LA NACIÓN, EN ESTADO DE CABREO. JOSÉ AGUILAR


LA NACIÓN, EN ESTADO DE CABREO
Llega el Debate sobre el estado de la Nación. El estado de la nación es de profundo cabreo con casi todo lo que está pasando, y fundamentalmente con una crisis a la que no se le ve salida y con los crecientes casos de corrupción que Mariano Rajoy no afronta con una actitud firme y decidida.

Sí, se toman decisiones de apariencia radical, aunque esencialmente demagógicas, como el streptease de rentas y patrimonios al que PP y PSOE se han entregado cual adictos al trampantojo y la cortina de humo. Rajoy todavía no ha pronunciado la palabra Bárcenas y, en cambio, la opinión pública ha conocido que el tesorero que se enriqueció mientras lo era seguía siendo retribuido por el PP cuando ya estaba imputado en el caso Gürtel y se defendía oficialmente que había sido despedido y suspendido de militancia. Luego se quiso justificar la anomalía aduciendo que no recibía un salario sino un finiquito a plazos. ¿Un finiquito con descuentos mensuales para la Seguridad Social?


Tomemos ahora el caso de Jesús Sepúlveda, ex marido de la ministra de Sanidad, Ana Mato. Imputado, también en el Gürtel, por prevaricación, cohecho, malversación y fraude fiscal, fue apartado por ello de la alcaldía de Pozuelo de Alarcón. Lo que se ocultó con mucho cuidado es que continuó siendo funcionario del PP duran- te todos estos años, aunque trabajaba desde su casa, sin dejarse ver por la calle Génova. Desvelado el escándalo, la explicación es que imputado no quiere decir culpable y que a Sepúlveda le ampara la presunción de inocencia.

Penalmente es así, pero el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz acercó ayer al edil-funcionario hacia la responsabilidad en sus presuntos delitos. Dictó un auto en el que asegura que Jesús Sepúlveda recibió de la trama de Correa más de medio millón de euros en comisiones, viajes, regalos y fiestas familiares a cambio de adjudicarle obras municipales. Todo esto ocurrió cuando Sepúlveda y Mato estaban casados a todos los efectos (su separación se formalizó legalmente en 2005).

Por eso es por lo que Ana Mato debía haber sido ya destituida como ministra -dimitir ni se le pasa por la cabeza- para que Rajoy se presente hoy al Debate con la cabeza alta y transmita una voluntad efectiva de deshacer el cabreo de la nación. No por ser mujer, como ella se hace la víctima, ni mucho menos por ser pija, que es algo que sí pertenece a su intimidad invulnerable.


FUENTE: MÁLAGA HOY