EL CRÉDITO QUE SE AGOTA. JOSÉ AGUILAR


EL CRÉDITO QUE SE AGOTA
El Gobierno ha recibido las pésimas noticias del paro histórico de 2012 con dos aspirinas y un tónico. Una aspirina es la prórroga de los 400 euros mensuales a los desempleados sin subsidio, que se irá renovando automáticamente cada seis meses mientras la tasa de paro no baje del 20%. La otra, sectorial, ha sido la rebaja, de 35 a 20, de las peonadas mínimas necesarias para el PER de los trabajadores agrarios. Analgésicos para un enfermo gravísimo. No lo curarán, tan sólo aliviarán algo el dolor.
                           
    
El tónico es puramente verbal, con toda la dificultad que los gobernantes, y los políticos en general, tienen para que sus palabras porten un impulso reconstituyente y antidepresivo para los gobernados. Lo ha despachado el ministro De Guindos: la recesión se acabará este verano, ya en octubre volveremos al crecimiento. Dan ganas de preguntarle ¿qué día y a qué hora?

Porque el vaticinio de que ya hemos tocado fondo y que en los próximos meses fluirá el crédito, y con el crédito la inversión y el empleo, tropieza con un obstáculo previo: el Gobierno carece por completo de él. De crédito, quiero decir. Nadie cree en los ministros cuando observan y pregonan brotes verdes, repuntes y cambios de tendencia que los datos de la Encuesta de Población Activa se encargan de desmentir con brutalidad. Una y otra vez y, lo que es peor, cada vez con más claridad y estruendo que la anterior.

Sí, a Rajoy se le está agotando el crédito en esta vorágine de crisis que devora liderazgos, prestigios y confianzas a la velocidad de la luz. No ya sólo porque haya ido triturando sus compromisos electorales uno tras otro sin excepción, sino porque todo su guión de estadista lo escribió bajo una premisa: los sacrificios de hoy traerán la mejora impepinable de mañana. De momento lo único impepinable han sido los sacrificios. El mañana llegó (lleva más de un año en la Moncloa) y lo único que está garantizado es que los españoles son más pobres y los gobernantes están más desacreditados. El ejemplo más ilustrativo es la reforma laboral, que haría el despido más fácil y barato y, a cambio, facilitaría la contratación. En el año que lleva en vigor se ha despedido mucho, y barato, y se ha contratado poco.

Hemos entrado en el segundo año triunfal del PP con seis millones de parados a los que se le ofrecen aspirinas y un reconstituyente de promesas y amaneceres que resbala sobre una muchedumbre de descreídos.

FUENTE MÁLAGA HOY