VERGÜENZA, PERO NO SORPRESA. CARLOS COLÓN


VERGÜENZA, PERO NO SORPRESA
Éste no es otro artículo sobre Hugo Chávez, que bastante tenemos con la que tenemos para preocuparnos por Venezuela. Es un artículo sobre la vergüenza nacional que supone la presencia de Bildu en las instituciones, sobre la vergüenza regional de que tantos vascos les voten, sobre la vergüenza local de que en la Diputación de San Sebastián haya ondeado a media asta la bandera venezolana junto a la vasca en homenaje a quien convirtió Venezuela en un santuario etarra. Este es un artículo sobre la vergüenza de que el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, y el responsable para América del área de relaciones internacionales de Sortu, Asier Altuna, hayan viajado a Caracas para participar en los actos de homenaje a Chávez, a quien desde Sortu se ha definido como un "incansable luchador por la integración de América Latina, la construcción del socialismo del siglo XXI y de una sociedad más justa y solidaria, tanto en Venezuela como a nivel internacional".


Donde no se han puesto a media asta las banderas por las víctimas de ETA se ponen por quien durante más de dos décadas ha dado acogida a los asesinos etarras. Hay una lógica terrible en este hecho. Una lógica que debe agradecerse a que el Tribunal Constitucional revocara el fallo del Supremo que, atendiendo a los informes y peticiones de la Abogacía del Estado y el Ministerio Fiscal, anulaba las candidaturas de Bildu.

Quedó legalizado Bildu, vinieron las elecciones municipales y con ellas los 123 alcaldes y 1.138 concejales que obtuvieron. Lo único bueno del asunto es que ya no se pudo seguir sosteniendo la mentira de que los apoyos filoetarras eran minoritarios en el País Vasco. Lo políticamente correcto desde entonces es afirmar que es preferible que la izquierda abertzale se integre en el juego político democrático. Decir lo contrario descalifica como rencoroso, vengativo y reaccionario.

Desde entonces hasta ahora de poco hay que sorprenderse. Ni de que las banderas ondeen a media asta para agradecerle a Chávez el santuario etarra de Venezuela, ni de que una delegación de Sortu acuda a homenajear al líder de ese socialismo del siglo XXI que, por lo visto, tiene las peores maneras del comunismo del siglo XX. ¿O extraña a alguien que los referentes invocados por Maduro para justificar el embalsamamiento de Chávez sean Lenin, Ho Chi Minh y Mao? Pues que la democracia nos libre de este socialismo del siglo XXI.
FUENTE DIARIO DE CÁDIZ