, no hace falta recordar cuáles han sido los méritos de la susodicha para merecer tan suculenta recompensa. Y con tanta gente andando por ahí con el agua al cuello, cabe señalar a Hormigos como pionera. No es difícil adivinar la reacción de un albañil que lleva tres años en paro y se encuentra la noticia en un periódico: ¿de qué se trata, de grabarse mientras uno, o una, se da satisfacción sin más ayuda? ¿Estamos hablando de 30.000 euros? ¿Dónde hay que firmar? Ni siquiera habría que esperar a que algún iluso lo filtrara en internet. Más de uno, y de una, estaría dispuesto a proyectarlo en 3D.


En el fondo, Hormigos se ha limitado, como buena socialista, a subir un peldaño el pelotazo que prendió en los 80. Después del acoso mordaz del liberalismo, nuestra heroína ha demostrado que sí, que lo del do it yourself es posible. Asistimos entonces a la gestación de una nueva economía. Tras el ejemplo ya canonizado, serán cientos, miles, los que como adolescentes rabiosos infectados de acné se masturben delante de una cámara dispuestos a enseñarlo al mundo, porque eso es lo que el sistema espera de ellos. Las administraciones públicas deberían obrar en consecuencia: la página web del SAE, sin ir más lejos, tarda ya en habilitar un servidor para que los interesados puedan colgar allí sus hazañas a modo de currículum. La televisión ha desempeñado a la perfección su función de inestamable aliado de los gobiernos en la idiotización del país, y ahora toca recoger los frutos. El capitalismo se renueva. El vibrador cotiza en Bolsa. Si Marx y Freud levantaran la cabeza, lo celebrarían con una borrachera. No quiero ni imaginar dónde tendría que haber toqueteado el comunismo para sobrevivir.

El detalle más importante de todo esto es que Hormigos es un político. Ya sabemos a qué se refería José Antonio Griñán cuando hace poco reclamaba sueldos dignos para su gremio. Si hubiera justicia, Olvido Hormigos sería ministra de Sanidad. Pero como Pilatos, yo en esto me lavo las manos.
FUENTE: MÁLAGA HOY