EL OLVIDO DE OLVIDO. JOSÉ AGUILAR


EL OLVIDO DE OLVIDO
Estamos curados de espantos y decepciones, y sin embargo no deja de producirnos resquemor comprobar la facilidad con que los seres humanos pasan de víctimas en una situación a verdugos en otras o dilapidan con frivolidad el caudal de simpatía y solidaridad del que se han hecho acreedores por un trance desdichado que le han hecho vivir.

Escribo esto a cuenta de la decisión de Olvido Hormigos de dimitir como concejal del Ayuntamiento de Los Yébenes (Toledo). Hormigos es aquella edil socialista que fue traicionada por un amante o ex amante despechado al que envió un vídeo de contenido erótico protagonizado por ella misma. El vídeo estaba destinado a quedar en la intimidad del destinatario, pero éste -un futbolista local- se encargó de que lo conocieran los vecinos del pueblo y, después, gracias a las omnipotentes redes sociales, todos los ciudadanos interesados o morbosos. Un pelotazo.


La canallada que le hicieron a Olvido Hormigos -que empezaría por tener que dar explicaciones a su marido y a las familias a cuyos hijos daba clases como maestra- fue tan grave y notoria que, ya digo, despertó una oleada de solidaridad y compasión muy generalizada. Fue una agresión insoportable a su derecho a la privacidad y al secreto de sus comunicaciones. Por entonces, al final del verano pasado, quien más y quien menos le expresamos testimonios de apoyo y comprensión. Le influyeron, seguramente, porque acabó por permanecer en el cargo, con la cabeza alta y la dignidad de quien ha sido injustamente expuesta a la picota.

Ahora sí que ha dimitido de concejal y abandonado la política. Por desgracia no lo ha hecho por la imposibilidad de aguantar su exposición a la opinión pública, sino todo lo contrario: para rentabilizar el suceso desdichado que le aconteció. Hormigos deja el Ayuntamiento de su pueblo para dedicarse a la televisión basura. Participará en un reality de Telecinco, ¡Mira quién salta!, en el que tendrá que saltar desde el trampolín a una piscina y superar otras pruebas de semejante nivel intelectual en alegre competencia con el hermano de Jesulín de Ubrique, la viuda de Pedro Carrasco, ex misses y ex participantes de Gran Hermano y otros famosillos del género cutre.

Olvido ha olvidado que un día la exhibieron al mundo contra su voluntad y va a demostrar voluntariamente su exhibicionismo. Ya no es la víctima que fue.

FUENTE: MÁLAGA HOY